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jueves, 22 de diciembre de 2011

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

Este post es para desearos a todos FELIZ NAVIDAD.
La imagen corresponde a la tarjeta con la que nos ha felicitado nuestra hija Rut.
Representa las manos del Padre, en las que nace el Hijo, de la Virgen María.
Hay muchos detalles en la imagen que me encantan. En primer lugar el texto: "En comunión, hágase tu voluntad". Es ahí donde es posible hacer la voluntad del Padre, en comunión, en la comunión de Jesús, en la comunión en Jesús. Porque la voluntad de Dios es que "todos seamos uno".
El color azul de toda la tarjeta es el color de María. También es el color que domina el hábito de las Iesu Communio, como el cielo.
María da a luz a su Hijo en las manos del Padre y toda la luz viene del niño.
Solamente San José aparece con los pies en el suelo, apoyado en las manos del Padre, custodiando la entrada, mirando al Hijo y con la mano apoyada en su pecho.
Pero lo que más me gusta es el texto que, por detrás, nos escribe nuestra hija. A continuación os pongo algunas ideas sacadas del mismo:

Nosotros también somos parte de esta imagen, pues estamos en sus manos y Él quiere nacer en nosotros, en realidad ya está naciendo. El momento es un "ya sí, pero todavía no". Está en las entrañas de la Virgen y, a la vez, aún está por nacer.
Al igual que a cada uno de nosotros, Él nos quiere "habitados", no vacíos.

Mi deseo para todos vosotros es que dejemos que Jesús venga a nosotros, en nuestro ser, en nuestras particulares debilidades, en nuestra manera de pensar, de querer, de sentir, de escuchar, de mirar, de acoger, de hacer las cosas.
Es ahí donde Él quiere nacer...

lunes, 21 de noviembre de 2011

La Presentación de la Santísima Virgen

En este día, en que se recuerda la dedicación, el año 543, de la iglesia de Santa María la Nueva, construida cerca del templo de Jerusalén. celebramos, junto con los cristianos de la Iglesia oriental, la "dedicación" que María hizo de sí misma a Dios, ya desde su infancia, movida por el Espíritu Santo, de cuya gracia estaba llena desde su concepción inmaculada.


Oficio de Lectura, 21 de Noviembre
La Presentación de la Santísima Virgen
Dio fe al mensaje divino y concibió por su fe
De los sermones de san Agustín, obispo (Sermón 25, 7-8: PL 46, 937-938)


Os pido que atendáis a lo que dijo Cristo, el Señor, extendiendo la mano sobre sus discípulos: Éstos son mi madre y mis hermanos. el que cumple la voluntad de mi Padre, que me ha enviado, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre. ¿Por ventura no cumplió la voluntad del Padre la Virgen María, ella, que dio fe al mensaje divino, que concibió por su fe, que fue elegida para que de ella naciera entre los hombres el que había de ser nuestra salvación, que fue creada por Cristo antes que Cristo fuera creado en ella?

Ciertamente, cumplió santa María, con toda perfección, la voluntad del Padre y, por esto, es más importante su condición de discípula de Cristo que la de madre de Cristo, es más dichosa por ser discípula de Cristo que por ser madre de Cristo. Por esto, María fue bienaventurada, porque, antes de dar a luz a su maestro, lo llevó en su seno.

Mira si no es tal como digo. Pasando el Señor, seguido de las multitudes y realizando milagros, dijo una mujer: Dichoso el vientre que te llevó. Y el Señor, para enseñarnos que no hay que buscar la felicidad en las realidades de orden material, ¿qué es lo que respondió?: Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. De ahí que María es dichosa también porque escuchó la palabra de Dios y la cumplió; llevó en su seno el cuerpo de Cristo, pero más aún guardó en su mente la verdad de Cristo. Cristo es la verdad, Cristo tuvo un cuerpo: en la mente de María estuvo Cristo, la verdad; en su seno estuvo Cristo hecho carne, un cuerpo. Y es más importante lo que está en la mente que lo que lleva en el seno.


María fue santa, María fue dichosa, pero más importante es la Iglesia que la misma Virgen María. ¿En qué sentido? En cuanto que María es parte de la Iglesia, un miembro santo, un miembro excelente, un miembro supereminente, pero un miembro de la totalidad del cuerpo. Ella es parte de la totalidad del cuerpo, y el cuerpo entero es más que uno de sus miembros. La cabeza de este cuerpo es el Señor, y el Cristo total lo constituyen la cabeza y el cuerpo. ¿Qué más diremos? Tenemos, en el cuerpo de la Iglesia, una cabeza divina, tenemos al mismo Dios por cabeza.

Por tanto, amadísimos hermanos, atended a vosotros mismos: también vosotros sois miembros de Cristo, cuerpo de Cristo. Así lo afirma el Señor, de manera equivalente, cuando dice: Estos son mi madre y mis hermanos. ¿Cómo seréis madre de Cristo? El que escucha y cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre. Podemos entender lo que significa aquí el calificativo que nos da Cristo de "hermanos" y "hermanas": la herencia celestial es única, y, por tanto, Cristo, que siendo único no quiso estar solo, quiso que fuéramos herederos del Padre y coherederos suyos.

Oración
Te rogamos, Señor, que a cuantos hoy honramos la gloriosa memoria de la santísima Virgen María, nos concedas, por su intercesión, participar, como ella, de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Fin de semana "romántico"

Hemos pasado este fin de semana en una finca de la provincia de Guadalajara, rodeados de encinas, junto con otros matrimonios y amigos. Ha habido "niñeras" para los niños. Cena romántica a la luz de las velas, música de vals para bailar. Momentos de intimidad para hablar de lo mucho que nos queremos. Paseos contemplando los lindos paisajes y la fauna del entorno. Lejos del mundanal ruido.
Contado así, podría ser un anuncio de agencia de viajes bastante tentador. Nada de lo anterior es falso, todo es verdad, pero no ha sido eso: ¡Ha sido mucho mejor que todo eso!

Cuando hace unas semanas nos propusieron acudir a un "Encuentro Guadalupano" nos apuntamos sin pensarlo dos veces. Nos habían hablado de ellos y nos parecía interesante. Intentamos vaciar nuestra mente de estereotipos previos y acudimos a dejarnos sorprender. Es posible que este punto de partida, como en tantas cosas, sea fundamental.
Han sido dos días intensos, cargados de Gracia de Dios para todos los asistentes. Algunas de esas "gracias" ya empiezan a fructificar y otras, seguro, lo irán haciendo con el paso del tiempo.
El tema central ha sido la "Vocación al Amor". No quiero entrar en detalles sobre los distintos contenidos de las charlas que tan maravillosamente nos han dado las Hermanas Guadalupanas. Solamente incidiré en lo que, a mi juicio, ha sido esencial durante todo el encuentro: la presencia real de Cristo en medio de nosotros.
Comenzamos el encuentro con una adoración al Santísimo Sacramento que ha presidido, en la capilla, casi todas las horas. Hemos celebrado la Eucaristía el sábado y el domingo. Hemos rezado juntos, en familia o solos. Hemos leído la Palabra de Dios. Hemos compartido experiencias. Hemos jugado con nuestros hijos y nos hemos divertido.
También ha habido momentos románticos especiales para los matrimonios y otros momentos -no menos especiales- para aquellos que se sienten llamados al matrimonio.

Ha sido estupenda la "cita romántica" a las tres de la madrugada, en la capilla, mi mujer y yo solos con Él. Una hora de silencio, escuchándole sólo a Él, solos los dos con Él. Fue tan maravilloso que repetimos la segunda noche.
¡Cuánto se aprende una hora ante el Señor! En el silencio, cogidos de la mano y mirándole a Él. Viendo nuestra pequeñez, que sin él no somos nada y que todo lo que somos es gracias a Él.

En este tiempo en que surgen tantos problemas en los matrimonios: separaciones, divorcios, familias desestructuradas... Tanto sufrimiento... Creo que hemos perdido de vista lo esencial del sacramento que hemos recibido, el Amor. Para que podamos amarnos hay que dejar que Él que es Amor habite en medio de nuestra unión.
La Iglesia nos enseña cómo vivir la sexualidad en el matrimonio y nos habla de que todo acto sexual debe ser "unitivo" y "creativo". No creo corregir al Magisterio de la Iglesia si me atrevo a decir que no sólo los actos sexuales, sino que todo acto realizado en el matrimonio debe tener su aspecto unitivo y su aspecto creativo. ¿Qué quiero decir? Que en el matrimonio tenemos que aprender a hacer las cosas juntos, unidos, en comunión. Desde los más pequeños detalles: pasear, ir de compras, ver una película, tomar un café, ver el partido de fútbol, hacer la comida o cambiar pañales. ¿Y esto es creativo? Por supuesto que sí, creativo en el sentido de que engendra nueva vida en cada uno de los cónyuges, porque existe la donación, es decir, tienes que perder un poco de ti para acompañar a tu mujer de compras o ella tiene que perder un poco de sí  para sentarse a ver el partido contigo.
Estoy convencido de que esta forma de vida facilita también vivir la sexualidad bajo esos dos aspectos: unitivo y creativo. No creo que sea fácil, ni mucho menos, pero a nosotros estas dos "citas románticas" a las 3,00 AM nos han ayudado bastante.
El domingo, durante la Eucaristía hemos renovado las promesas matrimoniales, con las manos entrelazadas sosteniendo un crucifijo y un rosario. ¡Qué importante es esto! Tener siempre presente que Cristo ha vencido a la muerte, que ha pagado ya por nuestras culpas, que todos nuestros pecados están perdonados en la cruz y que no se ha quedado ahí, sino que Dios lo ha resucitado, que la muerte ha sido vencida.
Y la Virgen María, siempre atenta a nuestras necesidades. Auténtica Madre que nos cuida y nos protege.

lunes, 31 de octubre de 2011

Romper la "barrera del sonido" de la finitud.

En esta víspera de la festividad de todos los Santos me ha parecido oportuno recordar el tema de los "novísimos". Gracias a la homilía que escuché ayer al sacerdote que presidió la Eucaristía a la que asistí, he acudido a una de las preguntas, y su respuesta, del libro "Luz del Mundo" del Papa Benedicto XVI (Una conversación con Peter Seewald).
En su discurso de Lisboa declaró usted que una tarea primordial de la Iglesia consiste en hacer a los hombres capaces de "mirar más allá de las cosas penúltimas y ponerse a la búsqueda de las últimas". La doctrina de las "cosas últimas", de los "novísimos", es un contenido central de la fe. Ella trata temas como el infierno, el purgatorio, el anticristo, la persecución de la Iglesia en el tiempo final, la segunda venida de Cristo y el juicio final. ¿por qué reina en el anuncio un silencio tan llamativo sobre los temas escatológicos, que, a diferencia de ciertos tópicos internos constantes de la Iglesia, son realmente de índole existencial e incumben a todo el mundo?

Ésa es una cuestión muy seria. Nuestra predicación, nuestro anuncio está orientado realmente de forma unilateral hacia la plasmación de un mundo mejor, mientras que el mundo realmente mejor casi no se menciona ya. Aquí tenemos que hacer un examen de conciencia. Por supuesto, se intenta salir al encuentro de los oyentes, decirles aquello que se halla dentro de su horizonte. Pero nuestra tarea es al mismo tiempo abrir ese horizonte, ampliarlo y mirar hacia lo último.
Estas cosas son arduas para los hombres de hoy. Les parecen irreales. En lugar de ellas quisieran respuestas concretas para el ahora, para las vicisitudes de la vida cotidiana. Pero tales respuestas siguen siendo incompletas si no permiten sentir y reconocer también por dentro que yo voy más allá de esta vida material, que existe el juicio, que existen la gracia y la eternidad. En ese sentido debemos encontrar también palabras y modalidades nuevas para hacer posible al hombre romper la "barrera del sonido" de la finitud.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

SEGUNDA LECTURA
De las Homilías de san Gregorio Magno, papa, sobre los Evangelios
(Homilía 34, 8-9: PL 76, 1250-1251)

EL NOMBRE DE «ÁNGEL» DESIGNA LA FUNCIÓN, NO EL SER

Hay que saber que el nombre de «ángel» designa la función, no el ser, del que lo lleva. En efecto, aquellos santos espíritus de la patria celestial son siempre espíritus, pero no siempre pueden ser llamados ángeles, ya que solamente lo son cuando ejercen su oficio de mensajeros. Los que transmiten mensajes de menor importancia se llaman ángeles, los que anuncian cosas de gran trascendencia se llaman arcángeles.

Por esto a la Virgen María no le fue enviado un ángel cualquiera, sino el arcángel Gabriel, ya que un mensaje de tal trascendencia requería que fuese transmitido por un ángel de la máxima categoría.
Por la misma razón se les atribuyen también nombres personales, que designan cuál es su actuación propia. Porque en aquella ciudad santa, allí donde la visión del Dios omnipotente da un conocimiento perfecto de todo, no son necesarios estos nombres propios para conocer a las personas, pero sí lo son para nosotros, ya que a través de estos nombres conocemos cuál es la misión específica para la cual nos son enviados. Y, así, «Miguel» significa: «¿Quién como Dios?», «Gabriel» significa: «Fortaleza de Dios» y «Rafael» significa: «Medicina de Dios».
Por esto, cuando se trata de alguna misión que requiera un poder especial, es enviado Miguel, dando a entender por su actuación y por su nombre que nadie puede hacer lo que sólo Dios puede hacer. De ahí que aquel antiguo enemigo, que por su soberbia pretendió igualarse a Dios, diciendo: Escalaré los cielos, por encima de los astros divinos levantaré mi trono, me igualaré al Altísimo, nos es mostrado luchando contra el arcángel Miguel, cuando al fin del mundo será desposeído de su poder y destinado al extremo suplicio, como nos lo presenta Juan: Se entabló una batalla con el arcángel Miguel.
A María le fue enviado Gabriel, cuyo nombre significa: «Fortaleza de Dios», porque venía a anunciar a aquel que, a pesar de su apariencia humilde, había de reducir a los Principados y Potestades. Era, pues, natural que aquel que es la fortaleza de Dios anunciara la venida del que es el Señor de los ejércitos y héroe en las batallas.
«Rafael» significa, como dijimos: «Medicina de Dios»; este nombre le viene del hecho de haber curado a Tobías, cuando, tocándole los ojos con sus manos, lo libró de las tinieblas de su ceguera. Si, pues, había sido enviado a curar, con razón es llamado «Medicina de Dios».

RESPONSORIO Ap 8, 3. 4; Dn 7, 10
R. El ángel se puso en pie junto al altar, con un incensario de oro. Y se le dio gran cantidad de incienso; * Y el humo del incienso subió a la presencia de Dios, de mano del ángel.
V. Miles de millares le servían, miríadas de miríadas estaban en pie delante de él.
R. Y el humo del incienso subió a la presencia de Dios, de mano del ángel.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Sor Emmanuel Maillard.


Sor Emmanuel Maillard nació en Francia. en 1947. Estudió Teología con el Cardenal Danielou. Se graduó en Bellas Artes en la Universidad de la Sorbona, Paris. En 1976 se unió a la Comunidad de las Bienaventuranzas. Vive en Medjugorje desde 1989.
Conmovedora a veces, humorística otras, nos relata testimonios ocurridos en Medjugorje o durante sus misiones por todo el mundo; y nos confía memorias íntimas de su propia experiencia espiritual.
Ayer estuvo en Madrid, en la Parroquia de Santa María Micaela y San Enrique. Hubo Adoración del Santísimo Sacramento con oración del Santo Rosario y meditación a cargo de ella misma. Celebramos la Santa Misa como si fuera "nuestra primera misa", como si fuera "nuestra última misa", como si fuera "LA ÚNICA MISA".
Luego volvieron a exponer el Santísimo Sacramento y durante algo más de una hora nos estuvo hablando de  la CONVERSIÓN.
Sus charlas siempre empiezan con unas preguntas: ¿Queréis ir al cielo? ¿Sois Santos? ¿Queréis ser santos? Supongo, querido lector, que tus respuestas -como las mías- a estas preguntas serán: sí, no, sí.
Ha hecho referencia a dos de los últimos mensajes de la Virgen en Medjugorje:
Mensaje del 25 de Mayo¡Queridos hijos! Mi oración hoy es para todos vosotros que buscáis la gracia de la conversión. Llamáis a la puerta de mi Corazón, pero sin esperanza ni oración, en el pecado, y sin el sacramento de la Reconciliación con Dios. Abandonad el pecado y decidiros, hijos míos, por la santidad. Solamente así puedo ayudaros y escuchar vuestras oraciones e interceder ante el Altísimo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”Mensaje del 2 de Julio
“Queridos hijos: a causa de vuestra unión con mi Hijo os invito a dar un paso difícil y doloroso: Os invito al reconocimiento completo y confesión de los pecados, a la purificación. Un corazón impuro no puede permanecer en mi Hijo y con mi Hijo. Un corazón impuro no puede dar fruto de amor y de unidad. Un corazón impuro no puede cumplir con las cosas rectas y correctas, no es ejemplo de la belleza del Amor de Dios frente aquellos que están alrededor suyo y que no lo han conocido. Vosotros hijos míos, reuníos en torno a mí llenos de entusiasmo, de deseos y de expectativas, sin embargo Yo oro al Buen Padre, para que por medio del Espíritu Santo de mi Hijo, ponga la fe en vuestros corazones purificados. Hijos míos, escuchadme, encaminaos conmigo”
Mirjana después de la aparición comentó: “Mientras la Virgen se marchaba, mostró la tiniebla a su lado izquierdo y a su derecho una cruz en una luz dorada”. Mirjana sostuvo además: “la Virgen quiso mostrar la diferencia entre un corazón purificado y el no purificado”

La conversión es una realidad precisa para el pueblo hebreo que tiene una expresión "Te Shivá" que significa "el que regresa". Esto se ve muy claro en la Parábola del Hijo Pródigo que ha experimentado una conversión y regresa a la casa del padre.
Para esta conversión es necesario no perder de vista la primera de las preguntas que Sor Emmanuel nos ha hecho, porque el objetivo de nuestra vida es el Cielo, nuestra auténtica morada es el Cielo (Sal 84); y Satanás está empeñado en que perdamos esto de vista, volviéndonos la vista hacia lo terreno y esto nos lleva a la desesperación porque lo terreno es efímero.
La Virgen quiere que cambiemos radicalmente la dirección de nuestra vida y para ello nos pide que tomemos la decisión de la conversión. El primer acto de nuestra conversión debe ser una CONFESIÓN.
"Os invito a la confesión mensual", "No hay nadie en la Tierra que no necesite una confesión mensual", "La confesión mensual es el primer paso para la salvación del mundo", estas y otras frases tomadas de los Mensajes de la Virgen en Medjugorje ha utilizado Sor Emmanuel para invitarnos a acudir al Sacramento de la Reconciliación todos los meses.
"Cuando os confeséis, cambiad de vida". La confesión depende del amor que tengamos por Jesús, porque Él es quien ha pagado por nuestros pecados. Si le amamos verdaderamente, tendremos dolor en el corazón por cometer pecado y haremos todo lo posible por repararlo. Este "dolor de corazón" es similar a lo que la Iglesia llama CONTRICIÓN.
Dice el Salmo 50 "un corazón contrito y humillado Tú no lo desprecias, Señor". Para alcanzar esta contrición hay que "conocer" a Aquel a quien herimos con nuestros pecados, a Jesús. Para empezar a amar a Jesús hay que coger la cruz. Hay que adorar a Jesús clavado en la cruz, venerar sus llagas y pedirle que nos sane de nuestras heridas. Ponernos al pie de la cruz junto a María, bajo el corazón abierto de Jesús. De este corazón abierto manó agua y sangre y también el Espíritu Santo que es un río de Amor divino que viene a saciar nuestra sed de amor verdadero. Así cada día puede ser un nuevo pentecostés.
"¿Qué habéis hecho con los mandamientos?" ha preguntado a los numerosos asistentes. Los mandamientos no son leyes esclavizantes sino un camino a seguir para tener VIDA ETERNA que empieza en la Tierra y se prolonga en la eternidad. Los mandamientos nos explican qué hay que hacer para tener Vida y no muerte.
"Con el pecado no tenéis paz", "El pecado no es humano, lo ha inventado Satanás". Cuando pecamos perdemos nuestra humanidad porque el hombre ha sido creado por Dios a "su imagen y semejanza" para ser sus hijos por adopción y el precio de esta adopción ha sido la sangre de su Hijo.
El mundo también ha hecho sus propios mandamientos no escritos. El principal de ellos es "cuanto más peques, mejor para ti". Ante el primer mandamiento "Amarás a Dios sobre todas las cosas" nos ofrecen la idolatría, unas veces de forma descarada y otras veces de forma encubierta con nuevas filosofías-religiones como la New Age, el Reiki, la adivinación, el horóscopo, las sanaciones, los santeros, etc. El primer mandamiento quiere que te fíes de Dios, porque Él es tu Padre.
Hay otros dos mandamientos que son pisoteados en nuestra sociedad actual: "No matarás" y "No adulterarás". Hasta tal punto se ha ensuciado el sexto y noveno mandamientos que prácticamente se ha convertido en "virtud" el ir contra ellos. Contra el quinto mandamiento vemos como se legisla en contra de la vida cada vez en más países. El aborto es un pecado gravísimo. Dios perdona todos los pecados pero por el aborto pide una gran penitencia para la madre y para el padre. Nosotros no debemos juzgarles sino ayudarles y acogerles con inmenso amor.
La Virgen nos invita a estudiar los mandamientos y a vivirlos porque son nuestra seguridad y debemos ajustar nuestra vida a esta Palabra de Vida (Dt 5).
Dios no sólo perdona nuestros pecados, sino que los olvida. Lo difícil es perdonarse a uno mismo, porque puedes llegar a la confesión, a perdonar a tus enemigos, a pedir perdón por el daño causado, etc. pero perdonarte a ti mismo es fruto de una profunda contrición. Esta contrición es fruto del Espíritu Santo y es tan importante que puede exonerarnos del purgatorio.
Cuando hacemos una buena confesión no sólo recibimos la paz, también alegría. Por esto es necesario no dejar transcurrir tiempo entre el pecado y la conversión. Este es el misterio de la santidad. Cuando pequemos no debemos mirarnos a nosotros mismos, sino mirar a Cristo inmediatamente. Es necesario que los pecadores regresen a Dios.
Debemos rezar mucho por nuestros presbíteros, pidiendo que sean sacerdotes santos para la Iglesia, pidiendo también nuevas vocaciones, sin miedo a que uno de nuestros hijos decida entregar su vida a esta misión. Los sacerdotes no necesitan nuestro juicio, ni nuestras críticas; sino nuestra oración y nuestro amor. En este tiempo en que en muchas iglesias se han quitado los confesionarios es necesario revitalizar este sacramento. Deberíamos colgar un gran cartel en la fachada de nuestras parroquias que dijera: "SE BUSCAN PECADORES".
NOTA: He tratado de transcribir un resumen de lo que fue la conferencia de ayer. Seguramente que he dejado muchas cosas olvidadas y he enfatizado en otras. Este es el resultado de unir las notas que tomé en el acto. Como veis está un poco deslabazado, pero confío en que se entienda.

sábado, 3 de septiembre de 2011

MEĐUJOVEN’ 2011 (Comunitá Cenacolo)

El jueves estuvo dedicado a los testimonios de los hermanos de la "Comunidad Cenáculo". Desde primeras horas fueron pasando por el atril de la explanada una multitud de jóvenes (chicos y chicas) que testimoniaban la historia de salvación que Dios había hecho con ellos. Entre testimonio y testimonio han amenizado la mañana con sus cantos y coreografías.
Este año también les hemos visitado en su casa. Como siempre, nos han atendido dos hermanos en una de sus carpas, donde nos han dado su testimonio. Uno de ellos era español, adulto, de unos cincuenta años; el otro un joven brasileño de 20 años.
En una hora, aproximadamente, nos han contado cómo viven en la comunidad, la historia de la misma y la actualidad de la inauguración de su casa en España, más concretamente en Cataluña.
El primero de ellos nos ha relatado toda su vida de forma muy rápida y amena. Un artista de la canción y la guitarra que emigró a París para vivir allí un estilo de vida bohemio. Sin embargo el alcoholismo fue consumiendo su vida hasta desear la muerte. Conoció la Comunidad Cenáculo a través de sus hermanos e ingresó en ella no hace mucho tiempo. Desde entonces no ha vuelto a probar el alcohol. Ha descubierto el Amor de Dios en su vida y lo ha abrazado.
El segundo ingresó en la Comunidad en Brasil siendo un niño. Un niño de la calle, rescatado por la Comunidad. También ha descubierto una nueva familia que le ha enseñado a perdonar.
En otro momento de la peregrinación hemos tenido la fortuna de escuchar el precioso testimonio de un matrimonio joven formado por un serbio y una canaria. El era hermano de la Comunidad Cenáculo y ella una peregrina en Međugorje. Una larga historia de cómo Dios es quien lleva nuestra vida y tiene preparado un proyecto de Amor para cada uno de nosotros. En una visita similar a la que os he contado antes, él daba su testimonio y ella lo escuchaba. Entre ambos surgió algo que los dos sabían pero que con casi 4.000 km. de distancia era una utopía. El Señor se ha ocupado de acortar las distancias y de vencer muchas dificultades para que hoy puedan estar casados.
En esta Comunidad el método que utilizan para recuperar a estos hermanos que vienen de las drogas, el alcohol, el sexo, la ludopatía, niños abandonados en las calles, etc. es un método muy sencillo basado en dos cosas: ORACIÓN y TRABAJO. Nada más. No utilizan ninguna medicina. Tienen prohibido el ingreso de médicos en su Comunidad. Lo más importante es que su porcentaje de éxito está en torno al 85%, muy por encima del de otras asociaciones que se dedican a fines similares con métodos distintos.
Hay una figura muy importante dentro de la Comunidad que es el "ángel de la guarda", cuando ingresa un hermano nuevo, otro -con más experiencia- se hace su ángel durante el período inicial y lo acompaña las 24 horas del día.
Su jornada empieza con el rezo del rosario de la alegría (misterios gozosos) y a lo largo del día rezan también los otros misterios. Tienen Eucaristía todos los días. También tienen tiempo de Adoración Eucarística, voluntario. Si no quieren asistir a la Adoración, pues siguen trabajando. Tiene casas independientes para hombres y mujeres. En algunos casos han surgido matrimonios entre ellos que han dado lugar a familias "del Cenáculo".
Realizan trabajos muy diversos: albañiles, cerrajeros, carpinteros, jardineros, pintores, fontaneros, etc. Pero también son actores, cantantes y bailarines en sus espectáculos. Este año hemos podido disfrutar de uno de ellos ("Credo") en la noche del jueves en la parte posterior de la explanada. Es fantástico. Basados en el texto del Credo hacen un recorrido por los principales momentos del evangelio con danzas y canciones. Todo lo hacen ellos, la música, la letra, la coreografía, el escenario, el vesturario...
Durante la JMJ de Madrid han representado tres noches este espectáculo en el Parque Enrique Tierno Galván con gran afluencia de público.

NOTA: Al principio tenéis un enlace a la página de esta Comunidad.

viernes, 2 de septiembre de 2011

MEĐUJOVEN’ 2011 (Kriçevac)

El Kriçevac o Monte de la Cruz es uno de los lugares importantes de Međugorje. Este monte es el más alto del entorno de la parroquia de Santiago apóstol y, como dice su nombre, está coronado por una enorme cruz blanca de hormigón visible desde varios kilómetros de distancia.
La cruz tiene una inscripción ("33-1933") ya que fue colocada allí por los habitantes de Međugorje en 1933 para conmemorar el 1900 aniversario de la muerte de Jesucristo. Fueron los propios aldeanos quienes subieron en burros o con sus propias manos todo el material necesario para construirla.
La subida a este monte está marcada por unas placas de bronce que representan las catorce estaciones del "Vía crucis" y una última placa que representa la "15ª estación" que es la Resurrección.
La subida a este monte no es apta para todos los públicos, es para valientes, aunque no es extraño ver a niños o ancianos llegar exhaustos hasta la enorme cruz de la cima que, según dicen, esconde en su interior un trozo de la verdadera cruz de Cristo.
En este monte los videntes han vivido multitud de apariciones de la Virgen, sobre todo al principio, cuando el ejército prohibió el acceso al Podbdro. Los testigos de la época comentan divertidos como desde aquí veían las linternas de los soldados vigilando el otro monte.
Aquí no hay una imagen de la Virgen que indique un lugar concreto donde ella se ha aparecido porque para poder hacerlo habría que arrasar el monte y llenarlo de estatuillas.
En la peregrinación de este año hemos madrugado bastante para evitar los calores del día. A las seis de la mañana ya estábamos todo el grupo en la base del monte para comenzar la ascensión. Nos acompañaban los sacerdotes de nuestro grupo que hicieron las correspondientes reflexiones en cada una de las estaciones.
Antes de comenzar el "Vía Crucis" se recomienda que cada peregrino coja una piedra y que la lleve durante el todo el recorrido y luego la deposite en la cima. Es un signo. Cada uno coloca en esa piedra lo que él quiera. Esta subida hasta la cima del Kriçevac hace presente la subida de Cristo hacia el Calvario cargado con una cruz de madera sobre la que fue clavado. En aquella cruz quedaron clavados todos nuestros pecados y Él la hizo gloriosa y signo de nuestra salvación. Esta piedra que portamos ahora camino de la cima es nuestra "contribución" al sacrificio de Cristo.
Solamente he hecho la subida al Kriçevac dos veces y ambas han sido estupendas. Os hablaré de esta en concreto. Esta vez ha sido en la 8ª estación: "Las mujeres de Jerusalén lloran por Jesús". De pronto he visto mi rostro envuelto en lágrimas. Me he retirado hacia un lateral y, apoyado en la rama de uno de los árboles que pueblan el monte, he llorado sin saber bien porqué. Sólo puedo deciros que era inmensamente feliz. Me he sentido inundado por un amor inmenso. Me he acordado de tantas cosas que es imposible relatar en este reducido espacio. De tantas veces como el Señor ha acontecido en mi historia salvando, rescatando, cargando con el peso de mis pecados sobre sus hombros y triunfando sobre la muerte para hacerme "resucitar" con Él.
Luego en la 10ª estación: "Jesús es despojado de sus vestiduras". He vuelto a sentir lo mismo. Algo que no sé explicar y que se parece bastante a lo que tantas veces he escuchado a María Vallejo Nágera en su testimonio. También es cierto que sólo ha sido un instante -o un par de instantes-, pero ha sido realmente hermoso y me he sentido amado en todo mi ser como nunca.
He aprovechado para comer una manzana y tomar un zumo que pudieran subir mi nivel de glucosa que ya andaba por los suelos.
Un poco más arriba entre la 13ª y 14ª estación, creo recordar, hay una placa que conmemora el fallecimiento del padre Slavko Barbaric que falleció de un infarto en este mismo lugar en el año 2000 mientras acompañaba a un grupo de peregrinos. Allí también he orado por él. He leído alguno de sus libros y me han ayudado bastante.
En la 15ª estación hemos cantado el ¡¡¡RESUCITÓ!!! con mucha fuerza y tragando las lágrimas que de nuevo asomaban a mis mejillas.
A pocos metros está la cruz sobre la que he depositado "mi piedra" y en la que he orado un largo rato. Después he buscado a Inmaculada y los dos nos hemos fundido en un largo y emocionado abrazo.
Luego ha estallado la alegría: cantos, bailes, etc.
En nuestro grupo también había niños y personas con severas dificultades para el ascenso; pero, con la ayuda de los peregrinos y, sobre todo, con la asistencia de la Virgen y la fuerza del Espíritu Santo, todo el grupo consiguió coronar.
Nota: Algunas de las notas iniciales sobre la información del Kriçevac están tomadas del libro de Jesús García "Medjugorje" de la editorial Libros Libres. Os lo recomiendo si aún no lo habéis leído.

domingo, 24 de julio de 2011

Aniversario

Hoy, 24 de julio, es una de las fechas que tengo profundamente marcadas en mi calendario. Como tantas otras cosas, también es una fecha con contrastes. Como el agua: signo de vida, pero también de destrucción y muerte, a veces.
Un día como hoy de hace 33 años fallecía mi padre en un accidente de tráfico. Acontecimiento que marcó toda mi juventud y que, sólo con la ayuda de Dios, he podido aceptar sin llegarlo a entender nunca.
Un día como hoy de hace 23 años "Perico" Delgado ganaba el Tour de Francia. Yo prácticamente no me enteré de este acontecimiento deportivo tan importante aquel día de 1988.
Aquel día 24 de julio de 1988 marcó definitivamente esta fecha en nuestras vidas. Dios quiso que fuera aquel día y no otro que nosotros habíamos previsto antes. Porque Dios hace así de bien la cosas. No podía grabar esta fecha como recuerdo de tragedia y dolor.
A mediodía comenzó la celebración en la que nos uníamos en el Sacramento del Matrimonio mi novia de toda la vida y yo. Y digo bien, mi novia de toda la vida porque fueron 9 años de noviazgo.

Desde entonces hasta ahora hemos pasado muchas cosas, casi todas juntos, literalmente, porque no nos concebimos el uno sin el otro. Nosotros lo hemos interpretado así: para que esto vaya para adelante tenemos que hacer todo lo que podamos JUNTOS los dos y con Él en medio.
Han nacido nuestras cuatro hijas, las hemos visto crecer y a alguna (o algunos) irse al cielo antes de nacer. Hemos vivido alegrías y penas. Hasta hoy la salud nos ha respetado y las enfermedades han sido muy llevaderas, gracias a Dios. Hemos tenido trabajos buenos, malos y regulares; incluso no hemos tenido trabajo. Pero siempre juntos.
Con las niñas hemos visto sus bautizos, comuniones, confirmaciones. Todas ellas siguen en la Iglesia. ¡Qué bendición, Dios mío!
Nos conocemos muy bien y sabemos que esta obra no es nuestra. Es fruto de la misericordia infinita de Dios, una prueba más de su inmenso Amor y que nosotros no merecemos. La Iglesia, como Madre, ha cuidado de nosotros con mucho mimo y nos ha ayudado muchísimo. También la Virgen María nos ha acompañado durante todo este tiempo de forma callada, pero siempre amorosa.
Hemos discutido algunas veces, más de las que quisiéramos cualquiera de los dos, pero siempre hemos podido decir: PERDÓN.
Hace unos días leí que para que un matrimonio funcione uno de los dos tiene que darse plenamente al otro, desprendiéndose de sí mismo; pero para que ese matrimonio sea FELIZ es necesario que esto lo hagan los dos. Por lo que a mí respecta os puedo asegurar que sin la ayuda de DIOS es imposible, pero también os garantizo que somos FELICES. Sacad vuestras conclusiones.
Por todo ello, en primer lugar: ¡GRACIAS, SEÑOR! Sigue bendiciendo nuestro matrimonio, no nos dejes nunca de tu mano. Y también ¡GRACIAS INMACULADA por tu paciencia conmigo!
Siempre digo que me encantaría volverme a casar, pero con la misma mujer.

Sé que mi padre también vela por nosotros desde el cielo.

viernes, 22 de julio de 2011

22 de julio: Santa María Magdalena


   Formó parte de los discípulos de Cristo, estuvo presente en el momento de su muerte y, en la madrugada del día de Pascua, tuvo el privilegio de ser la primera en ver al Redentor resucitado de entre los muertos (Mc 16, 9). Fue sobre todo dura­nte el siglo XII cuando su culto se difundió en la Iglesia occidental.

Ardía en deseos de Cristo, a quien pensaba que se lo habían llevado
De las homilías de san Gregorio Magno, Papa, sobre los evangelios
María Magdalena, cuando llegó al sepulcro y no encontró allí el cuerpo del Señor, creyó que alguien se lo había llevado y así lo comunicó a los discípulos. Ellos fueron también al sepulcro, miraron dentro y creyeron que era tal como aquella mujer les había dicho. Y dice el evangelio acerca de ellos; Los discípulos se volvieron a su casa. Y añade, a continuación: Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando.
Lo que hay que considerar en estos hechos es la intensidad del amor que ardía en el corazón de aquella mujer, que no se apartaba del sepulcro, aunque los discípulos se habían marchado de allí. Buscaba al que no había hallado, lo buscaba llorando y, encendida en el fuego de su amor, ardía en deseos de aquel a quien pensaba que se lo habían llevado. Por esto, ella fue la única en verlo entonces, porque se había quedado buscándolo, pues lo que da fuerza a las buenas obras es la perseverancia en ellas, tal como afirma la voz de aquel que es la Verdad en persona: El que persevere hasta el final se salvará.
Primero lo buscó, sin encontrarlo; perseveró luego en la búsqueda, y así fue como lo encontró; con la dilación, iba aumentando su deseo, y este deseo aumentado le valió hallar lo que buscaba. Los santos deseos, en efecto, aumentan con la dilación. Si la dilación los enfría, es porque no son o no eran verdaderos deseos. Todo aquel que ha sido capaz de llegar a la verdad es porque ha sentido la fuerza de este amor. Por esto dice David: Mi alma tiene sed de Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? Idénticos sentimientos expresa la Iglesia cuando dice, en el Cantar de los cantares: Estoy enferma de amor; y también: Mi alma se derrite.
Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas? Se le preg­unta la causa de su dolor con la finalidad de aumentar su deseo, ya que, al recordarle a quién busca, se enciende con más fuerza el fuego de su amor.
Jesús le dice: «¡María!» Después de haberla llamado con el nombre genérico de «mujer», sin haber sido reconocido, la llama ahora por su nombre propio. Es como si le dijera:
«Reconoce a aquel que te reconoce a ti. Yo te conozco, no de un modo genérico, como a los demás, sino en es­pecial».
María, al sentirse llamada por su nombre, reconoce al que lo ha pronunciado, y, al momento, lo llama: «Rabboni», es decir: «Maestro», ya que el mismo a quien ella buscaba exteriormente era el que interiormente la instruía para que lo buscase.
Oración
Señor, Dios nuestro, Cristo, tu Unigénito, confió, antes que a nadie, a María Magdalena la misión de anunciar a los suyos la alegría pascual; concédenos a nosotros, por la intercesión y el ejemplo de aquella cuya fiesta celebra­mos, anunciar siempre a Cristo resucitado y verle un día glorioso en el reino de los cielos. Por nuestro Señor Je­sucristo.

viernes, 24 de junio de 2011

Nacimiento de San Juan Bautista

"Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados, por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz." (Lc 1, 76-79).
Igual que en Belén existe una estrella que marca el lugar donde nació el niño Jesús, también en Ain Karem existe esta estrella que veis en la imagen y que indica el lugar en el que nació San Juan Bautista.
 En el recinto de la iglesia de San Juan Bautista, como en otras iglesias de Israel, está el texto del Benedictus (en este caso) en multitud de idiomas grabado sobre cerámica.
La fiesta que hoy celebramos es el nacimiento de San Juan Bautista. Es importante considerar que solamente se celebran en la Iglesia Católica dos nacimientos: el de Cristo y el de Juan el Bautista.
San Agustín comenta este hecho en la segunda lectura del oficio de este día:
"Juan nace de una anciana estéril; Cristo, de una jovencita virgen. El futuro padre de Juan no cree el anuncio de su nacimiento y se queda mudo; la Virgen cree el del nacimiento de Cristo y lo concibe por la fe".
"Juan es la línea divisoria entre los dos Testamentos, el antiguo y el nuevo. Así lo atestigua el Señor cuando dice: La ley y los profetas llegaron hasta Juan. Por tanto, él es como la personificación de lo antiguo y el anuncio de lo nuevo. Porque personifica lo antiguo, nace de padres ancianos; porque personifica lo nuevo, es declarado profeta en el seno de su madre. Aún no ha nacido y, al venir la Virgen María, salta de gozo en las entrañas de su madre. Con ello queda ya señalada su misión, aún antes de nacer; queda demostrado de quién es precursor, antes de que él lo vea."
"Zacarías calla y pierde el habla hasta que nace Juan, el precursor del Señor, y abre su boca. Este silencio de Zacarías significaba que, antes de la predicación de Cristo, el sentido de las profecías estaba en cierto modo latente, oculto, encerrado. Con el advenimiento de aquel a quien se referían estas profecías, todo se hace claro. El hecho de que en el nacimiento de Juan se abre la boca de Zacarías tiene el mismo significado que el rasgarse el velo al morir Cristo en la cruz. Si Juan se hubiera anunciado a sí mismo, la boca de Zacarías habría continuado muda. Si se desata su lengua es porque ha nacido aquel que es la voz; en efecto, cuando Juan cumplía ya su misión de anunciar al Señor, le dijeron: ¿Tú quién eres? Y él respondió: Yo soy la voz que grita en el desierto. Juan era la voz; pero el Señor era la Palabra que en el principio ya existía. Juan era una voz pasajera, Cristo la Palabra eterna desde el principio."

martes, 3 de mayo de 2011

Beato Juan Pablo II

En octubre de 1982 estaba prestando el servicio militar en Cáceres. Me había alejado de la Iglesia pidiéndole cuentas a Dios por la muerte de mi padre. Tenía planificada toda mi vida. En cuanto acabara la "mili" aprobaría las oposiciones y empezaría a trabajar para casarme con mi novia, tener dos hijos (niño y niña, por supuesto) y a disfrutar de la vida.
Aquel día de otoño estaba prestando servicio en la residencia de suboficiales y pude ver la televisión. El papa Juan Pablo II estaba de viaje por España. Curiosamente ese día estaba en Castilla (mi tierra) reunido con las contemplativas en el Monasterio de la Encarnación de Ávila. Me senté a escucharle, sin saber bien por qué. Yo había dejado la Iglesia, pero ella como madre que es me enviaba un padre para rescatarme.
Al poco tiempo de aquello había vuelto a la Iglesia. El discurso de Juan Pablo II en la plaza de Lima cambió mi concepto de familia y de matrimonio.
Pasados unos pocos años nos casamos y viajamos a Roma. Pudimos asistir a la audiencia con él. Fue un regalo estupendo.
Nacieron nuestras hijas, cuatro. Todavía no ha nacido el niño y creo que ya es un poco tarde porque la biología es así. Posiblemente alguno de los dos angelitos que no llegaron a nacer fuese niño. Por si acaso, a uno de ellos le llamamos Juan Pablo.
Una de nuestras hijas hoy es contemplativa en Iesu Communio, instituto de vida consagrada que tiene mucho que ver con aquel discurso de Ávila.
Estuvimos con nuestras hijas en Cuatro Vientos, y en la plaza de Colón. No pudimos acudir a su funeral. Nos dieron la noticia de su muerte en medio de una Eucaristía.
Pero ahora no podíamos faltar. Con la ayuda de unos amigos hemos conseguido ir a la beatificación. Después  de los 600 Km. de carretera hasta Barcelona, un viaje en barco de 24 horas y una noche de dormir en la acera de la Vía de la Conciliacione... Hemos visto desplegar el tapiz del nuevo Beato después de pronunciar el papa Benedicto XVI la fórmula correspondiente. Y me he emocionado. Gracias Madre Iglesia, gracias por  reconocer la acción de Dios en este gran hombre. Gracias a Dios por haberme permitido disfrutar de este santo.
En realidad ese era el momento esperado y lo que íbamos a celebrar. Ver hemos visto muy poco, podría aseguraros que en mi caso concreto no he visto absolutamente nada de la celebración. Pero eso es lo de menos, lo importante era "estar".
Hemos vuelto por carretera, después de 2000 Km. Hemos llegado muy cansados, pero contentos.
Tenemos claro que a la canonización volveremos.

jueves, 28 de abril de 2011

Vivir de "modo pascual"

BENEDICTO XVI
Miércoles 27 de abril de 2011

La Octava de Pascua
Queridos hermanos y hermanas:
Colmados con la frescura y la alegría de las celebraciones litúrgicas de este tiempo, deseo referirme brevemente a la Pascua. Cristo resucitado de entre los muertos es el fundamento de nuestra fe, que se irradia en toda la liturgia de la Iglesia, dando contenido y significado a la existencia.

La resurrección de Jesús es la plenitud de la vida no sometida ya a la caducidad del tiempo, sino inmersa en la eternidad de Dios. Inicia una nueva condición del ser hombres, que ilumina y transforma el camino de cada día y abre un futuro diverso y nuevo para toda la  humanidad. La Pascua trae una vida de libertad animada por el amor, fuerza que derriba toda barrera y construye una nueva armonía en el propio corazón, en la relación con los demás y con las cosas. Queridos amigos, Cristo verdaderamente ha resucitado. La vida y la alegría que nos ha dado con su Pascua debemos darla a quienes están cerca. Tenemos como tarea y misión hacer resurgir la esperanza donde hay desesperanza, la alegría donde hay tristeza, la vida donde hay muerte. Hemos de vivir de “modo pascual” y hacer resonar el alegre anuncio que Cristo no es una idea o un recuerdo del pasado, sino una Persona que vive con nosotros, por nosotros y en nosotros, y con Él, por Él y en Él podemos hacer nuevas todas las cosas. 

miércoles, 27 de abril de 2011

PASCUA: Viviremos con Él para siempre.


Reproduzco a continuación la segunda lectura del Oficio de Lecturas de hoy:

De una Homilía pascual de un autor antiguo

(Sermón 35, 6-9: PL 17 [edición 1879], 696-697)
 

CRISTO AUTOR DE LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA
 

El apóstol Pablo, recordando la dicha de la salvación restaurada, exclama: Del mismo modo que por Adán la muerte entró en el mundo, así también por Cristo ha sido restablecida la salvación en el mundo; y también: El primer hombre, hecho de tierra, era terreno; el segundo es del cielo.
Y aun añade: Nosotros, que somos imagen del hombre terreno, esto es, del hombre viejo, pecador, seremos también imagen del hombre celestial, esto es, del reconocido por Dios, del redimido, del restaurado. Esforcémonos, por tanto, en conservar la salvación que nos viene de Cristo, ya que el mismo Apóstol dice: Primero, Cristo, esto es, el autor de la resurrección y la vida; después, los de Cristo, esto es, los que, imitando el ejemplo de su vida íntegra, tendrán una esperanza cierta, basada en la resurrección del Señor, de la futura posesión de la misma gloria celestial que él posee, como dice el mismo Señor en el Evangelio: El que me sigue no perecerá, sino que pasará de la muerte a la vida.
Así, pues, la pasión del Salvador es la salvación de la vida humana. Para esto quiso morir por nosotros, para que nosotros, creyendo en él, viviéramos para siempre. Quiso hacerse como nosotros en el tiempo, para que nosotros, alcanzando la eternidad que él nos promete, viviéramos con él para siempre.
Éste, digo, es aquel don gratuito de los misterios celestiales, esto es lo que nos da la Pascua, esto significa la ansiada solemnidad anual, éste es el principio de la nueva creación.
Por esto los neófitos que la santa Iglesia ha dado a luz mediante el baño de vida hacen resonar los balidos de una conciencia inocente con sencillez de recién nacidos. Por esto unos castos padres y unas madres honestas alcanzan por la fe una nueva e innumerable progenie.
Por esto, bajo el árbol de la fe, brilla el resplandor de los cirios en la fuente bautismal inmaculada. Por esto los que han nacido a esta nueva vida son santificados con el don celestial y alimentados con el solemne misterio del sacramento espiritual.
Por esto la comunidad de los fieles, alimentada en el regazo maternal de la Iglesia, formando un solo pueblo, adora al Dios único en tres personas, cantando el salmo de la festividad por excelencia: Éste es el día en que actuó el Señor: sea él nuestra alegría y nuestro gozo.
¿De qué día se trata? De aquel que nos da el principio de vida, que es el origen y el autor de la luz, esto es, el mismo Señor Jesucristo, quien afirma de sí mismo: Yo soy el día; quien camina de día no tropieza, esto es, quien sigue a Cristo en todo llegará, siguiendo sus huellas, hasta el trono de la luz eterna; según aquello que él mismo pidió al Padre por nosotros, cuando vivía aún en su cuerpo mortal: Padre, quiero que todos los que han creído en mí estén conmigo allí donde yo esté; para que, así como tú estás en mí y yo en ti, estén ellos en nosotros.

domingo, 24 de abril de 2011

PASCUA FLORIDA


Pascua florida
Domingo de Resurrección
Carta semanal del Arzobispo de Oviedo  24.04.2011

Queridos hermanos y amigos: paz y bien.
Decimos de quienes se contrarían, que están malhumorados. Sí, que se les ha colado un mal humo en los adentros y les deja contrariados. Pero las cosas no tienen esas penurias ahumadas malamente, aunque la vida nos complique la andadura y nos haga fatigar y hasta afogarnos en las cuestas arriba, o nos precipite desbocados en las cuestas abajo. Hay un modo distinto de ver las cosas, que aunque éstas no cambien, son otras si las miramos asomados desde otros ojos.
A veces la vida huele a azahar y sabe como a tomillo, y la tierra te llena de frescor mañanero, tanto que parece recién bañada con matutino remojo. Y además, si se la sabe mirar, más aún, si se sabe amarla, ¡entonces qué fácil es descubrir su íntimo secreto que te llena de paz y alegría el alma!
La Pascua florida nos trae esa canción. No se trata de una poesía enajenante que nos saca del quicio y del huerto, que nos emboba distraídos para no afrontar las cosas como la vida requiere. Pero la Pascua florida tiene esa belleza siempre nueva, que se estrena en esperanza y que se brinda con sonrisas, no como si nada hubiese pasado o como si nada estuviese pasando, sino precisamente en medio de todo esto.
Hemos vuelto a guardar nuestros capisayos semanasanteros, y hemos regresado a nuestros habituales asuntos tras la tregua piadosa de los días más cristianos del año. Y no se trata de volver cansinos a la carga, al hoyo o al bollo de lo cotidiano con una mueca de derrota como quien debe reemprender lo propio con enfado.
La Pascua florida nos dice que hay algo que realmente vuelve a comenzar rompiendo el maleficio que nos hace rehenes tristes de una inercia difícil de cambiar. Los inviernos y sus inclemencias, esos fríos que congelan toda posible calidez, dejan paso inevitablemente a una primavera que de modo imparable nos explota fecunda la vida. Es lo que significa la palabra hebrea “pascua”, el paso, lo que acontece sin que nada ni nadie lo pueda detener. Dios pasa y pasea su vida habiendo vencido de mil modos la parada acorralante de la muerte. Esta es la Pascua que en este día vemos florecer, como se abre la flor en lo que fuera semilla, como se abre la flor en lo que luego será fruto también.
Nos llena de santa alegría esta esperanza cierta, una esperanza cumplida que una y otra vez se hace hueco en medio de nuestras cuitas, de nuestros desconciertos, de nuestros cansancios y nuestros miedos. Hay algo que se hace rebelde en nosotros por dentro, cuando una extraña y dulce fortaleza se resiste a que la vida se haga lenta, pesada, cansina y sin derrotero. Y esto es la exigencia de nuestro corazón que se hace demanda, se hace plegaria, se hace gracia en el encuentro. Sí, un encuentro entre mis preguntas más mías, y las respuestas del Señor que me las revela.
Pascua florida, regreso estrenador de la vida, donde nuestros sepulcros quedan vacíos y la muerte vencida. La luz se demostró más grande infinitamente que todas nuestras oscuridades juntas. La bondad se hizo hueco en medio de nuestras maldades. La gracia del Resucitado ha logrado hacer caducas a nuestras desgracias mortales. Y la vida misma, nos narra de tantos modos el regalo que Dios nos hace al abrazar nuestra realidad espesa y nuestra humanidad herida. Cristo ha vencido. Albricias es el canto. Nosotros los testigos y una alegría pascual nuestra seña y nuestro santo. Nos inunda a raudales la Santa Pascua florida. Felicidades.
Recibid mi afecto y mi bendición.
† Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

sábado, 23 de abril de 2011

El grandioso Sábado santo

Reproduzco a continuación la segunda lectura del oficio de lecturas de hoy:

De una antigua Homilía sobre el santo y grandioso 
Sábado



¿Qué es lo que pasa? Un gran silencio se cierne hoy sobre la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey está durmiendo; la tierra está temerosa y no se atreve a moverse, porque el Dios hecho hombre se ha dormido y ha despertado a los que dormían desde hace siglos. El Dios hecho hombre ha muerto y ha puesto en movimiento a la región de los muertos.
En primer lugar, va a buscar a nuestro primer padre, como a la oveja perdida. Quiere visitar a los que yacen sumergidos en las tinieblas y en las sombras de la muerte; Dios y su Hijo van a liberar de los dolores de la muerte a Adán, que está cautivo, y a Eva, que está cautiva con él.

El Señor hace su entrada donde están ellos, llevando en sus manos el arma victoriosa de la cruz. Al verlo, Adán, nuestro primer padre, golpeándose el pecho de estupor, exclama, dirigiéndose a todos: «Mi Señor está con todos vosotros.» Y responde Cristo a Adán: «Y con tu espíritu.» Y, tomándolo de la mano, lo levanta, diciéndole: «Despierta, tú que duermes, y levántate de entre los muertos y te iluminará Cristo.
Yo soy tu Dios, que por ti me hice hijo tuyo, por ti y por todos estos que habían de nacer de ti; digo, ahora, y ordeno a todos los que estaban en cadenas: "Salid", y a los que estaban en tinieblas: "Sed iluminados", y a los que estaban adormilados: "Levantaos."

Yo te lo mando: Despierta, tú que duermes; porque yo no te he creado para que estuvieras preso en la región de los muertos. Levántate de entre los muertos; yo soy la vida de los que han muerto. Levántate, obra de mis manos; levántate, mi efigie, tú que has sido creado a imagen mía. Levántate, salgamos de aquí; porque tú en mí y yo en ti somos una sola cosa.

Por ti, yo, tu Dios, me he hecho hijo tuyo; por ti, siendo Señor, asumí tu misma apariencia de esclavo; por ti, yo, que estoy por encima de los cielos, vine a la tierra, y aun bajo tierra; por ti, hombre, vine a ser como hombre sin fuerzas, abandonado entre los muertos; por ti, que fuiste expulsado del huerto paradisíaco, fui entregado a los judíos en un huerto y sepultado en un huerto.

Mira los salivazos de mi rostro, que recibí, por ti, para restituirte el primitivo aliento de vida que inspiré en tu rostro. Mira las bofetadas de mis mejillas, que soporté para reformar a imagen mía tu aspecto deteriorado. Mira los azotes de mi espalda, que recibí para quitarte de la espalda el peso de tus pecados. Mira mis manos, fuertemente sujetas con clavos en el árbol de la cruz, por ti, que en otro tiempo extendiste funestamente una de tus manos hacia el árbol prohibido.

Me dormí en la cruz, y la lanza penetró en mi costado, por ti, de cuyo costado salió Eva, mientras dormías allá en el paraíso. Mi costado ha curado el dolor del tuyo. Mi sueño te sacará del sueño de la muerte. Mi lanza ha reprimido la espada de fuego que se alzaba contra ti.

Levántate, vayámonos de aquí. El enemigo te hizo salir del paraíso; yo, en cambio, te coloco no ya en el paraíso, sino en el trono celestial. Te prohibí comer del simbólico árbol de la vida; mas he aquí que yo, que soy la vida, estoy unido a ti. Puse a los ángeles a tu servicio, para que te guardaran; ahora hago que te adoren en calidad de Dios.

Tienes preparado un trono de querubines, están dispuestos los mensajeros, construido el tálamo, preparado el banquete, adornados los eternos tabernáculos y mansiones, a tu disposición el tesoro de todos los bienes, y preparado desde toda la eternidad el reino de los
cielos.»

domingo, 17 de abril de 2011

Domingo de Ramos

Acabo de colgar de los balcones de nuestra casa las palmas. La mía y la de mi esposa. Desde el miércoles de ceniza en que quemamos las del año pasado los balcones han estado "desnudos" esperando la llegada del domingo de Ramos para volver a vestirse con las palmas.
Hace ya doce años que nos entregaron la palma por primera vez y, todavía hoy, me sigo emocionando cuando la recibo con un beso después de escuchar: "Antonio, recibe la palma de la victoria, que ella te lleve hasta la vida eterna".
"la palma de la victoria" La victoria es de Él y sólo suya. Él ha sido el que ha vencido y vence cada día en el difícil combate de la fe. Esto es lo que me emociona: saberme hijo amado por Él, descubrir cada día mi pequeñez, mi imposibilidad y cómo Él acontece triunfando sobre el pecado y la muerte.
La palma es también un signo visible, en primer lugar para mí, un signo que me recuerda a lo que estoy llamado: a dar testimonio de la Verdad en todo tiempo y lugar, no sólo de palabra, sino -sobre todo- con mi vida. A testimoniar que Dios es Amor, que ha enviado a su Hijo para dar la vida en rescate por todos, y que Dios lo ha resucitado y desde el Cielo intercede por todos nosotros preparándonos un lugar. Que está vivo. Que se ha quedado entre nosotros a través de los sacramentos. Que quiere hacerse uno conmigo para que yo me haga uno con los demás.
También es un signo para esta generación. Ojalá se poblaran nuestros balcones de palmas y ramos de olivo que manifiesten al mundo la victoria de Cristo y la presencia de cristianos dispuestos a dar la vida por Él.
Quizás sólo sea un signo, pero hoy he sentido alguna lágrima resbalando por mi mejilla cuando estrechaba mi palma entre las manos. He recordado a tantos cristianos perseguidos en estos días, a algunos mártires que siguen dando la vida por Cristo, a los seminaristas, sacerdotes, religiosos y religiosas que dejan todo y entregan su vida por Él. También me he acordado de tantas veces como he visto en este último año la victoria del Señor en mi vida, en mi familia, en mi parroquia, en mis hermanos en la fe...
También he recordado a algunos hermanos que hoy no han podido recoger su palma en la parroquia, pero que desde el cielo cantaban con todos nosotros: HOSANNA, HOSANNA, HOSANNA. SANTO, SANTO, SANTO. Y me he sentido Iglesia, Iglesia viva y exultante batiendo ramos y palmas porque llega "el Rey de la Gloria".
Y he deseado que se cumpla lo que me decía el sacerdote: "que ella te lleve hasta la vida eterna". Por tanto repito ahora: AMEN.