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martes, 17 de septiembre de 2013

Los asientos de "ESTAMOS DE VUELTA"

ASIENTO 1: En Medugorje "los jóvenes no se cansan de una Misa de dos horas, con los cascos escuchando a un cura croata a través de traducciones. Eso sólo tiene una explicación, y es la presencia libre de Dios campando a sus anchas por quienes allí se congregan."

ASIENTO 2: "Ahora miro al Cielo porque he conocido una partecita aquí en la Tierra y me ha encantado como es."

ASIENTO 3: "Una de las enseñanzas de Medjugorje fue que no tienes que ser Teresa de Calcuta para tener el amor de Dios. Dios es Amor en sí mismo, independientemente que tú seas como seas."

ASIENTO 4: Medjugorje es "un lugar en el que Dios desmonta la vida que te has construido o que te han construido, y Él te arma de nuevo."

ASIENTO 5: "En Medjugorje el sacerdote se siente sacerdote, querido no sólo por su sacerdocio, sino por su humanidad."

ASIENTO 6: "Dios me bendice con ojos nuevos para saber mirar a su Iglesia, para saber mirar la realidad que me rodea, para saber ver, saber interpretar qué pasa a mi alrededor en los acontecimientos de cada día y saber reaccionar ante ellos con amor, con los ojos de Cristo."

ASIENTO 7: "Nos dimos cuenta de que allí estaba pasando algo grande, algo serio, y de que esa era nuestra oportunidad de formar parte de ello o de quedarnos fuera."

ASIENTO 8: "La diferencia es que yo no pisaba la iglesia y al volver siento la necesidad de rezar el rosario y de ir a Misa cada día, y disfruto de la confesión."

ASIENTO 9: "En Medjugorje hay algo en lo que se hace presente el cielo, y eso el corazón, sin darte cuenta, lo percibe."
Estas son sólo unas frases entresacadas de cada uno de los nueve "asientos" de este autobús de papel que es "ESTAMOS DE VUELTA", el nuevo libro de Jesús García.
He tenido el privilegio de poderlo leer antes de que estuviese en las librerías y, una vez más, he de reconocer que el autor se va superando a sí mismo. Es cierto que la materia prima es muy importante a la hora de cocinar un buen plato, y en este caso, la materia prima no es otra que el testimonio decidido y valiente de la acción de Dios en personas concretas y la transformación que esta acción del Amor de Dios hace en sus vidas.
Mi mejor consejo es que lo compréis y lo leáis, que invitéis a vuestros conocidos a que lo compren y lo lean porque en estos tiempos que nos toca vivir, no está de más escuchar hablar de la existencia REAL de Dios, que está VIVO y actúa en la vida de mucha gente.
¡Ánimo! súbete a esta "peregrinación rodante de papel" y ocupa tu asiento para escuchar cómo habla el Amor de Dios.

lunes, 1 de abril de 2013

Langostinos y/o sopas de ajo

Hace bastante tiempo que no me pongo a escribir en mi blog y hoy, que he decidido hacerlo, me ha salido la vena culinaria y gastronómica.
Vaya por delante que tengo presente que la ironía escrita es muy difícil de entender e interpretar debidamente, aún así no me he podido resistir.
Seguramente habéis visto el anuncio televisivo del nuevo TOYOTA AURIS en el que un anciano líder amedrenta a las masas diciéndoles que tienen que tener una llama como mascota o conducir un ridículo utilitario. Hasta que entre la masa alguien hace una pregunta: ¿Por qué? Y esta pregunta lo cambia todo.
Reconozco que existen algunos locales muy exclusivos y especializados donde cocinan como nadie un plato concreto y que son la delicia de cuantos acuden a ellos. Recuerdo una curiosa anécdota que me ocurrió en uno de estos restaurantes al que acudí dispuesto a degustar el mejor lechazo asado de los alrededores. Ocupamos una mesa muy coqueta y una señora muy amable se acercó a tomarnos nota con una pregunta: ¿Con qué lo quieren? Nuestra respuesta fue un nuevo interrogante: ¿el qué? La señora nos explicó que en aquel lugar sólo se servía lechazo asado, con patatas fritas o con ensalada (de lechuga y cebolla), pan y buen vino. Ante esta explicación mi "santa" decidió que nos teníamos que ir a otro lugar porque a ella no le gusta el cordero. El local perdió dos clientes ese día y yo tuve que cambiar el mejor lechazo de la zona por otro que también estaba muy bueno y que nos sirvieron en el local de al lado en el que sí había otras viandas al gusto de mi "santa".
No creo que aquel local haya tenido que cerrar, ni mucho menos, porque a mi "santa" no le guste el cordero. Creo que sobrevive, a pesar de ello, y bastante bien. Debo añadir que el breve trato que tuvieron con nosotros fue excelente.
Pero hoy no quería hablar de cordero asado, aunque sea Pascua, sino de los langostinos y de las sopas de ajo. Aunque la anécdota anterior creo que está bien traída para introducir una conversación que he tenido hace poco.
Se me ha diagnosticado un extraño mal gastronómico: "Has dejado de comer langostinos para comer sopas de ajo". Y a esto se ha añadido una sentencia: "No creo que dures más de cinco años".
Y yo me he acordado de mi tío Eustaquio que es el hermano mayor de mi madre y que ya ha cumplido el siglo. Recuerdo que muchas noches en su cocina de leña preparaba su puchero en el que vertía un poco de agua sobre el sofrito de ajos, trozos de jamón y pan, añadiendo un poco de pimentón y luego escalfaba un huevo.

Esa era su cena de muchas noches: unas suculentas y sencillas sopas de ajo. Y no le ha ido nada mal, porque aún sobrevive al paso del tiempo.
A mis interlocutores en aquella conversación no les expliqué esto de mi tío.
No entiendo bien su obsesión por los langostinos. Es cierto que hemos compartido mantel durante muchos años, pero yo no he sido consciente de estar comiendo langostinos. Es más creo que alguno de los langostinos no era de la Bahía de Huelva, precisamente, porque estaba un poco blando y costaba quitarle la cáscara. Puede que por la mesa también hayan pasado gambas, incluso cigalas, o tal vez langostas, otras veces han sido pequeños camarones. Por ello no comprendo la obsesión por creer que todo lo que se sirve en esa mesa son langostinos.

Parece que a mis antiguos compañeros de mesa no les ha gustado que me haya levantado de la mesa y me haya dado una vuelta por el restaurante, que por cierto tiene una carta muy amplia y toda ella excelente, lo cual no me extraña porque el cocinero conoce el oficio desde la eternidad.
Hay platos que necesitan más de las buenas manos del cocinero que otros. Los langostinos dependen muchísimo de la materia prima. Sin embargo las sopas de ajo tienen algo más de elaboración y toque por parte de la cocina.
Al diagnosticarme un mal con un plazo fijo, a cinco años, les he pedido que no miren a tan largo plazo, sino que pidan al cocinero que me admita en su casa hoy, porque yo soy débil y no merezco entrar ni uno sólo de los días.
Espero que sigamos coincidiendo muchos días, con permiso del cocinero, en este restaurante, aunque nos sentemos en mesas distintas. Lo importante no es la mesa, sino degustar lo que el cocinero prepara. Y, cuando tengáis un rato, pedid la carta, de verdad que es variada y exquisita.

miércoles, 22 de agosto de 2012

MEDJUJOVEN'2012: "¿No rezamos mucho en este bus?"

Este año quiero que os subáis al bus, con la "Quechua", el saco, la esterilla, la maleta y con el corazón abierto a viajar a un lugar increíble. Cada post será un acercamiento al interior de la peregrinación, al Festival de Jóvenes o a las Gracias que Dios ha derramado sobre nosotros y que queremos compartir, humildemente desde este blog.

La primera etapa de nuestra peregrinación es Zaragoza. Quedamos en Ventas a las nueve de la mañana, pero la salida se retrasa hasta las diez o diez y media. Después de hacer y deshacer varias veces el "tetris" de los equipajes en las bodegas de los buses y de ubicar a cada cual en cada uno de los cuatro buses a los que este año se ha nombrado con advocaciones de nuestra madre: "La Gospa", "La Guadalupana", "Virgen de Lourdes" y "Nuestra Sra. de Fátima" hemos partido.
Todas las mañanas nos encomendamos con una oración al arcángel San Rafael, al Sagrado Corazón de Jesús y al Dulce Corazón de María.
Cada año se elabora una guía del peregrino con información de los lugares que vamos a visitar, plan de viaje, cantoral y la liturgia de las horas de los días que vamos a estar en el bus junto con algunas otras oraciones. La guía se convierte en el libro más leído durante el viaje y la mayoría de los peregrinos la conserva a la vuelta.
Una vez en marcha hemos hecho la oración de la mañana (Laúdes) con la ayuda de dicha guía y Rafa nos ha contado alguna anécdota o testimonio de peregrinaciones anteriores.
Yo hago lo mismo y os cuento hoy una anécdota de la peregrinación del año pasado.
Salvo por el incidente del aire acondicionado que os comenté ayer, el viaje fue muy parecido al de este año. En nuestro bus (el de las familias) viajaba una familia que había venido desde Cáceres. Habían hecho la reserva el matrimonio y sus dos hijos, pero a última hora un problema con las vacaciones hizo que el cabeza de familia se quedara en casa. Como ya tenían el viaje pagado y para aprovechar las plazas, ella invitó a su hermano, que accedió a subirse a aquel autobús. El hermano hacía varios años que no pisaba una iglesia, ni ganas que tenía de volverla a pisar. Un joven inteligente, con varios títulos universitarios, emprendedor, con un reconocido prestigio en su sector laboral. Aventurero y deportista.
Ocupaba, junto con su hermana las plazas paralelas a la mía y a la de mi esposa en el bus y charlamos un poco durante aquel trayecto. A media mañana rezamos Laúdes, después de haber hecho la oración inicial que os he comentado. Recuerdo que esto fue lo único que rezamos esa mañana. Luego ensayamos algún canto que los peregrinos aprendieron rápidamente.
Cuando bajamos en Zaragoza, este joven me preguntó: "Oye, Antonio: ¿No rezamos mucho en este bus?" Yo no sabía qué responderle, porque íbamos a celebrar la Eucaristía, para después comer y volver al bus para rezar la Coronilla de la Misericordia, por la tarde el Rosario y las Vísperas. En mi interior decía: "pero si sólo hemos rezado Laúdes..."
Este joven ha dado testimonio este año en varios de los buses porque este curso ingresa como seminarista en el Seminario Diocesano de Cáceres. No voy a contar aquí su testimonio, sólo os digo que en esta decisión ha sido crucial su peregrinación a Medjugorje en 2011 y el proceso posterior de transformación que Dios está haciendo con su vida y que arrastra a toda su familia.
Con este testimonio que os cuento, que no es el mismo que nos contó Rafa, ya hemos llegado a Zaragoza y nos vamos a celebrar la Eucaristía. Celebra el Padre Quique en el altar mayor de la Basílica del Pilar. Nos encomendamos a nuestra Madre y nos ponemos bajo ese manto que cubre el Pilar sobre el que ella se apareció hace casi dos mil años para animar al apóstol Santiago en su tarea de evangelización de nuestra patria.
En la plaza del Pilar hemos compartido la comida que llevábamos y de nuevo a los buses rumbo a Vilobí d'Onyar (Gerona), donde pasaremos nuestra primera noche.

lunes, 21 de mayo de 2012

Testimonio de María Vallejo-Nágera (II)

Hoy os propongo un vídeo en el que María Vallejo Nágera nos cuenta su experiencia de conversión. Esta charla es en un Centro Pastoral de Cáceres. Si no lo podéis ver de una sola vez porque es muy largo, vedlo en dos o tres veces, pero no os lo perdáis.

domingo, 4 de marzo de 2012

Conversiones "espectaculares"

Es cierto que a todos nos llama la atención cuando escuchamos experiencias de conversión extraordinarias. Aquí he publicado algunas. No es menos cierto que nos ponen de relieve la existencia de un Dios Padre, amor y misericordia por encima de todo.
Está muy bien compartir este tipo de testimonios porque nos enriquecen a todos y nos manifiestan que la Gracia de Dios se sigue derramando a raudales y que los dones del Espíritu afloran con poco que les dejemos un resquicio en nuestro corazón.
Pero esto nos puede hacer caer en una tentación, la de hacer de estas experiencias extraordinarias un peaje imprescindible para alcanzar la salvación. Y no es así.
Dios tiene un tiempo para cada uno de sus hijos y una forma peculiar y diferente de amarnos a cada uno.
He escuchado a muchos jóvenes de familias cristianas su desesperación al conocer el cambio tan profundo de vida que había significado para sus padres el descubrimiento del Amor de Dios y cómo ellos, los hijos, sentían una profunda frustración por no haber vivido ese cambio tan radical en sus vidas. Incluso algunos han confesado su necesidad de experimentar la caída más profunda para poder ser rescatados.
A veces nos gusta regodearnos demasiado en nuestras miserias, sin ninguna mala intención, para que destaque más la acción salvadora del Señor. Quizás deberíamos fijarnos más en la obra de Dios en nosotros que en aquello de lo que Él ya nos ha librado.
Otra tentación es la de pretender que nuestro encuentro con Dios es el mejor, el único y que todos los demás tienen que pasar por algo similar o no conocerán realmente el Don de Dios. La consecuencia de esto es el juicio de valor que hacemos a quienes no han tenido dicha experiencia, sin valorar que, a lo mejor, su experiencia es distinta no sólo en la forma, sino también en el tiempo.
San Pablo fue derribado de un caballo por el Señor para lograr su conversión. Los Santos Inocentes murieron como mártires en sustitución de Jesús, sin saberlo. Así podríamos hablar de tantos santos y santas con historias diferentes, muy diferentes, que han conocido el Amor de Dios de formas muy distintas, algunos desde una "espectacular" conversión y otros no, sino que desde niños han sentido esa llamada del Amado, como Santa Teresita de Lisieux o Santa Bernardette Subirous. Otros, muchos, han vivido toda una vida al lado del Señor, con sus dudas, con sus caídas, con sus pequeñas conversiones diarias y así, han llegado a la santidad.
Cada día me fijo más en esas personas que, cada día, acuden a la Eucaristía y oran en silencio cogidas a un rosario mientras contemplan el Sagrario. Llevan muchos años haciéndolo así y no creo que ahora tengan necesidad de cambiar esa rutina, bendita rutina.
Estoy convencido de que lo que el Señor quiere es la conversión de nuestro corazón. Lo que menos le importa es el cómo. A veces queremos que los "amigos del novio" dejen de serlo por un tiempo para que se alegren aún más al regresar con el novio. Y yo pregunto ¿Y los que se pierden en ese viaje?
Dejémonos amar por Él y testimoniemos con nuestra vida ese Amor, cada uno en la medida que Dios quiera.
Que Dios te bendiga y la Virgen te abrace.

viernes, 24 de febrero de 2012

Sor Vicky

En la noche de ayer acudimos a la Basílica de la Merced de Madrid. A las 19:30 rezamos el Santísimo Rosario (misterios luminosos) para a continuación ceder el micrófono a Sor Vicky.
Es una mujer menuda, un poco encorvada ya por el paso de los años. Bajo su velo asoma un poco de pelo blanco que no sé si son canas o el resplandor de la pureza que ella emana.
Antes de iniciar su charla, o meditación, o reflexión, o ... -la verdad es que no sé muy bien lo que ha sido, ni falta que hace saberlo- ella ha hecho una oración invocando al Espíritu Santo -quizás todo haya sido sólo una oración-. Ante mis propios ojos he visto -y escuchado- cómo entraba en una intimidad tal con el Espíritu Santo que sus palabras miraban hacia dentro de su Ser y del de todos los presentes para contemplar la obra de Dios en su Vida y en la nuestra. Ha pasado a hablar al Hijo y al Padre y, sin darse cuenta, estaba adorando a la Santísima Trinidad, contemplando los "ángeles" que nos custodian a cada uno de los presentes.
Ha invocado con fuerza a los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael para que nuestras oraciones suban "rápido, como incienso" hasta el Padre.
Nos ha hablado sobre la CUARESMA como Tiempo de Gracia, Tiempo de Salvación, Tiempo Favorable.

Trataré de transcribir brevemente lo que yo percibí ayer de este encuentro con Sor Vicky:

Todas las Gracias que podamos recibir en este tiempo se desprenden de dos Sacramentos: la Confesión y la Eucaristía. Los sacramentos son la acción de Dios mismo que se revela a través de la Iglesia. Especialmente en este tiempo debemos acudir al Sacramento de la Confesión. Es posible que, en estos tiempos, tengamos más dudas y temor que nunca por todo lo que ha ocurrido recientemente con algunos pastores. Pero la Virgen María en uno de los últimos mensajes a Mirjana en Medjugorje le dijo: "No critiquen a los pastores, porque Dios los ha elegido para guiarles". Los pastores necesitan ser sostenidos por nuestro cariño. A veces decimos: Pero, si es un hombre como yo, pecador como yo... ¿Como voy a confesarle a él mis pecados? Es cierto que es un hombre, y que es pecador, pero ha sido ungido por Dios, sus manos fueron ungidas el día de su ordenación, como fué ungido el Rey David. Tiene un ministerio sacerdotal. Ha renunciado a mucho por un amor más grande.
En realidad, cuando nos acercamos al Sacramento del Perdón, ¿somos conscientes de que Dios nos va a absolver? Mejor aún, ¿tenemos plena conciencia de que fuimos perdonados hace 2.000 años? ¿Sabemos que es la sangre de Cristo -derramada una vez para siempre- la que nos ha sanado y purificado?
Con nuestros pecados nos hemos hecho daño a nosotros y a los demás, esto es verdad, pero más verdad aún es que Dios ha sacrificado a su único Hijo para que seamos perdonados.
Dice el profeta Isaías: Venid, pues, y disputemos -dice Yahveh-: Así fueren vuestros pecados como la grana, cual la nieve blanquerán. Y si fueren rojos como el carmesí, cual la lana quedarán. (Is 1, 18). Dios no ha dejado de amarnos ni un instante. Dice San Agustín: Más allá de vuestras miserias está el perdón de Dios. Cada vez que vamos al sacramento de la confesión, ¿somos conscientes de todo esto? Nuestros pecados quedan limpiados por la misericordia de Dios derramada en su sangre y hace que nuestra alma brille radiante con el resplandor de la Gloria de Dios, de su Gracia.
San Agustín también dice que Dios ama al pecador, no su pecado.
Dios, que nos ha perdonado, quiere retirar de nosotros el sentimiento de culpabilidad que tanto daño nos hace. Porque en el fondo de nuestro corazón no acabamos de sentirnos limpios ya que entendemos el perdón desde una perspectiva humana que no es la perspectiva de Dios. Tenemos que dejarnos limpiar hasta quedar más blancos que la nieve.
En el fondo no somos aquello que deseamos ser, pero Dios lo va transformando si le dejamos. Tenemos que dejarle porque Él es un caballero. Esto es muy sencillo sólo requiere de nuestra HUMILDAD.
La HUMILDAD es la llave que abre el corazón de Dios y la puerta es la ORACIÓN. Miremos el ejemplo de María Magadalena que se ha puesto a los pies de Cristo y se los ha lavado con sus lágrimas, enjugado con sus cabellos y luego los ha regado con perfumes. No ha ocultado su condición, no le ha importado que la vean. Ha reconocido a su hacedor, a Aquel a quien debe la Vida. Se ha humillado y nos ha mostrado el camino para acceder al corazón de Jesús que es la humildad. El Señor la ha reconocido, ha reconocido el Ser de hija de Dios, su ciudadanía del Cielo y la presencia de la Vida que Dios le ha transmitido. Porque esto es lo que somos: Hijos de Dios. Somos ciudadanos del Cielo, marcados por el Espíritu Santo para la salvación. Esto es lo que Cristo ha visto en María Magdalena y lo que ve en cada uno de nosotros. Él ve lo que en esencia queremos ser, para lo que hemos sido creados.

Al Sacramento de la Eucaristía venimos a llenarnos de la Paz de Cristo para salir "blancos como la nieve". Dios viene a borrar lo que en nosotros ha entristecido al Espíritu Santo. En la Eucaristía hay una parte de Liturgia de la Palabra en la que algo nos quiere decir Dios.
Durante esta cuaresma debemos ejercitarnos en practicar las tres virtudes teologales: FE, ESPERANZA y CARIDAD.
Dios quiere darnos un "baño de lejía" para blanquearnos, pero no lo va a hacer sin añadir "suavizante" que nos "esponje" el corazón que, poco a poco, se nos va endureciendo. ¡Poco creemos en esto! ¡Poco se ensancha nuestro corazón al escuchar esto!
Uno de los medios que Dios nos ha dado para ayudarnos a conseguir esto es la Palabra de Dios.
Dice San Pablo: Por lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman, de aquellos que han sido llamados según su designio. (Rm 8, 28)
Uno de los grandes problemas es que nuestra soberbia nos impide dejarnos amar por Dios y por el otro.
La Virgen no se cansa de repetirlo: "Hijitos, sin mi amor no pueden vivir ni con Dios ni con el hermano". El camino de la salvación es el AMOR. Sólo el amor, nada más que el amor, únicamente el amor.
"Y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que nos ha sido dado". Y ¿Cuándo nos ha sido dado este Espíritu Santo? El día de nuestro Bautismo. Dios nos ha comunicado su propia vida y nos la sigue comunicando cada instante, cada una de las 24 horas de cada día y el momento en que deje de hacerlo, dejaremos de existir.
Cada vez que nos sentimos mal por nuestros pecados, Dios no nos condena, sino que espera nuestro arrepentiemiento porque Él ya nos ha perdonado. Él nos mira como Padre y lo que ve es a su hijo.
"Oren y, a través de la oración, descubrirán el amor".
"Ustedes no han mostrado gratitud al Padre, ni le han dado Gloria...Mientras no amen, no llegarán a conocerlo a Él, porque Dios es amor. No tengáis miedo hijos míos."
"En el amor no hay temor".
"Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro".  (Rm 8, 38-39).
¿Por qué temer entonces? Si nada nos podrá separar de su amor. Ahora que tantos falsos profetas nos hablan del fin del mundo, de las profecías mayas, de diciembre de 2012, etc. En el evangelio el mismo Jesús dice que "ni el Hijo sabe, sólo el Padre conoce el cuándo".
"Acepten a mi Hijo y habrán aceptado el amor".
No hay amor donde no hay fe.
No hay paz donde no hay amor.
En este tiempo difícil que nos toca vivir por la crisis económica tenemos que rezar por nuestros gobernantes, porque Dios suscite buenos líderes. En la epístola a Timoteo dice: "Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad." (1 Tm 2, 1-2). Esto no se consigue en unos días, sino siendo constantes en nuestra oración. ¿Cuánto tuvo que orar David por su hijo Salomón? Salomón se alejó de Dios y así le fue a su pueblo. En España, nuestros gobernantes y políticos se han alejado también de Dios y no hace falta mirar mucho para ver cómo estamos. La oración constante de David consiguió la sabiduría de Dios para su hijo Salomón. Imitemos al rey David en esta forma de orar. Sólo la ORACIÓN.
Seamos humildes y aceptemos que sin Jesús no podemos nada.
El Espíritu Santo está dentro de nosotros, el Espíritu de la Verdad. Pero nuestro cerebro es "lerdo para la fe".
"¿No sabéis que sois santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?" (Rm 3, 16).
Esto es lo que nuestro cerebro, nuestra inteligencia, se resiste a creer, porque es lerdo. Él, el Espíritu de Dios, el Espíritu de la Verdad, el Espíritu Santo está en ti. No tienes necesidad de más imágenes, mira en tu interior, ahí habita Él, en toda su plenitud. No podemos seguir viviendo amargados día y noche sin aceptar esto, la ternura del amor de Dios que ha querido habitar en cada uno de nosotros.
Seamos activos en la oración y en el amor. Sin temor. "No os dejaré huérfanos".
Cada vez que volvemos del confesionario hay una gran fiesta en el cielo con todos sus ángeles porque un pecador se ha convertido (Lc 15, 10).
"Él sana a los de roto corazón, y venda sus heridas" (Sal 147, 3).
Ejercitemos nuestro lerdo corazón para creer que de los Sacramentos salimos limpios.
Hagamos un acto de fe y digamos: Yo creo que me amas.
"dado que eres precioso a mis ojos, eres estimado, y yo te amo." (Is 43, 4).
Hagamos un acto de esperanza y digamos: Yo se que me vas a ayudar.
"Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré" (Jn 14, 14).
"Confiadle todas vuestras preocupaciones, pues Él cuida de vosotros" (1P 5, 7).
Dios tiene un ansia grande de que le creamos, que oremos y le creamos.
Ejercitemos la fe, la esperanza y el amor.

Como habéis podido leer sólo son unas ideas encadenadas a raiz de unas notas rápidas. La verdad es que ha pasado una hora y media y nos hemos quedado con ganas de más, a pesar del frío de la noche madrileña.
A la salida nos hemos despedido de ella. Abrigada con su hábito ha abandonado la calle del General Moscardó, pero algo se ha dejado entre nosotros, una parte de su Ser, de su Vida, se ha derramado sobre cada uno de los allí presentes.
Gracias Sor Vicky.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Mensaje de S.S. Benedicto XVI para la Cuaresma 2012

A continuación os enlazo al Mensaje que el Papa Benedicto XVI nos ha dirigido con ocasión del comienzo de la Cuaresma de este año 2012.

lunes, 20 de febrero de 2012

Del remordimiento a la alabanza: Cristo continúa perdonando los pecados.



Un día que Jesús estaba en casa (tal vez en la casa de Simón Pedro, en Cafarnaúm), se reunió tal multitud que no se podía de modo alguno entrar por la puerta. Un grupito de personas que tenía un familiar o amigo paralítico pensó superar el obstáculo destapando el techo y descolgando al enfermo por los bordes de una sábana ante Jesús. Él, vista la fe de aquellos, dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados».

Algunos escribas presentes piensan en sus corazones: «¡Blasfemia! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino Dios sólo?». Jesús no desmiente su afirmación, pero demuestra con los hechos tener sobre la tierra el poder mismo de Dios: «Para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados –dice al paralítico--: “A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a casa”».

Lo que ocurrió aquel día en casa de Simón es lo que Jesús sigue haciendo hoy en la Iglesia. Nosotros somos aquel paralítico, cada vez que nos presentamos, esclavos del pecado, para recibir el perdón de Dios.

Una imagen de la naturaleza nos ayudará (por lo menos me ha ayudado a mí) a entender por qué sólo Dios puede perdonar los pecados. Se trata de la imagen de la estalagmita. La estalagmita es una de esas columnas calizas que se forman en el fondo de ciertas grutas milenarias por la caída de agua calcárea desde el techo de la cueva. La columna que pende del techo de la gruta se llama estalactita, la que se forma abajo, en el punto en que cae la gota, estalagmita. La cuestión no es el agua y su flujo al exterior, sino que en cada gota de agua hay un pequeño porcentaje de caliza que se deposita y hace masa con la precedente. Es así que, con el paso de milenios, se forman esas columnas de reflejos irisados, bellas de contemplar, pero que si se miran mejor se parecen a barrotes de una celda o a afilados dientes de una fiera de fauces abiertas de par en par.

Lo mismo ocurre en nuestra vida. Nuestros pecados, en el curso de los años, han caído en el fondo de nuestro corazón como muchas gotas de agua calcárea. Cada uno ha depositado ahí un poco de caliza --esto es, de opacidad, de dureza y de resistencia a Dios— que iba haciendo masa con lo que había dejado el pecado precedente. Como sucede en la naturaleza, el grueso se iba, gracias a las confesiones, a las Eucaristías, a la oración. Pero cada vez permanecía algo no disuelto, y ello porque el arrepentimiento y el propósito no eran «perfectos». Y así nuestra estalagmita personal ha crecido como una columna de caliza, como un rígido busto de yeso que enjaula nuestra voluntad. Se entiende entonces de golpe qué es el famoso «corazón de piedra» del que habla la Biblia: es el corazón que nos hemos creado nosotros mismos, a fuerza de convenios y de pecados.

¿Qué hacer en esta situación? No puedo eliminar esa piedra con mi voluntad sola, porque aquella está precisamente en mi voluntad. Se comprende pues el don que representa la redención obrada por Cristo. De muchas maneras Cristo continúa su obra de perdonar los pecados. Pero existe un modo específico al que es obligatorio recurrir cuando se trata de rupturas graves con Dios, y es el sacramento de la penitencia.

Lo más importante que la Biblia tiene que decirnos acerca del pecado no es que somos pecadores, sino que tenemos un Dios que perdona el pecado y, una vez perdonado, lo olvida, lo cancela, hace algo nuevo. Debemos transformar el remordimiento en alabanza y acción de gracias, como hicieron aquel día, en Cafarnaúm, los hombres que habían asistido al milagro del paralítico: «Todos se maravillaron y glorificaban a Dios diciendo: “Jamás vimos cosa parecida”».

Raniero Cantalamessa.

jueves, 6 de octubre de 2011

Presentación del libro "¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?"

Esta tarde, a las ocho, Jesús García presenta su libro "¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?", será en el Colegio Fundación Caldeiro de Madrid. Os adelanto diez preguntas y sus respuestas que podéis leer en este libro:

¿Qué es la comunión?
La comunión es el Señor dentro de ti. El mayor gesto de amor que el Señor tiene para con nosotros. Es el sentimiento de sentirte amada hecho carne. Es hacer tangible por la fe el sentimiento de amor.

¿Qué tiene de especial el Señor?
Que es amor. La experiencia de Dios es el amor. Yo antes no sabía lo que era el amor. Yo vivía el amor de mis padres, de mis hermanos y de mis amigos, pero todo el amor que te pueda dar un ser humano nunca será perfecto, como ansía tu corazón. El Señor te da un amor perfecto.

¿Rezabas o simplemente estabas?
Me sentaba frente al Sagrario y, sencillamente, estaba allí. Yo estaba callada; estaba con Él. Me parecía que Él me había estado esperando todo el día, que por eso estaba ahí, en la Eucaristía.

¿Qué es experimentar a Cristo?
Yo lo que sentí fue todo su amor. Es decir, yo me sentí amada totalmente, absolutamente amada por Cristo, que es el amor absoluto. Sentí que un amor absoluto me llenaba... Interpreté que tenía que vivir de este amor, en el que todo lo demás sobra, debía dejarme hacer. Cuando me sentí totalmente amada por Cristo, todo cambió.

¿De dónde sacáis las fuerzas?
De la oración. Sin la oración no tendríamos la fuerza para la acción según Dios quiere.

¿Qué es la Eucaristía?
Un encuentro con Cristo, personal, único. Una conversión a Él. Es Cristo que me invita a una entrega total, partiendo de su total entrega. Es la mayor experiencia de amor que puede vivir un hombre y te compromete a eso, a amar totalmente. Es Cristo que se hace asequible a tu cuerpo para vivir la intimidad más íntima que se puede dar: la Comunión.

Y con Jesús, ¿se puede hablar?
¡Por supuesto! En el Sagrario ocurre algo mejor que ante una imagen. Ahí delante no tenemos una imagen suya, sino que es Él mismo el que está ahí. Es curioso, porque en la Eucaristía, sin tener su imagen, sin verle representado, no solo podemos hablar de corazón a corazón, sino cara a cara, porque aunque no le veamos representado, sí que está realmente.

¿Dónde radica la seguridad de que ese era tu lugar?
En la experiencia de aquel Sábado Santo, corroborada durante mucho tiempo en mis ratos de Adoración Eucarística. La Adoración era lo que me mantenía, porque ante el Señor, delante del Sagrario sólo estáis Dios y tú, y lo demás no importa nada. Solos Él y yo.

¿Qué era lo que te atraía de Jesús?
Creo que dos cosas. Una de ellas el ver que es una persona viva, y después, ver que esa persona viva era Dios. Cuando empiezo a conocer a esa persona viva que es Dios, me revela que, aun siendo Dios, necesita también de mí, y entonces eso te atrae más todavía: ver que siendo Dios omnipotente y todopoderoso que se basta él solo para todo, mendiga tu amor. Eso es lo más impresionante.

¿Merece la pena esta vida?
¡Hombre, claro que la merece! No tiene ni punto de comparación darle tu vida a Dios con nada más. Yo soy muy feliz, y no envidio nada de nadie de fuera. Es una gracia de Dios, lo sé. La vocación y la perseverancia. Son dos gracias que me ha dado Dios.

Cada una de las preguntas y respuestas corresponden a una de las celdas de este "Monasterio de papel". Estas diez mujeres no se conocen de nada, no se han visto nunca, son de distintas edades, de distintas procedencias, de distintas clases sociales incluso.
Estaréis de acuerdo conmigo en que podría tratarse de una entrevista a una única persona, y esto es lo curioso porque lo que les une es UNA ÚNICA PERSONA: CRISTO, su esposo.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Sor Emmanuel Maillard.


Sor Emmanuel Maillard nació en Francia. en 1947. Estudió Teología con el Cardenal Danielou. Se graduó en Bellas Artes en la Universidad de la Sorbona, Paris. En 1976 se unió a la Comunidad de las Bienaventuranzas. Vive en Medjugorje desde 1989.
Conmovedora a veces, humorística otras, nos relata testimonios ocurridos en Medjugorje o durante sus misiones por todo el mundo; y nos confía memorias íntimas de su propia experiencia espiritual.
Ayer estuvo en Madrid, en la Parroquia de Santa María Micaela y San Enrique. Hubo Adoración del Santísimo Sacramento con oración del Santo Rosario y meditación a cargo de ella misma. Celebramos la Santa Misa como si fuera "nuestra primera misa", como si fuera "nuestra última misa", como si fuera "LA ÚNICA MISA".
Luego volvieron a exponer el Santísimo Sacramento y durante algo más de una hora nos estuvo hablando de  la CONVERSIÓN.
Sus charlas siempre empiezan con unas preguntas: ¿Queréis ir al cielo? ¿Sois Santos? ¿Queréis ser santos? Supongo, querido lector, que tus respuestas -como las mías- a estas preguntas serán: sí, no, sí.
Ha hecho referencia a dos de los últimos mensajes de la Virgen en Medjugorje:
Mensaje del 25 de Mayo¡Queridos hijos! Mi oración hoy es para todos vosotros que buscáis la gracia de la conversión. Llamáis a la puerta de mi Corazón, pero sin esperanza ni oración, en el pecado, y sin el sacramento de la Reconciliación con Dios. Abandonad el pecado y decidiros, hijos míos, por la santidad. Solamente así puedo ayudaros y escuchar vuestras oraciones e interceder ante el Altísimo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”Mensaje del 2 de Julio
“Queridos hijos: a causa de vuestra unión con mi Hijo os invito a dar un paso difícil y doloroso: Os invito al reconocimiento completo y confesión de los pecados, a la purificación. Un corazón impuro no puede permanecer en mi Hijo y con mi Hijo. Un corazón impuro no puede dar fruto de amor y de unidad. Un corazón impuro no puede cumplir con las cosas rectas y correctas, no es ejemplo de la belleza del Amor de Dios frente aquellos que están alrededor suyo y que no lo han conocido. Vosotros hijos míos, reuníos en torno a mí llenos de entusiasmo, de deseos y de expectativas, sin embargo Yo oro al Buen Padre, para que por medio del Espíritu Santo de mi Hijo, ponga la fe en vuestros corazones purificados. Hijos míos, escuchadme, encaminaos conmigo”
Mirjana después de la aparición comentó: “Mientras la Virgen se marchaba, mostró la tiniebla a su lado izquierdo y a su derecho una cruz en una luz dorada”. Mirjana sostuvo además: “la Virgen quiso mostrar la diferencia entre un corazón purificado y el no purificado”

La conversión es una realidad precisa para el pueblo hebreo que tiene una expresión "Te Shivá" que significa "el que regresa". Esto se ve muy claro en la Parábola del Hijo Pródigo que ha experimentado una conversión y regresa a la casa del padre.
Para esta conversión es necesario no perder de vista la primera de las preguntas que Sor Emmanuel nos ha hecho, porque el objetivo de nuestra vida es el Cielo, nuestra auténtica morada es el Cielo (Sal 84); y Satanás está empeñado en que perdamos esto de vista, volviéndonos la vista hacia lo terreno y esto nos lleva a la desesperación porque lo terreno es efímero.
La Virgen quiere que cambiemos radicalmente la dirección de nuestra vida y para ello nos pide que tomemos la decisión de la conversión. El primer acto de nuestra conversión debe ser una CONFESIÓN.
"Os invito a la confesión mensual", "No hay nadie en la Tierra que no necesite una confesión mensual", "La confesión mensual es el primer paso para la salvación del mundo", estas y otras frases tomadas de los Mensajes de la Virgen en Medjugorje ha utilizado Sor Emmanuel para invitarnos a acudir al Sacramento de la Reconciliación todos los meses.
"Cuando os confeséis, cambiad de vida". La confesión depende del amor que tengamos por Jesús, porque Él es quien ha pagado por nuestros pecados. Si le amamos verdaderamente, tendremos dolor en el corazón por cometer pecado y haremos todo lo posible por repararlo. Este "dolor de corazón" es similar a lo que la Iglesia llama CONTRICIÓN.
Dice el Salmo 50 "un corazón contrito y humillado Tú no lo desprecias, Señor". Para alcanzar esta contrición hay que "conocer" a Aquel a quien herimos con nuestros pecados, a Jesús. Para empezar a amar a Jesús hay que coger la cruz. Hay que adorar a Jesús clavado en la cruz, venerar sus llagas y pedirle que nos sane de nuestras heridas. Ponernos al pie de la cruz junto a María, bajo el corazón abierto de Jesús. De este corazón abierto manó agua y sangre y también el Espíritu Santo que es un río de Amor divino que viene a saciar nuestra sed de amor verdadero. Así cada día puede ser un nuevo pentecostés.
"¿Qué habéis hecho con los mandamientos?" ha preguntado a los numerosos asistentes. Los mandamientos no son leyes esclavizantes sino un camino a seguir para tener VIDA ETERNA que empieza en la Tierra y se prolonga en la eternidad. Los mandamientos nos explican qué hay que hacer para tener Vida y no muerte.
"Con el pecado no tenéis paz", "El pecado no es humano, lo ha inventado Satanás". Cuando pecamos perdemos nuestra humanidad porque el hombre ha sido creado por Dios a "su imagen y semejanza" para ser sus hijos por adopción y el precio de esta adopción ha sido la sangre de su Hijo.
El mundo también ha hecho sus propios mandamientos no escritos. El principal de ellos es "cuanto más peques, mejor para ti". Ante el primer mandamiento "Amarás a Dios sobre todas las cosas" nos ofrecen la idolatría, unas veces de forma descarada y otras veces de forma encubierta con nuevas filosofías-religiones como la New Age, el Reiki, la adivinación, el horóscopo, las sanaciones, los santeros, etc. El primer mandamiento quiere que te fíes de Dios, porque Él es tu Padre.
Hay otros dos mandamientos que son pisoteados en nuestra sociedad actual: "No matarás" y "No adulterarás". Hasta tal punto se ha ensuciado el sexto y noveno mandamientos que prácticamente se ha convertido en "virtud" el ir contra ellos. Contra el quinto mandamiento vemos como se legisla en contra de la vida cada vez en más países. El aborto es un pecado gravísimo. Dios perdona todos los pecados pero por el aborto pide una gran penitencia para la madre y para el padre. Nosotros no debemos juzgarles sino ayudarles y acogerles con inmenso amor.
La Virgen nos invita a estudiar los mandamientos y a vivirlos porque son nuestra seguridad y debemos ajustar nuestra vida a esta Palabra de Vida (Dt 5).
Dios no sólo perdona nuestros pecados, sino que los olvida. Lo difícil es perdonarse a uno mismo, porque puedes llegar a la confesión, a perdonar a tus enemigos, a pedir perdón por el daño causado, etc. pero perdonarte a ti mismo es fruto de una profunda contrición. Esta contrición es fruto del Espíritu Santo y es tan importante que puede exonerarnos del purgatorio.
Cuando hacemos una buena confesión no sólo recibimos la paz, también alegría. Por esto es necesario no dejar transcurrir tiempo entre el pecado y la conversión. Este es el misterio de la santidad. Cuando pequemos no debemos mirarnos a nosotros mismos, sino mirar a Cristo inmediatamente. Es necesario que los pecadores regresen a Dios.
Debemos rezar mucho por nuestros presbíteros, pidiendo que sean sacerdotes santos para la Iglesia, pidiendo también nuevas vocaciones, sin miedo a que uno de nuestros hijos decida entregar su vida a esta misión. Los sacerdotes no necesitan nuestro juicio, ni nuestras críticas; sino nuestra oración y nuestro amor. En este tiempo en que en muchas iglesias se han quitado los confesionarios es necesario revitalizar este sacramento. Deberíamos colgar un gran cartel en la fachada de nuestras parroquias que dijera: "SE BUSCAN PECADORES".
NOTA: He tratado de transcribir un resumen de lo que fue la conferencia de ayer. Seguramente que he dejado muchas cosas olvidadas y he enfatizado en otras. Este es el resultado de unir las notas que tomé en el acto. Como veis está un poco deslabazado, pero confío en que se entienda.

miércoles, 31 de agosto de 2011

MEĐUJOVEN’ 2011 (El confesionario del mundo)

Otra de las cosas que llama la atención en Međugorje son las largas colas de peregrinos esperando para confesar. En uno de los laterales de la parroquia hay unos confesionarios y frente a ellos filas de bancos abarrotadas de fieles esperando su turno. Hay unas estanterías con carteles con distintas banderas de países que los sacerdotes toman para indicar los idiomas que hablan y con esto y un par de sillas habilitan nuevos confesionarios alrededor de los muros de la parroquia.
En los días de agosto en que aprieta el calor se intenta buscar la sombra, pero no siempre es posible.
Para hablar de todo esto os contaré algunas anécdotas de sacerdotes amigos.
Este año, por ejemplo, un sacerdote amigo preparó sus dos sillas y su cartelito con la bandera española. Pronto tuvo peregrinos para confesar que empezaban a hacer cola a la sombra para esperar su turno. Sin darse cuenta, a este sacerdote se le echó la tarde y la noche encima sin tiempo para descansar y ni siquiera para poder comer. Estuvo unas diez horas confesando de forma ininterrumpida. Lo grande no es esto sino que cuando nos lo contó al día siguiente iba de nuevo a confesar, pero esta vez provisto de una bolsa con comida y agua para poder aguantar el tiempo que fuera necesario.
Otro sacerdote amigo tuvo una experiencia similar. Estuvo confesando varias horas y al dar la absolución a uno de sus peregrinos se despidió de él y observó que no había nadie esperando. Vio a unos amigos españoles y, de forma simpática, les saludó con un Hello!. Se volvieron varios peregrinos de lengua inglesa que hacían cola ante otro confesor y le preguntaron si hablaba inglés para poder confesar con él...
Conozco también un sacerdote joven que recién ordenado peregrinó a Međugorje. Tuvo un buen estreno como confesor, que no olvida con el paso de los años. Me contó una anécdota muy interesante. Uno de los días que confesaba al aire libre con su aspecto de cura joven y novato se le acercó un peregrino anciano y se arrodilló ante él para confesarle que también él era sacerdote y que había esperado durante dos horas su correspondiente cola sólo para darle ánimos y decirle que perseverara en su ministerio.
En uno de los libros que recientemente se han publicado sobre Juan Pablo II, se pone en boca de él una frase: "Si no fuera Papa, estaría confesando en Međugorje".

martes, 30 de agosto de 2011

MEĐUJOVEN’ 2011 (¡Vaya programa!)

Antes de llegar a Međugorje, en los autobuses, se explicó cuál era el Programa del Festival de Jóvenes de Medjugorje 2011. Uno de los niños dijo: "¡Qué bien! ¡Vamos a un festival!"
Os invito a que en el enlace anterior veáis el programa de dicho festival. Con pequeñas variaciones, todos los días son prácticamente idénticos: testimonios, cantos, rosario, misa y adoración.
A los peregrinos que acudimos a este Festival de Jóvenes se nos invita a unirnos a este programa libremente. Es decir: puedes unirte a él en el momento que creas oportuno. También puedes acercarte a confesar en cualquier momento del día o subir a alguno de los montes. Otra opción es visitar alguna de las comunidades religiosas que han surgido en torno a Međugorje. Pero el programa de actos de la parroquia es este y a lo que varias decenas de miles de peregrinos acuden cada año es a eso, al Festival de Jóvenes.
Insisto en que leáis el programa detenidamente. ¿Os parece atractivo? En caso afirmativo, que sería raro, ¿No se puede hacer esto mismo sin ir a un lugar que está a casi 3.000 km.? Claro que sí, claro que se puede rezar el rosario, ir a misa y adorar al Santísimo sin necesidad de hacer 3.000 km. hasta un pueblo perdido entre las montañas de Bosnia y Herzegovina. Incluso se pueden escuchar algunos testimonios de conversiones impresionantes más cerca.
Entonces, ¿Qué mueve a toda esta gente -unos 60.000 peregrinos este año en el Festival- a peregrinar a este lugar? Podríamos preguntarles a ellos, a los peregrinos, y escucharíamos respuestas muy similares: "No lo sé, pero tienes que ir".
Y es que lo que ocurre en este lugar es "inefable". Creo que no hay palabras capaces de describir tanta Gracia como se derrama en este lugar. Y la forma como se reciben todas estas gracias es esta: testimonios, oración, rosario, misa y adoración.
Esto te lleva a la conversión y al sacramento de la confesión y también al acercamiento a la Palabra de Dios. Los testimonios que se pueden escuchar durante la mañana y parte de la tarde son una muestra de la veracidad de lo que os digo. Las Eucaristías con sus cantos y bailes entre una multitud multicolor y de lo más variopinta con las banderas de sus países, algunas de procedencia muy lejana.

Todos los días acaban con una multitud arrodillada ante el Santísimo Sacramento durante una hora aproximadamente.
Y todo el día ha sido una preparación para esto, para celebrar primero la Eucaristía y hacerte uno con Él y luego poder adorar al Amor de los amores. ¡Vaya programa! ¿o no?
Al regreso de Međugorje, los peregrinos sentimos la necesidad de prolongar este programa todos los días. Doy fe de que muchos así lo intentan hacer. Y también doy fe de que este programa es capaz de transformar la vida.

lunes, 25 de julio de 2011

Crisis? What crisis?

Entre mis discos de vinilo se encontraba este de la izquierda como uno de los más escuchados.
No quiero hablaros de música hoy, sino aprovechar el título del "LP" para titular este "post" de hoy.
La foto de la portada también ilustra el tema del que quiero hablar.
Si existiera un contador de palabras pronunciadas, es muy probable que la palabra crisis durante los últimos años habría acabado con los mecanismos de dicho contador por sobrefatiga.
No hay día en el que no escuchemos y pronunciemos esta palabra. Lo cierto es que la hemos aplicado a todos los ámbitos de la vida: crisis económica, crisis laboral, crisis inmobiliaria, crisis bancaria, crisis institucional, crisis judicial, crisis política, crisis deportiva, crisis alimentaria, crisis diplomática, y así podríamos seguir hasta completar varias páginas.
En el ámbito que suelo tratar en este blog también se ha hablado de crisis de fe, crisis sacramental, crisis religiosa, "estar en crisis", crisis vocacional, crisis juvenil, crisis matrimonial, crisis conyugal, crisis de valores, etc.
Volviendo a la imagen del disco de Supertramp, mirad al personaje... Yo no me veo muy lejano de él: crisis, crisis y más crisis; pero yo vivo "en color" mi vida, protegido por mi sombrilla, con mi refresco y mis gafas de sol, cómodamente sentado tras leer las noticias de la "crisis".
Os preguntaréis ¿y qué podemos hacer? No voy a aprovechar para hablar del 15-M, no, no va de eso este post. Ninguna de las crisis anteriores es la raíz de todo este mal. Estoy completamente de acuerdo con la homilía que ayer escuché a un sacerdote, el problema es que estamos viviendo una "CRISIS DE SANTIDAD". Sí, estamos necesitados de santos, es decir, de cristianos que nos creamos llamados a la santidad, seducidos por el Señor y dispuestos a saltar de esa hamaca para dejarnos inundar del Amor de Dios para llevarlo al mundo.
Este mundo necesita santos, hombres y mujeres de este tiempo que deseen decirle a Dios que SÍ. Cada uno en su ámbito, en su trabajo, en su barrio, en su parroquia, con su familia, con sus amigos.
A cierto monje muy anciano le preguntó un novicio: "Hermano, después de tantos años en el Convento ¿Qué le pides a Dios cada día en tus oraciones?" y el anciano fraile respondió: "Sólo dos cosas: mi conversión y perseverar". Esta podría ser una buena receta de ayuda para alcanzar esa santidad.
Se acerca la JMJ 2011 y es una buena oportunidad, con la ayuda incomparable del Santo Padre, para empezar a "salir de la crisis". Sólo hay que decirle "SÍ" a Dios y Él hará el resto.

jueves, 9 de junio de 2011

Marta Obregón Rodríguez

El próximo 14 de junio de 2011, a las 20,00 h. en la Capilla de la Facultad de Teología de Burgos será la Apertura del Proceso de Beatificación de la Sierva de Dios Marta Obregón Rodríguez.
¿Quién es Marta?

Marta es una joven cristiana que dio su vida en defensa de su castidad.
Marta nació en La Coruña el 1 de marzo de 1969, pero vivió en Burgos desde que tenía un año. Recibió su primera Comunión con 8 años y se confirmó con 14. Acude con frecuencia al club Arlanza donde es dirigida espiritualmente por un sacerdote del Opus Dei.
A los 17 años decide dejar de acudir al club buscando su "independencia". Atraviesa alguna "crisis" y se traslada a Madrid para estudiar Periodismo (imagen y sonido). En el verano de 1990 hace un viaje a Taizé con un grupo de su parroquia madrileña del Camino Neocatecumenal.
Algo pasó en Taizé que cambió su vida. Ella escribe una carta a una compañera de residencia en la que dice:
Cuando descubres algo importante en tu vida, y caes en la cuenta de cosas fundamentales, que hasta entonces pasaron inadvertidas a tu lado, te encuentras francamente bien, en paz...
Tiene una experiencia de conversión grande y encuentra la misericordia de Dios a través de la confesión.
Decide iniciar el Camino Neocatecumenal en Burgos y más tarde en Madrid en la Parroquia de Santa María del Monte Carmelo.
Buena estudiante, aplicada, ordenada y metódica.
En Burgos empieza a realizar trabajos periodísticos por la mañana y por la tarde estudia en el club Arlanza en el que también pasa largos ratos de oración ante el Santísimo. En su Comunidad Neocatecumenal siente la llamada a la itinerancia y responde ofreciéndose para dicha misión.
En sus últimos meses se muestra muy seducida por el Señor y con una gran necesidad de estar en su presencia. Se desprende de todo: estudios, proyectos, novio y llega a decir:
...hoy por hoy en mi cabeza sólo cabe Dios.
El 21 de enero de 1992  (Santa Inés) estudió en el club Arlanza, como todos los días y se prolongó más de lo habitual hablando con su confidente al que le comentó que había notado que últimamente alguien la seguía. Hicieron oración y se despidieron del Señor. Dijo que no retirasen sus libros de la mesa porque pensaba volver a ir a estudiar a la mañana siguiente después de oír misa y comulgar. Un conocido de la familia la llevó en coche hasta su casa porque estaba nevando. La llave estaba rota y a poco más de las 10 de la noche una vecina se sorprendió al oír un grito desgarrador.
Tardaron 5 días en encontrar su cadáver a unos 5 Km. de la ciudad. Apareció con diversas erosiones y hematomas y, sobre todo, con 14 puñaladas en la parte izquierda del pecho, una de ellas en el corazón. Según el informe forense todo esto fue para intentar evadir la agresión. El imputado en este crimen ya había sido detenido en varias ocasiones por abusos y violaciones, pero nunca llegó al homicidio porque sus víctimas cedieron a sus pretensiones.
Marta es un testimonio para los jóvenes de hoy y una puerta de esperanza para los padres y los abuelos que sienten la necesidad de orar por sus hijos y nietos que caminan de espaldas a la verdad, de espaldas a Cristo.
Si queréis tener más información podéis visitar su página web: Causa de Marta

lunes, 6 de junio de 2011

No temas

Si aún no lo ves
pronto lo verás.
Todo un Dios
enamorado de ti.
Habla bien de Él
que no mentirás.
Todo lo hizo
para hacerte feliz.
Lo que pasa es que el mundo
no quiere escuchar,
no vaya a ser que vea,
entienda y se empape
de esta alegría
que hoy nos quiere regalar,
no vaya a ser que entienda
se convierta y se sane.
No temas a la luz,
no temas a la paz,
no temas a la alegría,
no tengas miedo a ser feliz.
Porque Él es el camino
que hoy se ha abierto para tí.
Porque Él es el que es
ahora puedes ser feliz.

lunes, 23 de mayo de 2011

La comunión para la Nueva Evangelización

Esta semana me ha llamado la atención el nombramiento de 10 consultores del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización. Tres de ellos son españoles: Kiko Argüello (Fundador del Camino Neocatecumenal), D. Julián Carrón (Presidente de Comunión y Liberación) y Monseñor Fernando Ocáriz (Vicario General del Opus Dei). Dos sacerdotes (uno de ellos obispo) y un laico.
Del resto, cinco son miembros del clero (tres sacerdotes y dos religiosas) y dos son laicos (dos mujeres). De estas dos mujeres, una es Chiara Amirante, fundadora de la Comunidad Nuevos Horizontes. Os pongo un enlace a su testimonio para que conozcáis quién es y su historia de conversión:
Os pongo también un enlace a la noticia del nombramiento para que podáis leer los nombres de los diez:
Lo importante, para mí, es ver la grandeza de la Iglesia y la sabiduría del Papa Benedicto XVI. Como veis hay sacerdotes, obispos, religiosas, seglares, hombres, mujeres. En fin, un pueblo, una gran familia que se llama Iglesia. Con distintos carismas, pero con un sólo Espíritu y unidos para un único fin: llevar el Amor de Dios al mundo entero.
Esta es la riqueza de la Iglesia: que somos un sólo cuerpo en el que cada miembro cumple con su misión pero a todos nos une la Comunión en Jesús.


martes, 12 de abril de 2011

¿Cuándo se convertirá el mundo?

Ante las últimas noticias de persecuciones a los cristianos en distintos lugares del mundo, incluso en nuestra querida España, me estaba planteando escribir algo en este blog pero me he encontrado con este interesantísimo artículo de María Vallejo Nájera que lo expone muy bien.
Os dejo el enlace:
¿Cuándo se convertirá el mundo?

martes, 5 de abril de 2011

Gabriele Kuby

DE LA CULTURA DE LA MUERTE A LA CIVILIZACIÓN DE LA VIDA 

Testimonio de conversión de Gabriele Kuby


 
Gabriele Kuby, escritora, nació en 1944. Vive en Bavaria (Alemania). Es madre de tres hijos. Estudió sociología y participó en la revolución estudiantil del 68. Fue traductora del campo de psicología y esoterismo durante más de veinte años. Ha escrito varios libros sobre la fe, las relaciones interpersonales, la sexualidad y el género.    


Gabriele Kuby
En la fiesta de Todos los Santos de 1996, estuve por primera vez en Medjugorje y entonces, por la intercesión de la Virgen, recibí de regalo la conversión. En aquel momento todavía no pertenecía a la Iglesia católica. 



El tiempo de búsqueda  
Cuando tenía 8 años, por deseo propio, fui bautizada en la iglesia evangélica. Pero con el paso del tiempo mi fe se perdió. Fui miembro del movimiento  estudiantil del año 1968 cuya principal corriente estaba en la ideología comunista, la liberación sexual y el feminismo. Al acabar la carrera de sociología y experiencia laboral de un año en la universidad me fui a dar la vuelta por el mundo en autoestop… 
En el año 1973 Dios me regaló dos experiencias con las que me mostró indudablemente que existía. Mi felicidad duró apenas medio año. Dios, muchas veces, nos da una gracia inicial que como un faro nos ayuda a orientarnos. Pero después de eso comienza nuestro propio esfuerzo, en el cual no estamos solos. La Iglesia nos regala todo lo que en ese camino necesitemos, pero mi caminar hacia la Iglesia en esa época había sido impedido por los prejuicios que hoy en día también se nos ofrecen sin vergüenza, y que vosotros mismos conocéis: las cruzadas, la inquisición, el celibato, el sacerdocio de las mujeres,… por más de veinte años busqué respuestas en el campo del esoterismo y la psicología, pero en esos caminos no se puede encontrar a Dios. Nadie hasta ese momento me había dicho: ven, te haré conocer a Jesús, ven ante el Santísimo.  



A la puerta de la Iglesia    
El año 1977 conocí a mi futuro marido. Nos enamoramos, empezamos a vivir juntos, tuvimos un hijo, nos casamos por lo civil, tuvimos dos hijos más… y nos divorciamos 18 años más tarde. Eso, hoy, es el orden habitual. ¡Pero es un orden equivocado! Disminuyen las posibilidades de una vida familiar feliz. Hoy sé cual es el orden correcto: enamorarse, conocerse, discernir, comprometerse, discernir más profundamente, casarse, empezar la vida en común, tener hijos. De esa manera crecen las posibilidades de cumplir con el anhelo del amor y de la familia.  Cuando se fue mi marido, en la Noche Vieja de 1996, me dejó sola y triste con tres niños, los tres menores de edad, pero una vecina joven llamó a la puerta de mi casa y me dijo: “¡Reza!” Me había traído una novena con grandes promesas de Jesús. Cada oración acababa con las palabras: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.” Al final de esa novena sabía que iba a ser católica. Las puertas de la Iglesia finalmente empezaron a abrirse para mí…  El libro “Mi camino hacia María” se ha convertido en la lectura diaria en mi camino de paso del espíritu de este mundo al espíritu de la fe. Ese libro ayudó a muchos a que pasen de tantos intentos de autoayuda a Jesucristo, el único Salvador. Hoy me pregunto cómo es posible vivir sin la fe en el Señor Resucitado. Seguramente hay gente que ahora está viviendo algo parecido. No dejéis de buscar, porque el que busca, ése encuentra. El Santo Padre dice: los caminos hacia Dios son tantos como las personas. Todos pueden apoyarse en la palabra de Jesús: “Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él  y él conmigo.” (Ap 3,20) Nuestra manera de vivir no nos permite oír esa llamada a la puerta. Quien vive con los tapones en los oídos, quien llena su vida interior con imágenes de terror y sexo de las que ya no puede deshacerse, quien se narcotiza con alcohol y drogas o va a la cama con un chico o chica encontrados en alguna discoteca, no puede oír la llamada. Y los que no participan en eso, a día de hoy, se sienten como unos extraños. 



¿En qué mundo vivimos? 
La sociedad en la que habéis nacido, todas esas cosas las tiene por normales. Os dificulta decidiros por el bien, y facilita que os resbaléis hacia el mal. Para una sociedad así la responsabilidad la tiene mi generación, la así llamada “generación del 68”.  Quiero contaros lo que ha sucedido en estos últimos 40 años para que comprendáis en qué tiempo vivís, y también para que abráis los ojos a los demás.  El año 1968, los estudiantes en los países de occidente salieron a las calles para destruir con el mazo de la ideología socialista e izquierdista el fundamento del sistema de valores cristianos. Sus eslóganes eran la lucha contra la familia primitiva, haz el amor y no la guerra, mi seno me pertenece a mí.  Ese era el tiempo en el que Simone de Beauvoir tocaba la trompeta del feminismo radical. Ella afirmaba: “Una persona no nace como mujer, se hace mujer.” Incitaba a las mujeres con eslóganes como: “¡Salgamos de la esclavitud de la maternidad!” Ese era el tiempo de la así llamada liberación sexual. Y ¿Cuáles son las consecuencias? No se ha llegado a ninguna liberación, sino a una sociedad obsesionada con el sexo, la sociedad en la que muchas personas se han hecho esclavos de su instinto sexual y eso lo tienen por libertad. Pero esa no es la libertad. Nos hacemos libres cuando somos lo suficientemente fuertes para hacer lo que hemos conocido como bueno y verdadero.  
Mientras tanto, todo ha ido más allá. El desarrollo de los acontecimientos se esconde detrás de la identidad del género. Esa ideología quiere abolir la identidad sexual del hombre y de la mujer. Afirma que el hombre es libre de escoger su sexo, es decir, por su propia voluntad decidir si quiere ser hombre o mujer. Todas las identidades sexuales deberían ser igual de validas: hetero, homo, bi o transexual, es decir, uno puede tener relaciones sexuales con el mismo u otro sexo, o un poco con uno y otro poco con el otro, o incluso cambiar el propio sexo.  



Revolución cultural y moral  
La así llamada  heterosexualidad forzada debe ser abolida, porque supuestamente lleva al patriarcado. Es decir, la atracción sexual hacia el otro sexo nos fue impuesta para que se pudiera mantener el poder del varón. Esa ideología se ha convertido en la praxis social gracias al poder y a importantes recursos de Naciones Unidas y de la Comunidad Europea, tanto como a los gobiernos nacionales, las universidades y todo tipo de instituciones, incluso escuelas y guarderías. ¿Sabéis lo que significa eso? Que el pecado se ha hecho ley y se enseña en las escuelas. Al que lo rechace le declaran criminal porque le colocan en el marco de  nuevos parágrafos legislativos llamados “homofobia” y “lenguaje del odio”. Si esto todavía no lo conocéis, buscad en internet la expresión “gender-mainstreaming” y os asombraréis. Sobre ese  tema he escrito dos panfletos, para que la gente despierte.  



¿Cuáles son las consecuencias de esta revolución cultural y moral? Mencionaré tres:  
1. La ruina de la familia causa un mar de miseria espiritual y enormes gastos para los sistemas sociales. Los jóvenes y los niños no lo están pasando bien. Las estadísticas claman al cielo: un 25 % de jóvenes y niños pequeños tienen trastornos  psíquicos. Decaída del éxito en la escuela, crecimiento de la narcomanía, abuso de alcohol, adicción a la pornografía, criminalidad, abuso sexual, embarazos y abortos en una edad prematura.
2. Matanza masiva de niños no nacidos llamados aborto o interrupción de embarazo. Millones de madres y padres de familia deciden matar al niño que está en camino a la vida. Si hubiesen esperado unos meses, vendría al mundo un hombre, hombre como tú y yo, un pequeño bebé que les habría regalado su sonrisa y una confianza inconmensurable. 
3. Extinción de los pueblos europeos. Generaciones anteriores a vosotros han recibido la vida, pero muchos no quieren ser padres. Cada vez hay más gente que no puede serlo tampoco porque no son fértiles. Cada generación nueva es un tercio más reducida que la anterior. Todo esto tiene unas consecuencias que no se pueden abarcar con la vista. Juan Pablo II ha encontrado palabras adecuadas para ello: Vivimos en la cultura de la muerte.  



¿Las causas?   
Cualquiera puede ver a simple vista este tipo de desarrollo; lo ven los políticos también, pero no se permite decir cual es su causa. La causa es el abuso de la sexualidad y su menosprecio. Ella se reducea la satisfacción de la concupiscencia. Por eso la  sexualidad debe estar separada de la fertilidad y sacada del matrimonio que la protege. Ahí sufre la familia: padres, madres, y sobretodo niños.  La sexualidad ha sido reducida a la mercancía de consumo y elevada al altar de la divinidad. Si el hombre ya no respeta a Dios que le ha creado, entonces adora a su propio yo: a su intelecto, a su voluntad y poder, a sus posesiones y el anhelo de poseer, y sobretodo a sus placeres de los cuales el sexo está en primer lugar.  Esta lucha se lleva tejiendo a lo largo de toda la  historia de la humanidad. Ya el profeta Elías, arriesgando su propia vida, se había enfrentado con los sacerdotes de Baal porque habían adorado a un dios falso, y habían elevado lo inmoral a nivel de rito religioso. Elías venció, hoy él nos ayudará a nosotros también en esa lucha.  La pregunta sobre cómo hemos actuado conforme a la responsabilidad, nos la hará a mi generación no solamente Dios, sino también vuestra generación, que un día dirá:  ¿Por qué habéis permitido que a Dios se le quitara  cada vez más del medio, que el mal cada vez fuese más fuerte y que nos sedujera desde la infancia? ¿Por qué tantas familias se han destruido? ¿Por qué habéis matado millones de nuestros hermanos y hermanas antes de que nacieran? ¿Por qué no habéis tenido tiempo para nosotros? ¿Por qué no preveisteis nuestra desgracia?  Me gustaría, al mismo tiempo, agradecer a todos los padres que han resistido a ese desarrollo de acontecimientos y que os han guiado en el camino de la fe con su ejemplo y su sacrificio.  En un mundo así habéis visto la luz del día.