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viernes, 24 de mayo de 2013

Jornada Pro Orantibus 2013.

VIDA CONTEMPLATIVA EN EL AÑO DE LA FE

El próximo domingo, 26 de mayo de 2013, Solemnidad de la Santísima Trinidad, la Iglesia celebra la Jornada Pro Orantibus.

Objetivos de la Jornada Pro Orantibus:
  1. Orar a favor de los consagrados y consagradas en la vida contemplativa, como expresión de reconocimiento, estima y gratitud por lo que representan, y el rico patrimonio espiritual de sus institutos en la Iglesia.
  2. Dar a conocer la vocación específicamente contemplativa, tan actual y tan necesaria en la Iglesia y para el mundo.
  3. Promover iniciativas pastorales dirigidas a incentivar la vida de oración y la dimensión contemplativa en las Iglesias particulares, dando ocasión a los fieles, donde sea posible, para que participen en las celebraciones litúrgicas de algún monasterio, salvaguardando, en todo caso, las debidas exigencias y las leyes de la clausura.
Con este fin, la Conferencia Episcopal Española ha editado, como otros años unos materiales que pueden ayudarnos.
En el folleto de este año, al que accedéis clicando sobre el texto de distinto color, está el testimonio de una religiosa contemplativa amiga y protagonista de algunos post de este blog: Sor Teresita.
También hay una oración para rezar en este día.
Para las celebraciones hay un subsidio litúrgico para el celebrante y un subsidio litúrgico para el monitor que pueden servir de ayuda.

jueves, 31 de enero de 2013

La vida consagrada en el Año de la Fe.

Signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo (Benedicto XVI. Porta Fidei, 15).


El día 2 de febrero es la fiesta de la Presentación del Señor en el Templo de Jerusalén (cf. Lc 2, 22-40), conmemoración litúrgica popularmente llamada la candelaria.  
Desde el año 1997, por iniciativa del beato Juan Pablo II, se celebra ese día la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, y los consagrados, con su modo carismático de vivir el seguimiento de Jesucristo, son puestos en el candelero de la Iglesia para que, brillando en ellos la luz del Evangelio, alumbren a todos los hombres y estos den gloria al Padre que está en los cielos (cf. Mt 5,16). 
En el presente Año de la fe convocado por el papa Benedicto XVI, la vida consagrada, en sus múltiples formas, aparece ante nuestros ojos como un signo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo, expresión tomada de la carta apostólica Porta fidei (n. 15) y lema de dicha Jornada. 
¿Qué significa que los consagrados son un signo para el mundo de la presencia de Cristo resucitado en medio de nosotros? El apóstol san Pablo puede darnos lo clave interpretativa de dicha afirmación al confesar: "Mi vida de ahora en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí". (Gál 2, 20). Los consagrados viven esta fe existencial, una fe que nace del encuentro con Dios en Jesucristo, de su amor, de la confianza en su persona, hasta involucrar la vida entera. "La fe no es un mero asentimiento intelectual del hombre frente a las verdades en particular sobre Dios; es un acto por el cual me confío libremente a un Dios que es Padre y  me ama; es la adhesión a un Tú que me da esperanza y confianza. [...]Dios se ha revelado a nosotros en Cristo, ha revelado que su amor por cada uno de nosotros es sin medida: en la cruz, Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios hecho hombre, nos muestra del modo más luminoso a qué grado llega este amor, hasta darse a sí mismo, hasta el sacrificio total. Con el misterio de la muerte y Resurrección de Cristo, Dios desciende hasta el fondo de nuestra humanidad para elevarla. La fe es creer en este amor de Dios [...], un amor indestructible que no solo aspira a la eternidad, sino que la da" 
Los religiosos y religiosas, las vírgenes consagradas, los miembros de los institutos seculares y las sociedades de vida apostólica, los monjes y monjas de vida contemplativa, y todos cuantos han sido llamados a una nueva forma de consagración, hacen del misterio pascual la razón misma de su ser y su quehacer en la Iglesia y para el mundo. 
Ellos y ellas, con su vida y misión, son en esta sociedad tantas veces desierta de amor, signo vivo de la ternura de Dios. Nacidos de la Pascua, ellos y ellas, por el Espíritu de Cristo resucitado, pueden entregarse sin reservas a los hermanos y a todos los hombres, niños, jóvenes, adultos y ancianos, por el ejercicio de la caridad, en las escuelas y hospitales, en los geriátricos y en las cárceles, en las parroquias y en los claustros, en las ciudades y en los pueblos, en las universidades y en los asilos, en los lugares de frontera y en lo más oculto de las celdas. 
El papa Benedicto XVI, al convocar el Año de la fe, ha querido que "la Iglesia renueve el entusiasmo de creer en Jesucristo, único Salvador del mundo; reavive la alegría de caminar por el camino que nos ha indicado; y testimonie de modo concreto la fuerza transformadora de la fe [...] a través del anuncio de la Palabra, la celebración de los sacramentos y las obras de caridad". Y asimismo lo quiere para todos nuestros hermanos y hermanas de la vida consagrada. Tenemos ante nosotros, pues, un magnífico programa para este Año de la fe: renovar con entusiasmo la consagración, reavivar con alegría la comunión, testimoniar a Cristo resucitado en la misión evangelizadora.  
+ Vicente Jiménez Zamora 
Obispo de Santander  
Presidente de la CEVC 

Algunos enlaces de interés:

domingo, 23 de diciembre de 2012

¡FELIZ NAVIDAD!

A continuación reproduzco la felicitación navideña que hemos recibido de las Hermanas Iesu Communio.
Vosotros, queridos lectores, podéis leer el texto aquí mejor que nosotros en la tarjeta puesto que nuestra hija nos la ha hecho llegar subrayada y con anotaciones y reflexiones por todas partes. Yo os invito a dos cosas:
  • Que imprimáis el texto y también subrayéis y hagáis anotaciones a medida que lo leéis y releéis en estos días. Da mucho de sí.
  • Que hagáis como nosotros, que en la nochebuena lo leeremos después del evangelio del nacimiento, antes de colocar al niño en el Belén.

 María tiene en sus brazos al Niño, nos lo está ofreciendo. Presenta el Misterio que el Espíritu de Dios ha obrado en sus entrañas: la encarnación del Hijo de Dios. En su seno, durante nueve meses, se ha hecho realidad el sueño inmemorial de Dios. Dios se ha hecho niño.

La Madre presenta el fruto de su vientre: el misterio de Dios en la carne de un niño; Dios hecho don absolutamente accesible, absolutamente amable, absolutamente tierno; Dios hecho don para todos.

Algo nuevo había empezado a ocurrir. En un niño, Dios aprendía a ser hombre, y el hombre aprendía a ser Dios. Y ese misterio del Niño Dios es un misterio llamado a prolongarse en nosotros. En la carne de Jesús aprendemos cuál es el designio de Dios sobre nuestra humanidad, sobre cada uno de nosotros. Hoy no recordamos simplemente un hecho histórico acaecido hace mucho tiempo; hoy queremos hacer una especialísima memoria de una realidad de la que el cristiano vive cada día; hoy nos centramos y contemplamos las entrañas del ser cristiano.

Por el don del Espíritu, Cristo no es solo Emmanuel, es decir Dios con nosotros, sino también Dios en nosotros. Por el don del Espíritu, Cristo viene continuamente a nosotros, nace continuamente en nosotros, porque el Espíritu nos configura con él, para que nosotros seamos también encarnación de Dios en este mundo, para que seamos presencia de Dios gracias a nuestra frágil carne que el Espíritu Santo configura a Cristo.

No solo queremos evocar un hecho histórico, sino que deseamos confesar con nuestra vida el don de Dios ofrecido a todos: nuestra carne está llamada a ofrecer a Cristo, a ser presencia suya en la noche gélida de los pastores o en la búsqueda inquieta de los magos de Oriente. No solo nuestras palabras, sino nuestra manera de hablar, nuestra forma de reír, nuestras relaciones, nuestra jovialidad, nuestra agudeza, nuestra simpatía, nuestro carácter, nuestro ser y nuestro obrar, si responden al don del Espíritu, han de ser presencia del amor de Cristo encarnado en nuestra humanidad y ofrecido a todos.

Belén es la inaudita locura de Dios, que quiere ver como ven los hombres, oír como oyen los hombres, sentir como sienten los hombres, hablar como hablan los hombres,... para que un día los hombres vean como ve Dios, oigan como oye Dios, sientan como siente Dios, hablen como habla Dios.

Belén es un clamor. Dios quiere hacernos ver cómo lo más grandioso sucede en lo pequeño, en lo sencillo, en lo desapercibido para el fasto y el boato mundanos, incluso en lo despreciable y desechable para tantos y tantos. Belén nos reclama convertir nuestra manera de mirar y considerar la realidad, convertir nuestra forma de atender a las personas y a los acontecimientos, convertir nuestros criterios para valorar lo que nos rodea, convertir nuestra actitud ante cada una de las acciones que hemos de afrontar: en todas ellas quiere nacer Jesús, hacerse presencia para todos. No hay nada en nuestra vida que no esté llamado a ser Navidad, porque todo nuestro tiempo está llamado a ser sagrado.

¡Ser Navidad! ¡Se necesita tan poco para serlo! ¡Un pesebre y unas pajas acogieron la gloria de Dios hecho Niño! Pero el Esperado vino de forma insólita. ¡Y el  Esperado viene tantas veces en formas tan desconcertantes! Hay veces en que el desconcierto nos vence, hasta no ver el Don que tanto deseamos. "Señor, ¿cuándo fue eso?", diremos. "Cuando lo hicisteis, o no, con uno de estos", nos dirá el Niño de Belén. Dejamos de acunarlo en la fragilidad del hermano que nos escandaliza, en la tristeza del hermano que nos abruma, en la alegría del hermano que nos molesta, en la caída del hermano que nos genera juicio, en el éxito del hermano que nos entristece, en el fracaso del hermano que no lo hacemos nuestro, en el carácter del hermano que nos irrita, en la dejadez del hermano que nos desasosiega, en las carencias del hermano que nos abochornan,... ¡Ay, si todo lo acunásemos en el amor...! Quizás los hermanos encontrarían la medicina para su fragilidad, la alegría para su tristeza, la fortaleza para levantarse de su caída, el estímulo para equilibrar su carácter, el ardor para salir de la dejadez, la riqueza para colmar sus carencias; quizás sus alegrías serían nuestras alegrías, y sus éxitos serían los nuestros. ¡Hay tantas ocasiones en que nuestro amor no acuna a Jesús que viene en el hermano! Y cuando eso sucede, dejamos de ser carne de Iglesia.

En Belén, María nos ofrece a su Hijo, cuyo Espíritu nos capacita para que nuestra carne, configurada a Cristo, haga presente su bien, su belleza y su verdad en medio del mundo, pero solo será así si sabemos acogerlo y acunarlo en el hermano que, a nuestro lado, con sus carencias, es asimismo presencia de Cristo indigente.

Misterio de Navidad: Dios encomendado a las manos de los hombres, Dios confiado en las manos de los hombres.

¡Os deseamos una santa y, por tanto, una feliz Navidad!

domingo, 2 de septiembre de 2012

IESU COMMUNIO: "Una luz distinta"

Desde que hace casi seis años conocí a las entonces Hermanas Clarisas de Lerma (hoy Hermanas Iesu Communio), he estado tratando de poner palabras a la respuesta a una pregunta: ¿Qué hace que su casa sea un lugar distinto de otros lugares?
La respuesta a esa pregunta yo la sé. Diría más, cada vez que las visito recibo nuevos argumentos que concretan aún más dicha respuesta. Pese a ello, no encuentro las palabras para explicarlo y cuando alguien me plantea directamente esta misma pregunta sólo sé explicarlo diciendo: "Tienes que conocerlas".
Ayer tuve la oportunidad de visitarlas. Celebrábamos la profesión simple de la Hermana Samaritana de Jesús y no quisimos perdérnoslo. Presidió la Eucaristía el Padre Santiago ("Santi" para ellas) y, curiosamente, comenzó su homilía con esta pregunta que enunciaba al principio. Inmediatamente conecté con su predicación y, de verdad, fue muy interesante. Tuvo el acierto de concretar en una sola palabra la respuesta a esa pregunta.
¿Qué hace de "La Aguilera" un lugar distinto de otros lugares? LA FE.
Alguna vez os he hablado de su "autenticidad", de que lo que dicen y hacen es "verdad", que expresan lo que sienten, que nada es aprendido ni forzado, que todo les sale de dentro, etc. Pero la respuesta de "Santi" ha puesto palabras a lo que tantas veces he querido expresar y no sabía.
La LUZ que irradian no es otra cosa sino la luz de la fe en Cristo Vivo. No sólo lo creen, sino que lo viven. Su fe no es un perchero del que "colgar una serie de dogmas y normas" (la frase es casi literal de "Santi"); no, es una fe de respuesta a una llamada, de respuesta diaria a la llamada del Amado. Como ayer la Hermana Samaritana respondía por tres veces "Sí quiero". Una respuesta que no es diferente del "Fiat" de María: "Hágase Él en mí".
Y esta es la luz que irradian. La luz de unas criaturas que se sienten amadas por su hacedor, tomadas por Él; y que ante el descubrimiento de este cortejo diario del amado sólo saben decir: "aquí estoy". Y esto les llena de felicidad y les colma por completo. ¿El qué? El Amor del Amado.
Y ellas lo expresan así, con sencillez, unas veces con sus experiencias y otras con cantos o bailes; pero sobre todo con sus vidas, con sus rostros, con sus miradas.
Cuando ayer dejábamos La Aguilera para regresar a casa, el Señor nos sorprendió con esta preciosa puesta de sol. Quizás Él también quiso dar un matiz más y responder a la pregunta. No lo sé. Lo que sí sé es que en esta casa, como en pocos lugares, se percibe una "luz diferente", la luz que irradian unas mujeres enamoradas de Dios. Luz que no tiene su origen en normas, dogmas, leyes o fundamentalismos de ningún tipo sino en la fe. En una fe que les empuja cada momento a correr en socorro de las almas heridas, como el buen samaritano, sin escatimar en gastos. Incluso, como dijo "Santi" con excesos de amor. Estos excesos de amor surgen de la donación gratuita de un Dios Vivo, no pueden ser humanos. La solidaridad humana se queda corta ante los excesos de amor que nos regala Cristo.
Y todo para intentar calmar la sed del crucificado que con un grito, desde la cruz, clama: "Tengo sed". Igual que le pide a la mujer samaritana: "Dame de beber", y ante esa petición no caben los voluntarismos, ni el esfuerzo humano, ni nuestra fuerza de voluntad. Lo único que cabe es la respuesta de estas mujeres, las respuestas de "Samaritana" ayer: "aquí estoy", "hágase Él en mí", "sí quiero", "sí quiero", "SÍ QUIERO".

lunes, 16 de julio de 2012

El libro de Lore


Domingo soleado, aunque no excesivamente caluroso, en La Aguilera. Hemos llegado tarde al locutorio de las Hermanas Iesu Communio porque la comida se ha alargado algo más de lo previsto. Ya está casi lleno, aunque siempre queda sitio para algún peregrino más, basta que nos apretemos un "poquitín".
Hoy es la profesión solemne de una de las hermanas. Cuando entramos está comenzando a contarnos su experiencia. No nos hablaba de muchas cosas, sólo de las necesarias. Tampoco se andaba por las ramas, iba al grano, a la esencia, sin entrar en detalles particulares ni anécdotas concretas, hablando de su vida, de una vida transformada por el encuentro con el Amado.
Habló de atrevimiento, de osadía, incluso de lo pretencioso que es sentirse esposa de su Creador. La criaturilla ser esposa de su Hacedor. Estaba radiante, inmensamente feliz.
Nos habló de un libro, mejor dicho de un proyecto de libro que ella no se atrevió ni siquiera a empezar. "El libro de Lore". Iba a ser un libro-diario donde narrase su total entrega a Dios. Parecía un desafío interesantísimo y apasionante.



Aquel libro todavía no tiene ninguna letra impresa, sigue esperando porque el Amado le está descubriendo que no quiere nada de ella, sino que la quiere a ella.
Sin embargo otro libro se va llenando de párrafos, los párrafos de la donación gratuita de Dios, escritos con su sangre derramada por amor, pero con el resplandor de la luz de un Dios Vivo, palpable, que es un hombre porque está resucitado y ayer se desposó con ella.
Felicidades Lorena. Gracias por compartir con nosotros tanta felicidad, gracias por testimoniar con tu vida que Él está resucitado.

jueves, 31 de mayo de 2012

La contemplación, luz de la Nueva Evangelización

El próximo domingo, 3 de junio, solemnidad de la Santísima Trinidad, celebramos también la Jornada pro Orantibus.
Es un día para valorar y agradecer la vida entregada de los monjes y monjas, que se consagran por completo a Dios mediante la oración, el trabajo, la penitencia y el silencio. Todos debemos orar al Señor por esta vocación tan necesaria y especial y contribuir a despertar el interés vocacional por la vida consagrada contemplativa.
Este año se ha elegido como lema de la jornada el versículo sexto del salmo 34: 
Contempladlo y quedaréis radiantes.
La contemplación llena de belleza a los que oran e inunda de hermosura el ambiente que envuelve al que ora.
Bajo el texto del salmo aparece también la frase: "La contemplación, luz de la Nueva Evangelización".
Los objetivos de esta jornada son tres:
  • Orar a favor de los consagrados y consagradas en la vida contemplativa, como expresión de reconocimiento, estima y gratitud por lo que  representan,  y  el  rico patrimonio  espiritual  de  sus  institutos en la Iglesia. 
  • Dar  a  conocer  la  vocación  específicamente  contemplativa,  tan actual y tan necesaria en la Iglesia y para el mundo. 
  • Promover iniciativas pastorales dirigidas a incentivar la vida de oración y la dimensión contemplativa en las Iglesias particulares, dando ocasión a los fieles, donde sea posible, para que participen en  las  celebraciones  litúrgicas  de  algún  monasterio,  salvaguardando  en  todo  caso,  las  debidas  exigencias  y  las  leyes  de  la clausura.
Desde este post os invito a que lo tengáis presente este domingo y ofrezcáis vuestras oraciones por estos hombres y mujeres.
Si tenéis la oportunidad os enlazo a la página que la Conferencia Episcopal Española ha preparado para la Jornada de este año. Allí podéis encontrar material que os ayudará a reflexionar sobre la importancia de la Vida Consagrada. También hay algunos testimonios muy interesantes.

lunes, 16 de abril de 2012

"Haz de mí lo que quieras"


Como culminación a la Octava de Pascua decidimos pasar el día en La Aguilera. No ceso de dar gracias a Dios por el don tan grande que ha sido para mí y para toda nuestra familia el haber conocido esta casa y a cada una de sus Hermanas.
Ayer terminamos la jornada celebrando la Eucaristía con ellas. Llegamos al oratorio antes de que comenzara la Misa y todavía estaba expuesto el Santísimo. Pudimos orar un rato, de rodillas ante Él. Sólo en medio de la compañía de estas mujeres sentí, de nuevo, el amor inmenso de Dios que no me abandona, que ha resucitado y se ha quedado en los sacramentos, pero sobre todo, en la Eucaristía.
Para hacer la reserva entonaron un canto que me emociona profundamente, es el mismo canto que hicieron en el momento de la entrada de mi hija en el Convento. La música no la puedo reproducir, pero sí el texto:

Padre, me pongo en tus manos, 
haz de mí lo que quieras, 
sea lo que sea, te doy las gracias.

Estoy dispuesto a todo, 
lo acepto todo, 
con tal que tu voluntad se cumpla en mí, 
y en todas tus criaturas.
No deseo nada más, Padre.

Te confío mi alma, 
te la doy con todo el amor 
de que soy capaz, 
porque te amo.

Y necesito darme, 
ponerme en tus manos sin medida, 
con una infinita confianza, 
porque Tú eres mi Padre.
Charles de Foucauld


sábado, 31 de diciembre de 2011

¡FELIZ AÑO NUEVO!

Casi todos en estas fechas nos deseamos un ¡FELIZ AÑO NUEVO! Antes de esto yo creo que es bueno dar gracias por todo lo recibido en el año que se acaba.
En primer lugar por haber tenido la dicha de vivirlo, con sus alegrías y sus penas, pero hemos vivido todos sus días. A lo largo del año, es muy probable que nuestras familias hayan aumentado con nuevos miembros, aunque también es posible que algunos nos hayan dejado. Es bueno recordar a todos en estos momentos.

También es tiempo de hacer balance y, en nuestro caso, el saldo es deudor hacia el Señor porque han sido tantas las Gracias que hemos recibido en este último año... De algunas de ellas os he hecho partícipes a través de este blog, de otras no puedo por pertenecer al ámbito de lo privado y algunas, muchas, no caben en este pequeño espacio o, simplemente, no las recuerdo ahora.

Para nosotros este año que se va empezó un poco antes con la alegre noticia del reconocimiento como nuevo Instituto Religioso de Vida Consagrada de Derecho Pontificio a Iesu Communio. Esto sucedía el 8 de diciembre de 2010, pero como la celebración solemne fue el 12 de febrero de 2011 en la Catedral de Burgos, lo contamos como parte de este año.

La Nochevieja anterior no la pasamos aquí, sino en Medjugorje. Ahora que ha pasado un año vienen a nuestra mente los recuerdos de aquellos cinco días. Fue un viaje estupendo, un reducido grupo de amigos entre aviones y furgonetas de alquiler. Pasamos frío, mucho frío, pero mereció la pena. Un auténtico regalo de la Madre para toda nuestra familia.

En marzo nuestra hija Rut daba el paso al Noviciado en Iesu Communio. Después de algo más de un año como postulante comenzaba su iniciación a la vida consagrada. Una bendición de Dios, sin duda, para ella y para toda nuestra casa.

A primeros de mayo era la beatificación del Papa Juan Pablo II y nos embarcamos (nunca mejor dicho) en una aventura poco apta para nuestras edades para estar presentes en la Plaza de San Pedro en tan importante acontecimiento para la Iglesia. De nuevo un pequeño grupo de amigos en furgonetas de alquiler y ferry. Con la gozosa compañía del obispo de San Sebastián durante la travesía por el Mediterráneo. Fueron tres días de hacer kilómetros, sin apenas dormir, pero mereció la pena. Un grandísimo regalo de Dios, poder vivirlo en directo y en comunión con toda la Iglesia.

En agosto volvimos a viajar a Medjugorje, de este viaje ya os he contado bastantes cosas en otros post. Y a la vuelta, la JMJ. El Papa venía a casa. ¡Cuánto bien ha hecho esta JMJ! Tuvimos el privilegio de ser voluntarios, perdiendo tiempo, horas de sueño y hasta algún dinerillo por el buen fin de este evento. Fué mucho más lo que recibimos que lo que perdimos.

En Octubre, de nuevo a Roma. Esta vez para acompañar a la Madre Verónica al Vaticano. Un viaje relámpago en el que compartir mucho con otros padres y familiares de las Hermanas. Toda una dicha de comunión eclesial, de comunión en Jesús.

Y entretanto, miles de bendiciones, siempre a través de la Iglesia. Y es en la Iglesia donde crecemos, afirmando nuestra fe sobre la roca que es Cristo. Porque este año nos ha enseñado la grandeza de esa Iglesia, con sus múltiples carismas, que está viva, que el Espíritu Santo sigue soplando fuerte en medio de ella. Que la mano del Creador no se ha secado y su corazón sigue irradiando Amor sin parar, que cada vez que caemos su Hijo está dispuesto a derramar hasta la última gota de su sangre para levantarnos. Y todo GRATIS, sin merecerlo.

Desde luego que ha sido un año muy feliz, estoy convencido de que el próximo será mucho mejor, porque Dios es fiel y "no abandona la obra de su mano" hasta "terminar lo comenzado".

Por eso también os deseo un ¡FELIZ AÑO NUEVO!

Que Dios os bendiga y la Virgen os abrace.

jueves, 22 de diciembre de 2011

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

Este post es para desearos a todos FELIZ NAVIDAD.
La imagen corresponde a la tarjeta con la que nos ha felicitado nuestra hija Rut.
Representa las manos del Padre, en las que nace el Hijo, de la Virgen María.
Hay muchos detalles en la imagen que me encantan. En primer lugar el texto: "En comunión, hágase tu voluntad". Es ahí donde es posible hacer la voluntad del Padre, en comunión, en la comunión de Jesús, en la comunión en Jesús. Porque la voluntad de Dios es que "todos seamos uno".
El color azul de toda la tarjeta es el color de María. También es el color que domina el hábito de las Iesu Communio, como el cielo.
María da a luz a su Hijo en las manos del Padre y toda la luz viene del niño.
Solamente San José aparece con los pies en el suelo, apoyado en las manos del Padre, custodiando la entrada, mirando al Hijo y con la mano apoyada en su pecho.
Pero lo que más me gusta es el texto que, por detrás, nos escribe nuestra hija. A continuación os pongo algunas ideas sacadas del mismo:

Nosotros también somos parte de esta imagen, pues estamos en sus manos y Él quiere nacer en nosotros, en realidad ya está naciendo. El momento es un "ya sí, pero todavía no". Está en las entrañas de la Virgen y, a la vez, aún está por nacer.
Al igual que a cada uno de nosotros, Él nos quiere "habitados", no vacíos.

Mi deseo para todos vosotros es que dejemos que Jesús venga a nosotros, en nuestro ser, en nuestras particulares debilidades, en nuestra manera de pensar, de querer, de sentir, de escuchar, de mirar, de acoger, de hacer las cosas.
Es ahí donde Él quiere nacer...

viernes, 25 de noviembre de 2011

La transmisión de la fe en familia

Cuando bautizamos a nuestros hijos de pequeños adquirimos la obligación de educarlos en la fe de la Iglesia. Todos respondemos de forma afirmativa cuando el sacerdote nos pregunta si sabemos a lo que nos obligamos en ese momento.
Hace ya unos doce años que bautizamos a la menor de nuestras hijas y más de veintidós han transcurrido desde el bautizo de la mayor. En todos estos años nadie me ha entregado ningún manual explicando cómo transmitir la fe a mis hijas, pero sí que la Iglesia me ha ayudado mucho enseñándome lo que contribuye y lo que entorpece esta labor. Por eso es muy importante permanecer en la Iglesia, frecuentar los sacramentos, la oración individual y en familia, la lectura de la Palabra de Dios. Sin esta ayuda resulta muy difícil ser consecuente con lo que se quiere transmitir y es que nuestros hijos no quieren oír sermones cargados de razones y argumentos muy elaborados, necesitan que todo eso vaya acompañado de la correspondiente puesta en práctica en nuestra vida y esto último es imposible sin la Iglesia.
Hay momentos en el día que son los más apropiados para esta transmisión de la fe, por ejemplo el momento de la comida. Comenzar nuestras comidas bendiciendo al Señor por los dones recibidos, aprovechar ese momento para hablar con nuestros hijos y preguntarles por sus inquietudes y problemas. Esta buena costumbre se está perdiendo porque cada vez son menos los momentos en que la familia se reúne alrededor de la mesa, pero hay que aprovechar esos pocos momentos, sobre todo los fines de semana.
Otro momento es el de la oración nocturna antes de irse a dormir. Es importante acompañar a nuestros hijos en esa oración y darles una bendición cada noche.
En el Camino Neocatecumenal nos enseñan a rezar con nuestros hijos todos los domingos la oración de Laudes y aprovechar ese momento para dar una breve catequesis o hablar de los acontecimientos ocurridos durante la semana, siempre a la luz de la Palabra de Dios.

En nuestro caso, este momento ha ido evolucionando con el paso del tiempo. Esa "breve" catequesis que dábamos los padres ha ido convirtiéndose en un diálogo en el que ha fluido la fe compartida y vivida por cada uno de nosotros. Ya no es una trasmisión de padres a hijos sino una transmisión en familia.
Últimamente somos los padres los que recibimos cada semana muchísimo de nuestras hijas, compartiendo sus experiencias de fe, sus vivencias, su VIDA. Enseñándonos la importancia de la Adoración o de la confesión mensual, pero no como algo aprendido solamente, sino como algo que viven y les da la vida.
La última experiencia ha sido a través de una carta de nuestra hija Rut, novicia en Iesu Communio, en esa breve epístola nos habla del amor gratuito de Dios y de lo importante que es la donación sin esperar nada a cambio. No voy a reproducir la carta por razones obvias, pero os dejo una frase, nada más: "Él siempre me ama y no siempre es correspondido; y yo siempre soy amada, pero no siempre le prefiero. Soy correspondida sin dar nada a cambio..."

La transmisión de la fe, creo, funciona así como las correas de distribución en los vehículos. Todos los engranajes se mueven, los más grandes van más lentos y los más pequeños giran más rápidos. El motor es el  Espíritu Santo que hace girar la correa de la fe.

sábado, 22 de octubre de 2011

Madre Verónica y Benedicto XVI

Ante las noticias aparecidas durante la última semana sobre el abrazo de Madre Verónica a Benedicto XVI, es bueno tirar de archivo fotográfico y hemeroteca para refrescar algunas memorias y evitar los comentarios precipitados y los juicios temerarios.

La primera vez que Madre Verónica estuvo con Benedicto XVI fue en abril de 2.010, en una audiencia en la Plaza de San Pedro.
En aquel momento Madre Verónica también tuvo un gesto espontáneo, de los que no se ensayan, sino que sale de lo más íntimo del ser. Madre Verónica se postró ante los pies del sucesor de Pedro y le besó los pies.
Esta imagen y este gesto no tuvieron la publicidad ni el derramamiento de tinta que ha tenido el reciente abrazo, sin embargo, es una preciosa fotografía que muestra muy bien el auténtico carisma de esta mujer y del nuevo Instituto Religioso.
Entonces eran aún Clarisas y el Vaticano estaba estudiando toda la documentación que habían presentado, a solicitud del Cardenal Rodé, para estudiar su nueva forma de vida.

En aquella misma audiencia Madre Verónica también saludó a Benedicto XVI con el clásico beso en el anillo del pescador.
En todo momento estuvo acompañada de su arzobispo, Don Francisco Gil Hellín, tal como se observa en las imágenes.
Todas estás imágenes son propiedad del archivo fotográfico vaticano y son públicas y pueden consultarse sin ningún coste en la página web www.photovat.com. No es complicado tener acceso a ellas.
Por todo ello, no es comprensible que escritores y periodistas llamados católicos intenten ensuciar el nombre de esta nueva congregación sin haberse informado previamente.

En el reciente encuentro del Papa con jóvenes religiosas en el Monasterio de El Escorial también hay una imagen muy representativa de la verdadera identidad de Iesu Communio. Se trata de la postración (otra vez) de la Hermana Getsemaní (novicia de Iesu Communio) a los pies del Santo Padre. Esta imagen tampoco ha aparecido en muchos medios de comunicación ni ha sido fuente de ningún tipo de comentario, pero creo que también es preciosa y muy esclarecedora.
Debo aclarar que la Hermana Getsemaní resultó elegida para ocupar este lugar como podría haberlo sido cualquier otra Hermana. Madre Verónica quiso acudir a aquel acto como una más, mezclada con sus Hijas, sin tener un lugar preferente. Por este motivo cedió el puesto que le habían adjudicado a ella para que lo ocupase una Hermana en representación de toda la Comunidad.
Una vez más la fotografía pertenece al archivo del Vaticano.
Por último está la reciente imagen del famoso abrazo de Madre Verónica al Papa Benedicto XVI el pasado sábado 15 de octubre de 2011.
Creo que ha quedado claro que no era la primera vez que se veían, como algunos han insistido en publicar en algunos medios.
Tuve el privilegio, como dije en mi anterior post, de estar allí presente y a nadie nos escandalizó el abrazo. El aplauso fue unánime de los más de ocho mil presentes en el aula Pablo VI.
El Centro de Televisión Vaticana (CTV) tiene colgado en su página web un vídeo del encuentro en el que puede verse la secuencia del abrazo. Es muy fácil leer en los labios la conversación que mantiene Madre Verónica con el Papa:
-¿Puedo darle un abrazo, Padre?
-¡Cómo no!

Personalmente me siento parte de ese abrazo. Yo también desee abrazar al Santo Padre en aquel momento. No pude hacerlo, pero sentí que los brazos de Madre Verónica eran los míos y que era yo quien besaba al sucesor de Pedro.

lunes, 17 de octubre de 2011

Testimonio de Madre Verónica en el Vaticano

Tuvimos el inmenso privilegio de estar allí, por pura Gracia de Dios. En otro post os contaré algunas cosillas. De momento, os invito a escucharla a ella.

martes, 13 de septiembre de 2011

JMJ. En El Escorial con las "Iesu Communio"

Seguramente que todos tenéis conocimiento del encuentro del Papa Benedicto XVI con religiosas en el Monasterio de El Escorial durante la JMJ. Nosotros sabíamos de este encuentro desde hacía bastante tiempo. al principio decidimos que iríamos para intentar ver al Papa de cerca y "apoyar" con nuestra presencia a las Hermanas de La Aguilera. Más tarde surgieron multitud de inconvenientes: había que estar allí muy temprano, el acceso al Monasterio sería muy restringido, habría muchos controles, el tráfico se cortaría a las seis de la mañana, sólo acudirían unas pocas Hermanas de cada congregación, etc...
Unos días antes supimos que habían conseguido que dejaran venir a casi todas las monjas, unas 180 en total. Entre ellas estaba incluida nuestra hija. Por lo tanto, junto con otros padres y hermanos de "Iesu Communio" organizamos nuestro viaje.
Quedamos a las 5,45 en Atocha para acercarnos en tren hasta El Escorial. Nuestra esperanza era llegar pronto para poder saludar a nuestras hijas cuando llegaran en los autocares, por lo menos. El Señor hace tan bien las cosas que nuestra llegada a la explanada del Monasterio coincidió con la llegada de sus cuatro autocares. Pudimos saludarlas y darles un abrazo. Una parte importante de nuestro objetivo ya estaba conseguida. Ahora nos tocaba "lidiar" con todos los controles para acceder a la mejor zona posible del exterior del Monasterio, en ella podríamos ver pasar al Papa, lo más de cerca posible, y seguir el encuentro con las religiosas a través de una de las pantallas habilitadas para tal fin.
Íbamos equipados con nuestro polo verde de voluntarios y nuestra acreditación. Esto facilitó muchísimo las cosas, la otra parte la puso la Virgen María que nos cuidó como sólo ella sabe.
Accedimos a la zona de trabajo de los voluntarios hasta que una señora "de la organización" nos colocó en la puerta de acceso y control de las religiosas. Nuestra misión era comprobar que cada una de las religiosas tenía la acreditación correspondiente, ayudarlas a pasar sus mochilas y bolsos por el "escaner" y también guiarlas por alguno de los patios interiores del Monasterio.
No podíamos salir de nuestro asombro. El Señor nos había reservado un lugar privilegiado.
Cuando llegó el Papa, estábamos dentro del cordón de seguridad. Pasó a nuestro lado.
El acto con las religiosas lo seguimos a través de una pantalla.
Luego controlamos la salida de las Hermanas y, mezclados con ellas, las acompañamos hasta sus autocares.
La verdad es que la imagen de las calles de El Escorial era un tanto peculiar, incluso la de los andenes de la estación. Fue una mañana estupenda en la que no habíamos preparado nada y Dios nos sorprendió con un regalo estupendo, uno de los muchos que hemos recibido durante esta JMJ.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

MEĐUJOVEN’ 2011 (Apoteosis final)

Tal como os anunciaba en el post de ayer. El festival de jóvenes también tuvo su final. La tarde del viernes fue similar a las otras tardes: testimonios, cantos, rosario, eucaristía y adoración. Cuando acaba todo, la orquesta y el coro de jóvenes continúan tocando canciones hasta casi la medianoche y todo el mundo danza de forma alegre en una increíble comunión de banderas, idiomas y signos.
Es una multitud alegre que no para de cantar, saltar, bailar (cada uno hace lo que puede). Todos se mezclan, sin importar nacionalidades, lenguas, grupos, etc.
Pero no es este el final del Festival. La gente se retira a cenar y a descansar un rato porque hay una convocatoria final para todo el que quiera y pueda acudir. Ésta consiste en subir al Kriçevac a las tres de la madrugada rezando el rosario hasta la cumbre, de forma organizada -más o menos- para celebrar en la cumbre una Eucaristía solemne que hará coincidir el amanecer con el momento de la Consagración. Es toda una apoteosis para culminar la semana del Festival.
Nosotros no hemos subido esta vez, pero sí que ha habido algunos peregrinos de nuestro grupo que lo han hecho y nos han contado lo impresionante que es vivir esta "Gran Fiesta" del nacimiento en el "Nuevo Día" en la cima del Kriçevac, a los pies de la Cruz; viendo el paso de las "tinieblas" de la noche a la Luz. Y, sobre todo, vivirlo con Él, haciéndose uno con Él.
Luego de vuelta a las pensiones a reponer fuerzas y descansar un poco. La tarde ha quedado para hacer las últimas compras y traer algún recuerdo a la familia.
Nosotros también nos hemos traído nuestro particular recuerdo este año. Teníamos miedo de traerla la vez anterior en avión; pero ahora sí, como el viaje era en autocar, hemos pedido que nos la envolvieran bien y la hemos colocado con cuidado en la bodega para que no sufriera golpes. Confieso que he tardado una semana en abrir la caja, en parte por miedo a ver algún desperfecto y también porque he tenido que buscarle ubicación. Finalmente hemos sacado a nuestra "Gospa", intacta, y la hemos puesto presidiendo nuestro salón. Al lado tiene una Biblia, agua bendita, un cirio encendido, flores, la "copa de la bendición", un candelabro de siete brazos, el icono de la Virgen de Kiko Argüello, la "Bella Pastora" de las "Iesu Communio", la cruz de San Damián, un crucifijo y algunos detalles más. Todos tienen un significado importante para nosotros y nuestra familia y los hemos ido recopilando en distintos momentos de nuestra vida. Es nuestro "altar".

Durante dos semanas os he ido contando algunos detalles de lo que ha sido nuestro Festival de la Juventud de Međugorje 2011. Hay muchísimas más cosas que contar de esta semana, pero he intentado que con unos detalles de momentos puntuales hayáis tenido acceso a participar, de alguna manera, del Festival. Si os ha gustado, os invito a vivirlo en directo el próximo año. Y si os he aburrido con esta docena de relatos, os pido disculpas. Sólo he querido "dar gratis lo que gratis he recibido".

Que Dios os bendiga y la "Gospa" os abrace.

martes, 19 de julio de 2011

¡Esta es la juventud del papa!

¿Cuál es la edad de la juventud? Dependiendo de la edad que tengas ahora mismo, querido lector o lectora, tu respuesta a esta pregunta habrá sido distinta; pero estoy seguro de que habrás incluido tu edad actual dentro del margen que abarca para ti esa etapa de la vida.
¿Por qué? Porque nos han vendido la idea de que esa es la etapa perfecta de la vida. Recientemente he escuchado a D. Xavier Novell que esto no es verdad, que la plenitud de la vida se alcanza con la madurez y en la edad adulta, que la juventud sólo es un tránsito hacia la edad adulta, por lo tanto es una época imperfecta e incompleta.
En estos días, en casi todos los telediarios y en varias emisoras de radio se ha hablado de una mujer, Valeria, más conocida como Sor Teresita. Esta mujer tiene 103 años, casi 104, y ha pasado 84 de esos años en un convento de clausura en el alto Tajo. Pese a su edad, tiene la vitalidad propia de la juventud. Es como un auténtico torbellino de energía. Irradia felicidad por todos lados. Esta mujer que está ya en la recta final de su vida tiene mucha más "juventud" dentro de ella que muchos de los jóvenes que pueblan nuestras plazas y macrofiestas de fin de semana.
¿Cómo mide Dios la edad y el tiempo? No creo que sea capaz de explicarlo. Pero estoy seguro de que para él no hay edades ni tiempos como nosotros los conocemos. Se puede ser plenamente joven con 104 años y estar en la ancianidad con 16. Porque la medida de la Vida es la felicidad para la que hemos sido creados. Y esa felicidad se compra con Amor: dejándose amar y amando sin medida.
Hace unos meses en el locutorio de las Hermanas Iesu Communio estábamos muchos padres y familiares de ellas. Uno de los padres pidió que se pusieran en pie sólo las hermanas mayores (ver la tercera fila por arriba de la foto). Así lo hicieron y todos los presentes dimos un gran aplauso mientras cantábamos: ¡ESTA ES LA JUVENTUD DEL PAPA!
Y realmente lo sentíamos así porque son mujeres con muchos años pero desbordantes de juventud, de vitalidad, de felicidad, de ganas de Vivir, de Amar y ser amadas.
Se acerca la celebración de la JMJ MADRID 2011. Allí nos vemos todos los "jóvenes".

lunes, 11 de julio de 2011

Homilía de bodas

No conocía personalmente a D. Jesús Higueras. He visitado varias veces su parroquia de Santa María de Caná en Pozuelo de Alarcón, pero nunca he coincidido con él. También he leído alguno de sus libros y he visto alguno de sus programas en televisión. Me consta que, incluso, tenemos algún amigo común.
Admiro sus comentarios y también algunos de sus textos. Tanta admiración tenía que dar en que coincidiéramos más pronto que tarde.
El encuentro tuvo lugar ayer, inesperadamente por mi parte, en el convento de las Hermanas Iesu Communio, como no podía ser de otra manera.
Fue en la celebración de iniciación a la Vida Consagrada de una hermana feligresa de su parroquia de Caná.
Presidió la celebración D. Jesús y me sedujo con su homilía.
Previamente en el locutorio les confesó públicamente que "no tengo ninguna envidia de vosotras, porque yo también estoy enamorado de Él".
No llevaba nada escrito, solamente un reloj en la mano para marcarle el tiempo que consumía y evitar que le sacáramos "los tres pañuelos blancos" para "devolverle al corral". No necesita papeles para hablar de lo que Dios ha grabado en su corazón, ni para explicar lo que siente al contemplar a personas enamoradas, "enfermas de amor".
Nos ha regalado una preciosa "homilía de bodas" que intentaré resumir en estas líneas o, al menos, exponer lo que yo entendí de ella mezclado con mis propias impresiones (es inevitable).
Ha centrado todo su discurso en la vocación al AMOR, sí, al AMOR con mayúsculas. "Todos estamos llamados a la esponsalidad y a la fecundidad". Unos esta esponsalidad la culminan en el sacramento del matrimonio y la fecundidad en la paternidad de sus hijos. A otros esta esponsalidad les lleva a consagrar su vida al Amado para ser "padres" ó "madres" de tantos... Lo que no es ninguna vocación es "la soltería" (como me acuerdo de José Antonio Carmona, mi querido catequista). No se puede vivir sin unir tu vida con la de alguien ó "Alguien" con el que hacerte "una sola carne".
Para explicar esta vocación al AMOR ha recorrido tres palabras claves:
  • RESPETO: "Es el cimiento sobre el que se tiene que asentar toda relación de amor". No ha hablado del respeto mutuo, sino del respeto al otro. Para llegar a este respeto hay que ser consciente de quién es ese otro. Ese otro es Dios, el mismo Dios que te conoce desde antes de tu nacimiento y que, desde entonces, te ha estado cuidando. Él sí que te respeta, tanto que te regala la libertad, porque te ama. ¿Por qué no le respetamos nosotros a él?... ¡Cuántas veces pretendemos que haga nuestra voluntad, incluso en nuestras oraciones! ¡Cuántas veces queremos amoldarle a nuestro gusto!
Si trasladamos esto a nuestra relación con el prójimo, no hay que cambiar ni una sola letra. ¡¡¿¿cómo?!! Sí, ni una sola letra. ¿Por qué? Pues porque "el otro es Cristo". En el matrimonio esto debe ser el cimiento de la relación esponsal. "Dos que se hacen una sola carne, en Cristo". Ya escribí otro "post" hablando de lo difícil que es ver a Cristo en el otro, pero sí es cierto que cuando Él te lo concede todo es distinto.
  • COMUNICACIÓN: "El amor crece en la comunicación". El Padre Higueras ha preguntado a los presentes: ¿Cuál es el primer mandamiento? La gran mayoría ha respondido: "Amarás a Dios sobre todas las cosas". ¡¡¡NO!!! ha dicho D. Jesús y alguna hermana postulante ha dado con la respuesta correcta: "Shemá Israel, Adonai Elohenu, Adonai Ehad" Es decir: ESCUCHA ISRAEL, el Señor es nuestro Dios, el Señor es uno.
La clave para el crecimiento en el Amor es la escucha. Escuchar. En nuestro mundo es complicado porque lo que queremos es que se nos escuche a nosotros. ¿Qué es lo que tenemos que escuchar? Como dice  el salmo invitatorio: "Si hoy escucháis su voz, no endurezcáis el corazón". Y ¿Cuál es su voz? La del Cantar de los Cantares: "La voz de mi amado, helo aquí que viene saltando por los montes... Empieza a hablar mi amado y me dice: ¡Levántate, amada mía. Levántate, hermosa mía y vente!" Más adelante dice el mismo Cantar de los Cantares: "si alguien escucha mi voz y me abre, entraré y cenaremos juntos".
Y esa voz no está lejos de nosotros, está en el otro, está también en el Sagrario, está en la Palabra de Dios, está en tantos acontecimientos que nos hablan cada día. Sólo hay que ESCUCHAR.
  • PERDÓN: "Es la culminación de toda relación de AMOR". Porque el amor con el que Dios nos ha creado no se llama solidaridad, ni siquiera comprensión, son "entrañas de misericordia". Esta misericordia se muestra muy bien en la parábola del hijo pródigo que todos conocemos. Una misericordia que todo lo hace nuevo.
Ni siquiera se trata de que Dios olvide lo que perdona. No es eso. Él ha cargado con nuestras culpas una vez por todas para que no tengamos que padecer más. No toma cuentas de nuestros delitos sino que nos recrea haciéndonos nuevos hijos de Dios por su misericordia.

Y ¿Cuál es la escuela de este Amor? La cruz. La verdadera escuela de esta relación de amor es la cruz. Mirar a Cristo en su pasión. En la Eucaristía en que acontece este milagro de amor. Que todo un Dios se hace hombre y entrega hasta la última gota de su sangre por amor. Y cuando ya ha entregado todo su ser, nos entrega a su Madre. Pero tampoco se conforma con esto sino que abre su costado para que de él nazca la Iglesia.
Dice la Madre Teresa de Calcuta: "Amar y amar hasta que te duela". Como Cristo en la cruz. Con su cabeza coronada de espinas, con las manos y los pies sujetos por los clavos y el costado traspasado por una lanza. Esta es la "señal del cristiano" sin quitarle ningún elemento. La cabeza, sede de la razón, coronada de espinas porque "¿De qué te sirve tener razón si no amas a tu hermano?". Las manos y los pies, manifestación de "nuestras fuerzas", clavados a la cruz para no poder resistirnos al hermano. El costado, junto al corazón donde guardamos nuestros afectos y nuestros intereses, atravesado por la lanza para que nada antepongamos al amor al prójimo.
En la Iglesia, guiados por María es donde tenemos que alimentar este Amor.
No sé si han sido 25 ó 30 minutos de "faena" pero a nadie se le ha ocurrido sacar el "pañuelo blanco" para darle el pertinente aviso.

Gracias, D. Jesús Higueras, ha sido un placer compartir esta tarde con usted. Espero que nos encontremos más veces.

sábado, 2 de julio de 2011

Respuestas sobre Iesu Communio.

Ante las preguntas de algunas lectoras sobre diversos aspectos del instituto Iesu Communio, me ha parecido oportuno remitirles, de nuevo, al comunicado oficial que emitieron las hermanas en diciembre pasado.

lunes, 13 de junio de 2011

Pentecostés en "Iesu Communio"

"Veni, Creátor Spíritus, mentes tuórum vísita. Imple supérna grátia, quae tu creásti, péctora"
 Esta primera estrofa del himno latino de las vísperas de Pentecostés resume mejor que nada mis sentimientos en el día de hoy.
 Uno de los lugares donde mejor se palpa la presencia real del Espíritu Santo es, sin duda, el Monasterio de San Pedro Regalado de La Aguilera; hoy Convento de "Iesu Communio".
 Cada vez que las visitamos el Señor nos sorprende con algo nuevo, o quizás es lo mismo pero de otra forma.
 La acción del Paráclito en estas mujeres es patente, sólo hay que verlas. Pero es que su acción es desbordante y nos inunda a todos los presentes con una fuerza transformadora.
 No importa la realidad desde la que el Señor te haya llevado allí. Como dice la escritura: "partos, medos, elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros en Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua".
 En esta casa he descubierto múltiples realidades eclesiales. Algunas de ellas totalmente desconocidas para mí y otras que ya conocía de oídas he podido palparlas de cerca y aprender a amarlas como lo que realmente son, es decir, dones del Espíritu Santo al servicio de su Iglesia.
 Ayer descubrí una que no conocía de nada. Es cierto que es muy local, pero su acción es muy importante en la evangelización de niños y jóvenes. Se trata de la Asociación Juvenil Corona. Os pongo un enlace a su página web: Asociación Juvenil Corona
 El locutorio de las Hermanas "Iesu Communio" se transformó ayer en un gran "Cenáculo" en el que el Espíritu Santo se derramaba a raudales sobre los presentes.
 De forma inexplicable nos encontramos cantando un himno a la "santina" como acción de gracias por la entrada de una joven en el convento. Había muchos jóvenes, algunos ya matrimonios con hijos pequeños. La gran mayoría vinculados a "Corona". También sacerdotes jóvenes, diácono y seminaristas.
 No es la primera vocación a la vida consagrada que ha surgido de estos campamentos "Corona", ni creo que sea la última, pero es importante ver cómo el Espíritu Santo está soplando en la Iglesia con una fuerza impresionante haciendo surgir nuevos carismas y ver cómo estos carismas fructifican dando siervos de Dios.
 Creo que estamos viviendo un nuevo Pentecostés en el seno de la Iglesia y que no podemos pararnos a discutir entre nosotros si este carisma es mejor que aquel o este tiene más fuerza que el otro... Como dice la Escritura: "por sus frutos los conoceréis". Y los frutos están a la vista.
 Sólo me queda dar gracias a Dios por pertenecer a la Iglesia, por mostrarme su grandeza y por permitirme vivir este tiempo en el que su Espíritu se manifiesta con tanta fuerza.

lunes, 9 de mayo de 2011

"Iesu Communio": ¡Que vivan nuestros padres!

Ayer estuvimos en La Aguilera. ¿Otra vez? No, nunca es otra vez. Cada vez que visitamos a las Hermanas Iesu Communio es nueva, es la primera. Resulta difícil explicarlo, pero es lo que yo siento. Es algo parecido a lo que ocurre con la lectura de la Palabra de Dios, o con la liturgia de las Horas, o con las celebraciones de los sacramentos; siempre son nuevas, el Señor siempre acontece y siempre sorprende haciéndolo todo nuevo.
Ayer fue la profesión solemne de tres hermanas: Marta de Jesús, Chiara y Verónica de Jesús. La presidió el cardenal esloveno Franc Rodé, hasta hace poco Prefecto para los Institutos de Vida Consagrada. Hablar de la ceremonia en sí, sería muy largo, hoy no quiero hacerlo. Hoy quiero hablaros de las familias de Iesu Communio, o, mejor dicho, de la Gran Familia Iesu Communio de la que me siento uno más.
Cada vez somos más y resulta más difícil coincidir con todos, pero sí es cierto que ya nos vamos poniendo caras, nombres e incluso historias cuando nos vemos. En el fondo todas las historias que vamos conociendo de nuestras familias son muy parecidas, aunque distintas, ¿Por qué? Porque todas han sido modeladas por un mismo autor: Dios. Y lo que transciende de todas ellas es AMOR, sólo AMOR. Unas con más sufrimiento que otras, pero todas inundadas de amor de Dios. De nuestros labios siempre sale una palabra, siempre la misma: ¡Gracias a Dios! Los sentimientos de desgarro, de desprendimiento, de dolor por la hija que se va de casa para nunca volver, se tornan en sentimientos de agradecimiento, de felicidad, de plenitud; porque Dios colma con mucho ese vacío.
No quiero que penséis que hablo solamente de los padres, no. También hablo de los hermanos y hermanas, abuelos, tíos, primos, incluso amigos y amigas. El Espíritu Santo está empeñado con esta casa y se sigue derramando a raudales. Su acción no se queda allí dentro sino que se extiende a través de cada una de las hermanas a toda su familia y conocidos. Estoy siendo testigo excepcional de ello y por eso lo digo.
Con casi 200 hermanas, hay muchísimas historias que contar. Todas ellas maravillosas, pero en el fondo sólo son capítulos de un mismo libro que Dios sigue escribiendo y cada página vuelve a sorprendernos porque está impregnada de misericordia.
Ellas también son conscientes de esto y saben que su misión está surtiendo efecto por obra y gracia del Espíritu Santo. Ayer tuvieron un detalle que nos emocionó a los presentes, fue a última hora de la tarde. Todas salieron al patio para hacer pasillo a Monseñor Rodé y a D. Francisco Gil Hellín cuando se iban. Les despidieron mientras los padres y familiares (quedábamos pocos a esas horas) observábamos desde lo alto. La imagen era impresionante, pero cuando se dieron la vuelta para volver a su casa y nos vieron todas gritaron: ¡Qué vivan nuestros padres! ¡Que vivan nuestros padres! ¡Que vivan nuestros padres! Y todos nos fundimos en un fuerte y emocionado aplauso.

martes, 3 de mayo de 2011

Beato Juan Pablo II

En octubre de 1982 estaba prestando el servicio militar en Cáceres. Me había alejado de la Iglesia pidiéndole cuentas a Dios por la muerte de mi padre. Tenía planificada toda mi vida. En cuanto acabara la "mili" aprobaría las oposiciones y empezaría a trabajar para casarme con mi novia, tener dos hijos (niño y niña, por supuesto) y a disfrutar de la vida.
Aquel día de otoño estaba prestando servicio en la residencia de suboficiales y pude ver la televisión. El papa Juan Pablo II estaba de viaje por España. Curiosamente ese día estaba en Castilla (mi tierra) reunido con las contemplativas en el Monasterio de la Encarnación de Ávila. Me senté a escucharle, sin saber bien por qué. Yo había dejado la Iglesia, pero ella como madre que es me enviaba un padre para rescatarme.
Al poco tiempo de aquello había vuelto a la Iglesia. El discurso de Juan Pablo II en la plaza de Lima cambió mi concepto de familia y de matrimonio.
Pasados unos pocos años nos casamos y viajamos a Roma. Pudimos asistir a la audiencia con él. Fue un regalo estupendo.
Nacieron nuestras hijas, cuatro. Todavía no ha nacido el niño y creo que ya es un poco tarde porque la biología es así. Posiblemente alguno de los dos angelitos que no llegaron a nacer fuese niño. Por si acaso, a uno de ellos le llamamos Juan Pablo.
Una de nuestras hijas hoy es contemplativa en Iesu Communio, instituto de vida consagrada que tiene mucho que ver con aquel discurso de Ávila.
Estuvimos con nuestras hijas en Cuatro Vientos, y en la plaza de Colón. No pudimos acudir a su funeral. Nos dieron la noticia de su muerte en medio de una Eucaristía.
Pero ahora no podíamos faltar. Con la ayuda de unos amigos hemos conseguido ir a la beatificación. Después  de los 600 Km. de carretera hasta Barcelona, un viaje en barco de 24 horas y una noche de dormir en la acera de la Vía de la Conciliacione... Hemos visto desplegar el tapiz del nuevo Beato después de pronunciar el papa Benedicto XVI la fórmula correspondiente. Y me he emocionado. Gracias Madre Iglesia, gracias por  reconocer la acción de Dios en este gran hombre. Gracias a Dios por haberme permitido disfrutar de este santo.
En realidad ese era el momento esperado y lo que íbamos a celebrar. Ver hemos visto muy poco, podría aseguraros que en mi caso concreto no he visto absolutamente nada de la celebración. Pero eso es lo de menos, lo importante era "estar".
Hemos vuelto por carretera, después de 2000 Km. Hemos llegado muy cansados, pero contentos.
Tenemos claro que a la canonización volveremos.