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sábado, 31 de diciembre de 2011

¡FELIZ AÑO NUEVO!

Casi todos en estas fechas nos deseamos un ¡FELIZ AÑO NUEVO! Antes de esto yo creo que es bueno dar gracias por todo lo recibido en el año que se acaba.
En primer lugar por haber tenido la dicha de vivirlo, con sus alegrías y sus penas, pero hemos vivido todos sus días. A lo largo del año, es muy probable que nuestras familias hayan aumentado con nuevos miembros, aunque también es posible que algunos nos hayan dejado. Es bueno recordar a todos en estos momentos.

También es tiempo de hacer balance y, en nuestro caso, el saldo es deudor hacia el Señor porque han sido tantas las Gracias que hemos recibido en este último año... De algunas de ellas os he hecho partícipes a través de este blog, de otras no puedo por pertenecer al ámbito de lo privado y algunas, muchas, no caben en este pequeño espacio o, simplemente, no las recuerdo ahora.

Para nosotros este año que se va empezó un poco antes con la alegre noticia del reconocimiento como nuevo Instituto Religioso de Vida Consagrada de Derecho Pontificio a Iesu Communio. Esto sucedía el 8 de diciembre de 2010, pero como la celebración solemne fue el 12 de febrero de 2011 en la Catedral de Burgos, lo contamos como parte de este año.

La Nochevieja anterior no la pasamos aquí, sino en Medjugorje. Ahora que ha pasado un año vienen a nuestra mente los recuerdos de aquellos cinco días. Fue un viaje estupendo, un reducido grupo de amigos entre aviones y furgonetas de alquiler. Pasamos frío, mucho frío, pero mereció la pena. Un auténtico regalo de la Madre para toda nuestra familia.

En marzo nuestra hija Rut daba el paso al Noviciado en Iesu Communio. Después de algo más de un año como postulante comenzaba su iniciación a la vida consagrada. Una bendición de Dios, sin duda, para ella y para toda nuestra casa.

A primeros de mayo era la beatificación del Papa Juan Pablo II y nos embarcamos (nunca mejor dicho) en una aventura poco apta para nuestras edades para estar presentes en la Plaza de San Pedro en tan importante acontecimiento para la Iglesia. De nuevo un pequeño grupo de amigos en furgonetas de alquiler y ferry. Con la gozosa compañía del obispo de San Sebastián durante la travesía por el Mediterráneo. Fueron tres días de hacer kilómetros, sin apenas dormir, pero mereció la pena. Un grandísimo regalo de Dios, poder vivirlo en directo y en comunión con toda la Iglesia.

En agosto volvimos a viajar a Medjugorje, de este viaje ya os he contado bastantes cosas en otros post. Y a la vuelta, la JMJ. El Papa venía a casa. ¡Cuánto bien ha hecho esta JMJ! Tuvimos el privilegio de ser voluntarios, perdiendo tiempo, horas de sueño y hasta algún dinerillo por el buen fin de este evento. Fué mucho más lo que recibimos que lo que perdimos.

En Octubre, de nuevo a Roma. Esta vez para acompañar a la Madre Verónica al Vaticano. Un viaje relámpago en el que compartir mucho con otros padres y familiares de las Hermanas. Toda una dicha de comunión eclesial, de comunión en Jesús.

Y entretanto, miles de bendiciones, siempre a través de la Iglesia. Y es en la Iglesia donde crecemos, afirmando nuestra fe sobre la roca que es Cristo. Porque este año nos ha enseñado la grandeza de esa Iglesia, con sus múltiples carismas, que está viva, que el Espíritu Santo sigue soplando fuerte en medio de ella. Que la mano del Creador no se ha secado y su corazón sigue irradiando Amor sin parar, que cada vez que caemos su Hijo está dispuesto a derramar hasta la última gota de su sangre para levantarnos. Y todo GRATIS, sin merecerlo.

Desde luego que ha sido un año muy feliz, estoy convencido de que el próximo será mucho mejor, porque Dios es fiel y "no abandona la obra de su mano" hasta "terminar lo comenzado".

Por eso también os deseo un ¡FELIZ AÑO NUEVO!

Que Dios os bendiga y la Virgen os abrace.

viernes, 25 de noviembre de 2011

La transmisión de la fe en familia

Cuando bautizamos a nuestros hijos de pequeños adquirimos la obligación de educarlos en la fe de la Iglesia. Todos respondemos de forma afirmativa cuando el sacerdote nos pregunta si sabemos a lo que nos obligamos en ese momento.
Hace ya unos doce años que bautizamos a la menor de nuestras hijas y más de veintidós han transcurrido desde el bautizo de la mayor. En todos estos años nadie me ha entregado ningún manual explicando cómo transmitir la fe a mis hijas, pero sí que la Iglesia me ha ayudado mucho enseñándome lo que contribuye y lo que entorpece esta labor. Por eso es muy importante permanecer en la Iglesia, frecuentar los sacramentos, la oración individual y en familia, la lectura de la Palabra de Dios. Sin esta ayuda resulta muy difícil ser consecuente con lo que se quiere transmitir y es que nuestros hijos no quieren oír sermones cargados de razones y argumentos muy elaborados, necesitan que todo eso vaya acompañado de la correspondiente puesta en práctica en nuestra vida y esto último es imposible sin la Iglesia.
Hay momentos en el día que son los más apropiados para esta transmisión de la fe, por ejemplo el momento de la comida. Comenzar nuestras comidas bendiciendo al Señor por los dones recibidos, aprovechar ese momento para hablar con nuestros hijos y preguntarles por sus inquietudes y problemas. Esta buena costumbre se está perdiendo porque cada vez son menos los momentos en que la familia se reúne alrededor de la mesa, pero hay que aprovechar esos pocos momentos, sobre todo los fines de semana.
Otro momento es el de la oración nocturna antes de irse a dormir. Es importante acompañar a nuestros hijos en esa oración y darles una bendición cada noche.
En el Camino Neocatecumenal nos enseñan a rezar con nuestros hijos todos los domingos la oración de Laudes y aprovechar ese momento para dar una breve catequesis o hablar de los acontecimientos ocurridos durante la semana, siempre a la luz de la Palabra de Dios.

En nuestro caso, este momento ha ido evolucionando con el paso del tiempo. Esa "breve" catequesis que dábamos los padres ha ido convirtiéndose en un diálogo en el que ha fluido la fe compartida y vivida por cada uno de nosotros. Ya no es una trasmisión de padres a hijos sino una transmisión en familia.
Últimamente somos los padres los que recibimos cada semana muchísimo de nuestras hijas, compartiendo sus experiencias de fe, sus vivencias, su VIDA. Enseñándonos la importancia de la Adoración o de la confesión mensual, pero no como algo aprendido solamente, sino como algo que viven y les da la vida.
La última experiencia ha sido a través de una carta de nuestra hija Rut, novicia en Iesu Communio, en esa breve epístola nos habla del amor gratuito de Dios y de lo importante que es la donación sin esperar nada a cambio. No voy a reproducir la carta por razones obvias, pero os dejo una frase, nada más: "Él siempre me ama y no siempre es correspondido; y yo siempre soy amada, pero no siempre le prefiero. Soy correspondida sin dar nada a cambio..."

La transmisión de la fe, creo, funciona así como las correas de distribución en los vehículos. Todos los engranajes se mueven, los más grandes van más lentos y los más pequeños giran más rápidos. El motor es el  Espíritu Santo que hace girar la correa de la fe.

lunes, 21 de noviembre de 2011

La Presentación de la Santísima Virgen

En este día, en que se recuerda la dedicación, el año 543, de la iglesia de Santa María la Nueva, construida cerca del templo de Jerusalén. celebramos, junto con los cristianos de la Iglesia oriental, la "dedicación" que María hizo de sí misma a Dios, ya desde su infancia, movida por el Espíritu Santo, de cuya gracia estaba llena desde su concepción inmaculada.


Oficio de Lectura, 21 de Noviembre
La Presentación de la Santísima Virgen
Dio fe al mensaje divino y concibió por su fe
De los sermones de san Agustín, obispo (Sermón 25, 7-8: PL 46, 937-938)


Os pido que atendáis a lo que dijo Cristo, el Señor, extendiendo la mano sobre sus discípulos: Éstos son mi madre y mis hermanos. el que cumple la voluntad de mi Padre, que me ha enviado, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre. ¿Por ventura no cumplió la voluntad del Padre la Virgen María, ella, que dio fe al mensaje divino, que concibió por su fe, que fue elegida para que de ella naciera entre los hombres el que había de ser nuestra salvación, que fue creada por Cristo antes que Cristo fuera creado en ella?

Ciertamente, cumplió santa María, con toda perfección, la voluntad del Padre y, por esto, es más importante su condición de discípula de Cristo que la de madre de Cristo, es más dichosa por ser discípula de Cristo que por ser madre de Cristo. Por esto, María fue bienaventurada, porque, antes de dar a luz a su maestro, lo llevó en su seno.

Mira si no es tal como digo. Pasando el Señor, seguido de las multitudes y realizando milagros, dijo una mujer: Dichoso el vientre que te llevó. Y el Señor, para enseñarnos que no hay que buscar la felicidad en las realidades de orden material, ¿qué es lo que respondió?: Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. De ahí que María es dichosa también porque escuchó la palabra de Dios y la cumplió; llevó en su seno el cuerpo de Cristo, pero más aún guardó en su mente la verdad de Cristo. Cristo es la verdad, Cristo tuvo un cuerpo: en la mente de María estuvo Cristo, la verdad; en su seno estuvo Cristo hecho carne, un cuerpo. Y es más importante lo que está en la mente que lo que lleva en el seno.


María fue santa, María fue dichosa, pero más importante es la Iglesia que la misma Virgen María. ¿En qué sentido? En cuanto que María es parte de la Iglesia, un miembro santo, un miembro excelente, un miembro supereminente, pero un miembro de la totalidad del cuerpo. Ella es parte de la totalidad del cuerpo, y el cuerpo entero es más que uno de sus miembros. La cabeza de este cuerpo es el Señor, y el Cristo total lo constituyen la cabeza y el cuerpo. ¿Qué más diremos? Tenemos, en el cuerpo de la Iglesia, una cabeza divina, tenemos al mismo Dios por cabeza.

Por tanto, amadísimos hermanos, atended a vosotros mismos: también vosotros sois miembros de Cristo, cuerpo de Cristo. Así lo afirma el Señor, de manera equivalente, cuando dice: Estos son mi madre y mis hermanos. ¿Cómo seréis madre de Cristo? El que escucha y cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre. Podemos entender lo que significa aquí el calificativo que nos da Cristo de "hermanos" y "hermanas": la herencia celestial es única, y, por tanto, Cristo, que siendo único no quiso estar solo, quiso que fuéramos herederos del Padre y coherederos suyos.

Oración
Te rogamos, Señor, que a cuantos hoy honramos la gloriosa memoria de la santísima Virgen María, nos concedas, por su intercesión, participar, como ella, de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Fin de semana "romántico"

Hemos pasado este fin de semana en una finca de la provincia de Guadalajara, rodeados de encinas, junto con otros matrimonios y amigos. Ha habido "niñeras" para los niños. Cena romántica a la luz de las velas, música de vals para bailar. Momentos de intimidad para hablar de lo mucho que nos queremos. Paseos contemplando los lindos paisajes y la fauna del entorno. Lejos del mundanal ruido.
Contado así, podría ser un anuncio de agencia de viajes bastante tentador. Nada de lo anterior es falso, todo es verdad, pero no ha sido eso: ¡Ha sido mucho mejor que todo eso!

Cuando hace unas semanas nos propusieron acudir a un "Encuentro Guadalupano" nos apuntamos sin pensarlo dos veces. Nos habían hablado de ellos y nos parecía interesante. Intentamos vaciar nuestra mente de estereotipos previos y acudimos a dejarnos sorprender. Es posible que este punto de partida, como en tantas cosas, sea fundamental.
Han sido dos días intensos, cargados de Gracia de Dios para todos los asistentes. Algunas de esas "gracias" ya empiezan a fructificar y otras, seguro, lo irán haciendo con el paso del tiempo.
El tema central ha sido la "Vocación al Amor". No quiero entrar en detalles sobre los distintos contenidos de las charlas que tan maravillosamente nos han dado las Hermanas Guadalupanas. Solamente incidiré en lo que, a mi juicio, ha sido esencial durante todo el encuentro: la presencia real de Cristo en medio de nosotros.
Comenzamos el encuentro con una adoración al Santísimo Sacramento que ha presidido, en la capilla, casi todas las horas. Hemos celebrado la Eucaristía el sábado y el domingo. Hemos rezado juntos, en familia o solos. Hemos leído la Palabra de Dios. Hemos compartido experiencias. Hemos jugado con nuestros hijos y nos hemos divertido.
También ha habido momentos románticos especiales para los matrimonios y otros momentos -no menos especiales- para aquellos que se sienten llamados al matrimonio.

Ha sido estupenda la "cita romántica" a las tres de la madrugada, en la capilla, mi mujer y yo solos con Él. Una hora de silencio, escuchándole sólo a Él, solos los dos con Él. Fue tan maravilloso que repetimos la segunda noche.
¡Cuánto se aprende una hora ante el Señor! En el silencio, cogidos de la mano y mirándole a Él. Viendo nuestra pequeñez, que sin él no somos nada y que todo lo que somos es gracias a Él.

En este tiempo en que surgen tantos problemas en los matrimonios: separaciones, divorcios, familias desestructuradas... Tanto sufrimiento... Creo que hemos perdido de vista lo esencial del sacramento que hemos recibido, el Amor. Para que podamos amarnos hay que dejar que Él que es Amor habite en medio de nuestra unión.
La Iglesia nos enseña cómo vivir la sexualidad en el matrimonio y nos habla de que todo acto sexual debe ser "unitivo" y "creativo". No creo corregir al Magisterio de la Iglesia si me atrevo a decir que no sólo los actos sexuales, sino que todo acto realizado en el matrimonio debe tener su aspecto unitivo y su aspecto creativo. ¿Qué quiero decir? Que en el matrimonio tenemos que aprender a hacer las cosas juntos, unidos, en comunión. Desde los más pequeños detalles: pasear, ir de compras, ver una película, tomar un café, ver el partido de fútbol, hacer la comida o cambiar pañales. ¿Y esto es creativo? Por supuesto que sí, creativo en el sentido de que engendra nueva vida en cada uno de los cónyuges, porque existe la donación, es decir, tienes que perder un poco de ti para acompañar a tu mujer de compras o ella tiene que perder un poco de sí  para sentarse a ver el partido contigo.
Estoy convencido de que esta forma de vida facilita también vivir la sexualidad bajo esos dos aspectos: unitivo y creativo. No creo que sea fácil, ni mucho menos, pero a nosotros estas dos "citas románticas" a las 3,00 AM nos han ayudado bastante.
El domingo, durante la Eucaristía hemos renovado las promesas matrimoniales, con las manos entrelazadas sosteniendo un crucifijo y un rosario. ¡Qué importante es esto! Tener siempre presente que Cristo ha vencido a la muerte, que ha pagado ya por nuestras culpas, que todos nuestros pecados están perdonados en la cruz y que no se ha quedado ahí, sino que Dios lo ha resucitado, que la muerte ha sido vencida.
Y la Virgen María, siempre atenta a nuestras necesidades. Auténtica Madre que nos cuida y nos protege.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Luz del mundo

Uno de los mandatos evangélicos de Jesús es que seamos sal de la tierra y luz del mundo.
Quiero meditar sobre la segunda parte de este mandado: "Ser luz del mundo". Para ello quiero utilizar la imagen de una antorcha.
La luz en esta antorcha proviene de la llama ardiente. Lo que alimenta esa llama ardiente es el aceite del que impregnamos la antorcha que terminará quemada y consumida para conseguir su finalidad que no es otra que alumbrar en la oscuridad.

Personalmente, creo que, como seguidores de Cristo, nuestra parte en esta misión que Jesús nos manda en el evangelio, consiste en ser la antorcha. Antorcha que tiene que empaparse de aceite. Aceite que no es otra cosa que el Espíritu Santo. Cuánto más aceite, más alumbrara la llama y más tiempo permanecerá encendida. Cuánto más aceite, mejor resistirá los vientos contrarios, incluso las inoportunas lluvias.

La antorcha debe dejarse empapar por el aceite y que este penetre hasta lo más profundo de su ser. Debe estar pronta para ser encendida por el fuego. Este fuego no es otra cosa que el Amor de Dios, el mismo Cristo resucitado. Sin haber absorbido previamente el aceite es imposible ser incendiada por el fuego.

Y este fuego tiene que quemar hasta ir consumiendo el propio ser de la antorcha. Consumirse para alumbrar, para iluminar la oscuridad.

sábado, 1 de octubre de 2011

1 de octubre. Santa Teresa del Niño Jesús.

SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS.Nació en Alençon (Francia), el año 1873. Siendo aún muy joven, ingresó en el monasterio de carmelitas de Lisieux, ejercitándose sobre todo en la humildad, la sencillez evangélica y la confianza en Dios, virtudes que se esforzó en inculcar, de palabra y de obra, en las novicias. Murió el día 30 de septiembre del año 1897, ofreciendo su vida por la salvación de las almas y por el incremento de la Iglesia.


SEGUNDA LECTURA

De la Narración de la vida de santa Teresa del Niño Jesús, virgen, escrita por ella misma
(« Manuscrits autobiographiques», Lisieux 1957, 227-229)

EN El CORAZÓN DE LA IGLESIA, YO SERÉ EL AMOR 


Teniendo un deseo inmenso del martirio, acudí a las cartas de san Pablo, para tratar de hallar una respuesta. Mis ojos dieron casualmente con los capítulos doce y trece de la primera carta a los Corintios, y en el primero de ellos leí que no todos pueden ser al mismo tiempo apóstoles, profetas y doctores, que la Iglesia consta de diversos miembros y que el ojo no puede ser al mismo tiempo mano. Una respuesta bien clara, ciertamente, pero no suficiente para satisfacer mis deseos y darme la paz.


Continué leyendo sin desanimarme, y encontré esta consoladora exhortación: Aspirad a los dones más excelentes; yo quiero mostraros un camino todavía mucho mejor. El Apóstol, en efecto, hace notar cómo los mayores dones sin la caridad no son nada y cómo esta misma caridad es el mejor camino para llegar a Dios de un modo seguro. Por fin había hallado la tranquilidad.

Al contemplar el cuerpo místico de la Iglesia, no me había reconocido a mi misma en ninguno de los miembros que san Pablo enumera, sino que lo que yo deseaba era más bien verme en todos ellos. En la caridad descubrí el quicio de mi vocación. Entendí que la Iglesia tiene un cuerpo resultante de la unión de varios miembros, pero que en este cuerpo no falta el más necesario y noble de ellos: entendí que la Iglesia tiene un corazón y que este corazón está ardiendo en amor. Entendí que sólo el amor es el que impulsa a obrar a los miembros de la Iglesia y que, si faltase este amor, ni los apóstoles anunciarían ya el Evangelio, ni los mártires derramarían su sangre. Reconocí claramente y me convencí de que el amor encierra en sí todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que abarca todos los tiempos y lugares, en una palabra, que el amor es eterno.


Entonces, llena de una alegría desbordante, exclamé:«Oh Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor. Sí, he hallado mi propio lugar en la Iglesia, y este lugar es el que tú me has señalado, Dios mío. En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor; de este modo lo seré todo y mi deseo se verá colmado.»

RESPONSORIO Cf. Sal 20,4; cf. Jb 31, 18; cf. Ef 3, 18; Sal 30, 20 
R. Te adelantaste, Señor, a bendecirme con tu amor, el cual fue creciendo conmigo desde mi infancia; * y aun ahora no alcanzo a comprender la profundidad de tu amor. 
V. ¡Qué bondad tan grande, Señor, reservas para tus fieles! 
R. y aun ahora no alcanzo a comprender la profundidad de tu amor.


ORACIÓN.


OREMOS,
Dios y Padre nuestro, que abres las puertas de tu reino a los pequeños y a los humildes, haz que sigamos confiadamente el camino de sencillez que siguió santa Teresa del Niño Jesús, para que, por su intercesión, también nosotros lleguemos a descubrir aquella gloria que permanece escondida a los sabios y a los prudentes según el mundo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén

jueves, 29 de septiembre de 2011

Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

SEGUNDA LECTURA
De las Homilías de san Gregorio Magno, papa, sobre los Evangelios
(Homilía 34, 8-9: PL 76, 1250-1251)

EL NOMBRE DE «ÁNGEL» DESIGNA LA FUNCIÓN, NO EL SER

Hay que saber que el nombre de «ángel» designa la función, no el ser, del que lo lleva. En efecto, aquellos santos espíritus de la patria celestial son siempre espíritus, pero no siempre pueden ser llamados ángeles, ya que solamente lo son cuando ejercen su oficio de mensajeros. Los que transmiten mensajes de menor importancia se llaman ángeles, los que anuncian cosas de gran trascendencia se llaman arcángeles.

Por esto a la Virgen María no le fue enviado un ángel cualquiera, sino el arcángel Gabriel, ya que un mensaje de tal trascendencia requería que fuese transmitido por un ángel de la máxima categoría.
Por la misma razón se les atribuyen también nombres personales, que designan cuál es su actuación propia. Porque en aquella ciudad santa, allí donde la visión del Dios omnipotente da un conocimiento perfecto de todo, no son necesarios estos nombres propios para conocer a las personas, pero sí lo son para nosotros, ya que a través de estos nombres conocemos cuál es la misión específica para la cual nos son enviados. Y, así, «Miguel» significa: «¿Quién como Dios?», «Gabriel» significa: «Fortaleza de Dios» y «Rafael» significa: «Medicina de Dios».
Por esto, cuando se trata de alguna misión que requiera un poder especial, es enviado Miguel, dando a entender por su actuación y por su nombre que nadie puede hacer lo que sólo Dios puede hacer. De ahí que aquel antiguo enemigo, que por su soberbia pretendió igualarse a Dios, diciendo: Escalaré los cielos, por encima de los astros divinos levantaré mi trono, me igualaré al Altísimo, nos es mostrado luchando contra el arcángel Miguel, cuando al fin del mundo será desposeído de su poder y destinado al extremo suplicio, como nos lo presenta Juan: Se entabló una batalla con el arcángel Miguel.
A María le fue enviado Gabriel, cuyo nombre significa: «Fortaleza de Dios», porque venía a anunciar a aquel que, a pesar de su apariencia humilde, había de reducir a los Principados y Potestades. Era, pues, natural que aquel que es la fortaleza de Dios anunciara la venida del que es el Señor de los ejércitos y héroe en las batallas.
«Rafael» significa, como dijimos: «Medicina de Dios»; este nombre le viene del hecho de haber curado a Tobías, cuando, tocándole los ojos con sus manos, lo libró de las tinieblas de su ceguera. Si, pues, había sido enviado a curar, con razón es llamado «Medicina de Dios».

RESPONSORIO Ap 8, 3. 4; Dn 7, 10
R. El ángel se puso en pie junto al altar, con un incensario de oro. Y se le dio gran cantidad de incienso; * Y el humo del incienso subió a la presencia de Dios, de mano del ángel.
V. Miles de millares le servían, miríadas de miríadas estaban en pie delante de él.
R. Y el humo del incienso subió a la presencia de Dios, de mano del ángel.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Sor Emmanuel Maillard.


Sor Emmanuel Maillard nació en Francia. en 1947. Estudió Teología con el Cardenal Danielou. Se graduó en Bellas Artes en la Universidad de la Sorbona, Paris. En 1976 se unió a la Comunidad de las Bienaventuranzas. Vive en Medjugorje desde 1989.
Conmovedora a veces, humorística otras, nos relata testimonios ocurridos en Medjugorje o durante sus misiones por todo el mundo; y nos confía memorias íntimas de su propia experiencia espiritual.
Ayer estuvo en Madrid, en la Parroquia de Santa María Micaela y San Enrique. Hubo Adoración del Santísimo Sacramento con oración del Santo Rosario y meditación a cargo de ella misma. Celebramos la Santa Misa como si fuera "nuestra primera misa", como si fuera "nuestra última misa", como si fuera "LA ÚNICA MISA".
Luego volvieron a exponer el Santísimo Sacramento y durante algo más de una hora nos estuvo hablando de  la CONVERSIÓN.
Sus charlas siempre empiezan con unas preguntas: ¿Queréis ir al cielo? ¿Sois Santos? ¿Queréis ser santos? Supongo, querido lector, que tus respuestas -como las mías- a estas preguntas serán: sí, no, sí.
Ha hecho referencia a dos de los últimos mensajes de la Virgen en Medjugorje:
Mensaje del 25 de Mayo¡Queridos hijos! Mi oración hoy es para todos vosotros que buscáis la gracia de la conversión. Llamáis a la puerta de mi Corazón, pero sin esperanza ni oración, en el pecado, y sin el sacramento de la Reconciliación con Dios. Abandonad el pecado y decidiros, hijos míos, por la santidad. Solamente así puedo ayudaros y escuchar vuestras oraciones e interceder ante el Altísimo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”Mensaje del 2 de Julio
“Queridos hijos: a causa de vuestra unión con mi Hijo os invito a dar un paso difícil y doloroso: Os invito al reconocimiento completo y confesión de los pecados, a la purificación. Un corazón impuro no puede permanecer en mi Hijo y con mi Hijo. Un corazón impuro no puede dar fruto de amor y de unidad. Un corazón impuro no puede cumplir con las cosas rectas y correctas, no es ejemplo de la belleza del Amor de Dios frente aquellos que están alrededor suyo y que no lo han conocido. Vosotros hijos míos, reuníos en torno a mí llenos de entusiasmo, de deseos y de expectativas, sin embargo Yo oro al Buen Padre, para que por medio del Espíritu Santo de mi Hijo, ponga la fe en vuestros corazones purificados. Hijos míos, escuchadme, encaminaos conmigo”
Mirjana después de la aparición comentó: “Mientras la Virgen se marchaba, mostró la tiniebla a su lado izquierdo y a su derecho una cruz en una luz dorada”. Mirjana sostuvo además: “la Virgen quiso mostrar la diferencia entre un corazón purificado y el no purificado”

La conversión es una realidad precisa para el pueblo hebreo que tiene una expresión "Te Shivá" que significa "el que regresa". Esto se ve muy claro en la Parábola del Hijo Pródigo que ha experimentado una conversión y regresa a la casa del padre.
Para esta conversión es necesario no perder de vista la primera de las preguntas que Sor Emmanuel nos ha hecho, porque el objetivo de nuestra vida es el Cielo, nuestra auténtica morada es el Cielo (Sal 84); y Satanás está empeñado en que perdamos esto de vista, volviéndonos la vista hacia lo terreno y esto nos lleva a la desesperación porque lo terreno es efímero.
La Virgen quiere que cambiemos radicalmente la dirección de nuestra vida y para ello nos pide que tomemos la decisión de la conversión. El primer acto de nuestra conversión debe ser una CONFESIÓN.
"Os invito a la confesión mensual", "No hay nadie en la Tierra que no necesite una confesión mensual", "La confesión mensual es el primer paso para la salvación del mundo", estas y otras frases tomadas de los Mensajes de la Virgen en Medjugorje ha utilizado Sor Emmanuel para invitarnos a acudir al Sacramento de la Reconciliación todos los meses.
"Cuando os confeséis, cambiad de vida". La confesión depende del amor que tengamos por Jesús, porque Él es quien ha pagado por nuestros pecados. Si le amamos verdaderamente, tendremos dolor en el corazón por cometer pecado y haremos todo lo posible por repararlo. Este "dolor de corazón" es similar a lo que la Iglesia llama CONTRICIÓN.
Dice el Salmo 50 "un corazón contrito y humillado Tú no lo desprecias, Señor". Para alcanzar esta contrición hay que "conocer" a Aquel a quien herimos con nuestros pecados, a Jesús. Para empezar a amar a Jesús hay que coger la cruz. Hay que adorar a Jesús clavado en la cruz, venerar sus llagas y pedirle que nos sane de nuestras heridas. Ponernos al pie de la cruz junto a María, bajo el corazón abierto de Jesús. De este corazón abierto manó agua y sangre y también el Espíritu Santo que es un río de Amor divino que viene a saciar nuestra sed de amor verdadero. Así cada día puede ser un nuevo pentecostés.
"¿Qué habéis hecho con los mandamientos?" ha preguntado a los numerosos asistentes. Los mandamientos no son leyes esclavizantes sino un camino a seguir para tener VIDA ETERNA que empieza en la Tierra y se prolonga en la eternidad. Los mandamientos nos explican qué hay que hacer para tener Vida y no muerte.
"Con el pecado no tenéis paz", "El pecado no es humano, lo ha inventado Satanás". Cuando pecamos perdemos nuestra humanidad porque el hombre ha sido creado por Dios a "su imagen y semejanza" para ser sus hijos por adopción y el precio de esta adopción ha sido la sangre de su Hijo.
El mundo también ha hecho sus propios mandamientos no escritos. El principal de ellos es "cuanto más peques, mejor para ti". Ante el primer mandamiento "Amarás a Dios sobre todas las cosas" nos ofrecen la idolatría, unas veces de forma descarada y otras veces de forma encubierta con nuevas filosofías-religiones como la New Age, el Reiki, la adivinación, el horóscopo, las sanaciones, los santeros, etc. El primer mandamiento quiere que te fíes de Dios, porque Él es tu Padre.
Hay otros dos mandamientos que son pisoteados en nuestra sociedad actual: "No matarás" y "No adulterarás". Hasta tal punto se ha ensuciado el sexto y noveno mandamientos que prácticamente se ha convertido en "virtud" el ir contra ellos. Contra el quinto mandamiento vemos como se legisla en contra de la vida cada vez en más países. El aborto es un pecado gravísimo. Dios perdona todos los pecados pero por el aborto pide una gran penitencia para la madre y para el padre. Nosotros no debemos juzgarles sino ayudarles y acogerles con inmenso amor.
La Virgen nos invita a estudiar los mandamientos y a vivirlos porque son nuestra seguridad y debemos ajustar nuestra vida a esta Palabra de Vida (Dt 5).
Dios no sólo perdona nuestros pecados, sino que los olvida. Lo difícil es perdonarse a uno mismo, porque puedes llegar a la confesión, a perdonar a tus enemigos, a pedir perdón por el daño causado, etc. pero perdonarte a ti mismo es fruto de una profunda contrición. Esta contrición es fruto del Espíritu Santo y es tan importante que puede exonerarnos del purgatorio.
Cuando hacemos una buena confesión no sólo recibimos la paz, también alegría. Por esto es necesario no dejar transcurrir tiempo entre el pecado y la conversión. Este es el misterio de la santidad. Cuando pequemos no debemos mirarnos a nosotros mismos, sino mirar a Cristo inmediatamente. Es necesario que los pecadores regresen a Dios.
Debemos rezar mucho por nuestros presbíteros, pidiendo que sean sacerdotes santos para la Iglesia, pidiendo también nuevas vocaciones, sin miedo a que uno de nuestros hijos decida entregar su vida a esta misión. Los sacerdotes no necesitan nuestro juicio, ni nuestras críticas; sino nuestra oración y nuestro amor. En este tiempo en que en muchas iglesias se han quitado los confesionarios es necesario revitalizar este sacramento. Deberíamos colgar un gran cartel en la fachada de nuestras parroquias que dijera: "SE BUSCAN PECADORES".
NOTA: He tratado de transcribir un resumen de lo que fue la conferencia de ayer. Seguramente que he dejado muchas cosas olvidadas y he enfatizado en otras. Este es el resultado de unir las notas que tomé en el acto. Como veis está un poco deslabazado, pero confío en que se entienda.

viernes, 2 de septiembre de 2011

MEĐUJOVEN’ 2011 (Kriçevac)

El Kriçevac o Monte de la Cruz es uno de los lugares importantes de Međugorje. Este monte es el más alto del entorno de la parroquia de Santiago apóstol y, como dice su nombre, está coronado por una enorme cruz blanca de hormigón visible desde varios kilómetros de distancia.
La cruz tiene una inscripción ("33-1933") ya que fue colocada allí por los habitantes de Međugorje en 1933 para conmemorar el 1900 aniversario de la muerte de Jesucristo. Fueron los propios aldeanos quienes subieron en burros o con sus propias manos todo el material necesario para construirla.
La subida a este monte está marcada por unas placas de bronce que representan las catorce estaciones del "Vía crucis" y una última placa que representa la "15ª estación" que es la Resurrección.
La subida a este monte no es apta para todos los públicos, es para valientes, aunque no es extraño ver a niños o ancianos llegar exhaustos hasta la enorme cruz de la cima que, según dicen, esconde en su interior un trozo de la verdadera cruz de Cristo.
En este monte los videntes han vivido multitud de apariciones de la Virgen, sobre todo al principio, cuando el ejército prohibió el acceso al Podbdro. Los testigos de la época comentan divertidos como desde aquí veían las linternas de los soldados vigilando el otro monte.
Aquí no hay una imagen de la Virgen que indique un lugar concreto donde ella se ha aparecido porque para poder hacerlo habría que arrasar el monte y llenarlo de estatuillas.
En la peregrinación de este año hemos madrugado bastante para evitar los calores del día. A las seis de la mañana ya estábamos todo el grupo en la base del monte para comenzar la ascensión. Nos acompañaban los sacerdotes de nuestro grupo que hicieron las correspondientes reflexiones en cada una de las estaciones.
Antes de comenzar el "Vía Crucis" se recomienda que cada peregrino coja una piedra y que la lleve durante el todo el recorrido y luego la deposite en la cima. Es un signo. Cada uno coloca en esa piedra lo que él quiera. Esta subida hasta la cima del Kriçevac hace presente la subida de Cristo hacia el Calvario cargado con una cruz de madera sobre la que fue clavado. En aquella cruz quedaron clavados todos nuestros pecados y Él la hizo gloriosa y signo de nuestra salvación. Esta piedra que portamos ahora camino de la cima es nuestra "contribución" al sacrificio de Cristo.
Solamente he hecho la subida al Kriçevac dos veces y ambas han sido estupendas. Os hablaré de esta en concreto. Esta vez ha sido en la 8ª estación: "Las mujeres de Jerusalén lloran por Jesús". De pronto he visto mi rostro envuelto en lágrimas. Me he retirado hacia un lateral y, apoyado en la rama de uno de los árboles que pueblan el monte, he llorado sin saber bien porqué. Sólo puedo deciros que era inmensamente feliz. Me he sentido inundado por un amor inmenso. Me he acordado de tantas cosas que es imposible relatar en este reducido espacio. De tantas veces como el Señor ha acontecido en mi historia salvando, rescatando, cargando con el peso de mis pecados sobre sus hombros y triunfando sobre la muerte para hacerme "resucitar" con Él.
Luego en la 10ª estación: "Jesús es despojado de sus vestiduras". He vuelto a sentir lo mismo. Algo que no sé explicar y que se parece bastante a lo que tantas veces he escuchado a María Vallejo Nágera en su testimonio. También es cierto que sólo ha sido un instante -o un par de instantes-, pero ha sido realmente hermoso y me he sentido amado en todo mi ser como nunca.
He aprovechado para comer una manzana y tomar un zumo que pudieran subir mi nivel de glucosa que ya andaba por los suelos.
Un poco más arriba entre la 13ª y 14ª estación, creo recordar, hay una placa que conmemora el fallecimiento del padre Slavko Barbaric que falleció de un infarto en este mismo lugar en el año 2000 mientras acompañaba a un grupo de peregrinos. Allí también he orado por él. He leído alguno de sus libros y me han ayudado bastante.
En la 15ª estación hemos cantado el ¡¡¡RESUCITÓ!!! con mucha fuerza y tragando las lágrimas que de nuevo asomaban a mis mejillas.
A pocos metros está la cruz sobre la que he depositado "mi piedra" y en la que he orado un largo rato. Después he buscado a Inmaculada y los dos nos hemos fundido en un largo y emocionado abrazo.
Luego ha estallado la alegría: cantos, bailes, etc.
En nuestro grupo también había niños y personas con severas dificultades para el ascenso; pero, con la ayuda de los peregrinos y, sobre todo, con la asistencia de la Virgen y la fuerza del Espíritu Santo, todo el grupo consiguió coronar.
Nota: Algunas de las notas iniciales sobre la información del Kriçevac están tomadas del libro de Jesús García "Medjugorje" de la editorial Libros Libres. Os lo recomiendo si aún no lo habéis leído.

martes, 23 de agosto de 2011

MEĐUJOVEN’ 2011 (Guadalupanas)

En la reciente peregrinación a Međugorje hemos tenido la oportunidad de compartir dos semanas con hermanos en la fe de muy distintas realidades eclesiales. Hoy quiero hablaros de una congregación religiosa nueva, son las Guadalupanas Eucarísticas del Padre Celestial.
Hemos compartido con ellas muchas horas de autobús, también oraciones, celebraciones, comidas y tiempos de diversión. Os aseguro que son una bendición del Señor. Sus meditaciones nos han ayudado sobremanera. Tienen una dedicación especial hacia las familias, los matrimonios, los hijos, los jóvenes.
Para mí han sido una confirmación más de la grandeza de Dios y, sobre todo, de la grandeza de su Iglesia en la diversidad de sus carismas. Una prueba más de que el Espíritu Santo sigue derramando dones en medio de nuestro tiempo.
Irradian amor y misericordia por los cuatro costados. Queridas hermanas Dulce María, Paloma, Luz de María, Bernardita, Ángela y hermano Héctor desde estas líneas quiero daros las gracias por ser como sois, porque irradiáis el Amor que Dios ha puesto en vuestros corazones.
Que Dios os bendiga y la "Gospa" os abrace. 

lunes, 13 de junio de 2011

Pentecostés en "Iesu Communio"

"Veni, Creátor Spíritus, mentes tuórum vísita. Imple supérna grátia, quae tu creásti, péctora"
 Esta primera estrofa del himno latino de las vísperas de Pentecostés resume mejor que nada mis sentimientos en el día de hoy.
 Uno de los lugares donde mejor se palpa la presencia real del Espíritu Santo es, sin duda, el Monasterio de San Pedro Regalado de La Aguilera; hoy Convento de "Iesu Communio".
 Cada vez que las visitamos el Señor nos sorprende con algo nuevo, o quizás es lo mismo pero de otra forma.
 La acción del Paráclito en estas mujeres es patente, sólo hay que verlas. Pero es que su acción es desbordante y nos inunda a todos los presentes con una fuerza transformadora.
 No importa la realidad desde la que el Señor te haya llevado allí. Como dice la escritura: "partos, medos, elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros en Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua".
 En esta casa he descubierto múltiples realidades eclesiales. Algunas de ellas totalmente desconocidas para mí y otras que ya conocía de oídas he podido palparlas de cerca y aprender a amarlas como lo que realmente son, es decir, dones del Espíritu Santo al servicio de su Iglesia.
 Ayer descubrí una que no conocía de nada. Es cierto que es muy local, pero su acción es muy importante en la evangelización de niños y jóvenes. Se trata de la Asociación Juvenil Corona. Os pongo un enlace a su página web: Asociación Juvenil Corona
 El locutorio de las Hermanas "Iesu Communio" se transformó ayer en un gran "Cenáculo" en el que el Espíritu Santo se derramaba a raudales sobre los presentes.
 De forma inexplicable nos encontramos cantando un himno a la "santina" como acción de gracias por la entrada de una joven en el convento. Había muchos jóvenes, algunos ya matrimonios con hijos pequeños. La gran mayoría vinculados a "Corona". También sacerdotes jóvenes, diácono y seminaristas.
 No es la primera vocación a la vida consagrada que ha surgido de estos campamentos "Corona", ni creo que sea la última, pero es importante ver cómo el Espíritu Santo está soplando en la Iglesia con una fuerza impresionante haciendo surgir nuevos carismas y ver cómo estos carismas fructifican dando siervos de Dios.
 Creo que estamos viviendo un nuevo Pentecostés en el seno de la Iglesia y que no podemos pararnos a discutir entre nosotros si este carisma es mejor que aquel o este tiene más fuerza que el otro... Como dice la Escritura: "por sus frutos los conoceréis". Y los frutos están a la vista.
 Sólo me queda dar gracias a Dios por pertenecer a la Iglesia, por mostrarme su grandeza y por permitirme vivir este tiempo en el que su Espíritu se manifiesta con tanta fuerza.

sábado, 14 de mayo de 2011

El Buen Pastor

En este 4º domingo de Pascua la Iglesia nos invita a meditar sobre Cristo como Buen Pastor.
El Salmo 22 es una lectura y oración muy recomendada para ayudarnos a entender mejor esta imagen. Muchos santos han meditado sobre él.
San Francisco de Asís decía:
Tú eres el buen pastor, "tú eres el bien, todo bien, sumo bien, Señor Dios vivo y verdadero"
De todos es conocido el famoso poema de Santa Teresa de Jesús:
Nada te turbe, nada te espante todo se pasa, 
Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta sólo Dios basta.
Porque a nosotros nos ha tocado ser ovejas y poner nuestras vidas en manos del Buen Pastor. Si creemos de verdad que Él es nuestro Pastor, "nada nos falta". 
Él nos conduce con amor "hacia las aguas de la vida" y, si es necesario, nos carga sobre sus hombros cuando estamos débiles y vacilantes. Nos lleva hasta el lugar de reposo y nos guía hasta "el pasto nutritivo". Porque Él es el agua y es la fuente que sacia realmente.
Y "preparas una mesa ante mí" en la que Él mismo se hace alimento. Él es el pan que se parte y se entrega para saciarnos. Un pequeño pedazo de este pan puede saciarnos de Vida. ES LA EUCARISTÍA.
Y nos "guías por el sendero justo" que también es Él mismo, porque Él es el Camino, y la Verdad y la Vida.
Como dice San Agustín:
No se te dice: trabaja para dar con el camino, para que llegues a la verdad y la vida; no se te ordena esto. Perezoso, ¡levántate! El mismo camino viene hacia ti.
"tu vara y tu cayado me sosiegan". Esta vara y este cayado son la Cruz. Si estamos cerca de la Cruz nada debemos temer porque ella nos pacifica, nos purifica y nos enamora. Porque la cruz es el amor más fuerte que vence a todos los enemigos.
"Me unges la cabeza con perfume". Este perfume de Cristo es el Espíritu Santo, dice San Ambrosio, el óleo de alegría que no unge el cuerpo sino que ilumina lo íntimo del corazón.
San Bernardo comenta el verso "tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida" diciendo:
Es como si Dios hubiera vaciado sobre la tierra un saco lleno de su misericordia; un saco que habría de desfondarse en la pasión (...), un saco pequeño, pero lleno (...) mi único mérito es la misericordia del Señor. No seré pobre en méritos, mientras Él no lo sea en misericordia.
Y la meta a la que el Buen Pastor nos guía no es otra que "habitar en la casa del Señor por años sin término". 
 

lunes, 9 de mayo de 2011

"Iesu Communio": ¡Que vivan nuestros padres!

Ayer estuvimos en La Aguilera. ¿Otra vez? No, nunca es otra vez. Cada vez que visitamos a las Hermanas Iesu Communio es nueva, es la primera. Resulta difícil explicarlo, pero es lo que yo siento. Es algo parecido a lo que ocurre con la lectura de la Palabra de Dios, o con la liturgia de las Horas, o con las celebraciones de los sacramentos; siempre son nuevas, el Señor siempre acontece y siempre sorprende haciéndolo todo nuevo.
Ayer fue la profesión solemne de tres hermanas: Marta de Jesús, Chiara y Verónica de Jesús. La presidió el cardenal esloveno Franc Rodé, hasta hace poco Prefecto para los Institutos de Vida Consagrada. Hablar de la ceremonia en sí, sería muy largo, hoy no quiero hacerlo. Hoy quiero hablaros de las familias de Iesu Communio, o, mejor dicho, de la Gran Familia Iesu Communio de la que me siento uno más.
Cada vez somos más y resulta más difícil coincidir con todos, pero sí es cierto que ya nos vamos poniendo caras, nombres e incluso historias cuando nos vemos. En el fondo todas las historias que vamos conociendo de nuestras familias son muy parecidas, aunque distintas, ¿Por qué? Porque todas han sido modeladas por un mismo autor: Dios. Y lo que transciende de todas ellas es AMOR, sólo AMOR. Unas con más sufrimiento que otras, pero todas inundadas de amor de Dios. De nuestros labios siempre sale una palabra, siempre la misma: ¡Gracias a Dios! Los sentimientos de desgarro, de desprendimiento, de dolor por la hija que se va de casa para nunca volver, se tornan en sentimientos de agradecimiento, de felicidad, de plenitud; porque Dios colma con mucho ese vacío.
No quiero que penséis que hablo solamente de los padres, no. También hablo de los hermanos y hermanas, abuelos, tíos, primos, incluso amigos y amigas. El Espíritu Santo está empeñado con esta casa y se sigue derramando a raudales. Su acción no se queda allí dentro sino que se extiende a través de cada una de las hermanas a toda su familia y conocidos. Estoy siendo testigo excepcional de ello y por eso lo digo.
Con casi 200 hermanas, hay muchísimas historias que contar. Todas ellas maravillosas, pero en el fondo sólo son capítulos de un mismo libro que Dios sigue escribiendo y cada página vuelve a sorprendernos porque está impregnada de misericordia.
Ellas también son conscientes de esto y saben que su misión está surtiendo efecto por obra y gracia del Espíritu Santo. Ayer tuvieron un detalle que nos emocionó a los presentes, fue a última hora de la tarde. Todas salieron al patio para hacer pasillo a Monseñor Rodé y a D. Francisco Gil Hellín cuando se iban. Les despidieron mientras los padres y familiares (quedábamos pocos a esas horas) observábamos desde lo alto. La imagen era impresionante, pero cuando se dieron la vuelta para volver a su casa y nos vieron todas gritaron: ¡Qué vivan nuestros padres! ¡Que vivan nuestros padres! ¡Que vivan nuestros padres! Y todos nos fundimos en un fuerte y emocionado aplauso.

sábado, 23 de abril de 2011

El grandioso Sábado santo

Reproduzco a continuación la segunda lectura del oficio de lecturas de hoy:

De una antigua Homilía sobre el santo y grandioso 
Sábado



¿Qué es lo que pasa? Un gran silencio se cierne hoy sobre la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey está durmiendo; la tierra está temerosa y no se atreve a moverse, porque el Dios hecho hombre se ha dormido y ha despertado a los que dormían desde hace siglos. El Dios hecho hombre ha muerto y ha puesto en movimiento a la región de los muertos.
En primer lugar, va a buscar a nuestro primer padre, como a la oveja perdida. Quiere visitar a los que yacen sumergidos en las tinieblas y en las sombras de la muerte; Dios y su Hijo van a liberar de los dolores de la muerte a Adán, que está cautivo, y a Eva, que está cautiva con él.

El Señor hace su entrada donde están ellos, llevando en sus manos el arma victoriosa de la cruz. Al verlo, Adán, nuestro primer padre, golpeándose el pecho de estupor, exclama, dirigiéndose a todos: «Mi Señor está con todos vosotros.» Y responde Cristo a Adán: «Y con tu espíritu.» Y, tomándolo de la mano, lo levanta, diciéndole: «Despierta, tú que duermes, y levántate de entre los muertos y te iluminará Cristo.
Yo soy tu Dios, que por ti me hice hijo tuyo, por ti y por todos estos que habían de nacer de ti; digo, ahora, y ordeno a todos los que estaban en cadenas: "Salid", y a los que estaban en tinieblas: "Sed iluminados", y a los que estaban adormilados: "Levantaos."

Yo te lo mando: Despierta, tú que duermes; porque yo no te he creado para que estuvieras preso en la región de los muertos. Levántate de entre los muertos; yo soy la vida de los que han muerto. Levántate, obra de mis manos; levántate, mi efigie, tú que has sido creado a imagen mía. Levántate, salgamos de aquí; porque tú en mí y yo en ti somos una sola cosa.

Por ti, yo, tu Dios, me he hecho hijo tuyo; por ti, siendo Señor, asumí tu misma apariencia de esclavo; por ti, yo, que estoy por encima de los cielos, vine a la tierra, y aun bajo tierra; por ti, hombre, vine a ser como hombre sin fuerzas, abandonado entre los muertos; por ti, que fuiste expulsado del huerto paradisíaco, fui entregado a los judíos en un huerto y sepultado en un huerto.

Mira los salivazos de mi rostro, que recibí, por ti, para restituirte el primitivo aliento de vida que inspiré en tu rostro. Mira las bofetadas de mis mejillas, que soporté para reformar a imagen mía tu aspecto deteriorado. Mira los azotes de mi espalda, que recibí para quitarte de la espalda el peso de tus pecados. Mira mis manos, fuertemente sujetas con clavos en el árbol de la cruz, por ti, que en otro tiempo extendiste funestamente una de tus manos hacia el árbol prohibido.

Me dormí en la cruz, y la lanza penetró en mi costado, por ti, de cuyo costado salió Eva, mientras dormías allá en el paraíso. Mi costado ha curado el dolor del tuyo. Mi sueño te sacará del sueño de la muerte. Mi lanza ha reprimido la espada de fuego que se alzaba contra ti.

Levántate, vayámonos de aquí. El enemigo te hizo salir del paraíso; yo, en cambio, te coloco no ya en el paraíso, sino en el trono celestial. Te prohibí comer del simbólico árbol de la vida; mas he aquí que yo, que soy la vida, estoy unido a ti. Puse a los ángeles a tu servicio, para que te guardaran; ahora hago que te adoren en calidad de Dios.

Tienes preparado un trono de querubines, están dispuestos los mensajeros, construido el tálamo, preparado el banquete, adornados los eternos tabernáculos y mansiones, a tu disposición el tesoro de todos los bienes, y preparado desde toda la eternidad el reino de los
cielos.»

miércoles, 13 de abril de 2011

El tren de las moscas

Os propongo un corto en el que podemos ver cómo el Espíritu Santo sigue derramando Gracias muy especiales en personas concretas. No quiero añadir nada más. Ved el vídeo hasta el final porque impresiona ver que la felicidad verdadera está en la donación, es decir, en dar un poco del amor que Dios nos da a los demás.
Espero que os guste.

domingo, 10 de abril de 2011

Raúl Berzosa: "Cristiano-obispo"

HOMILÍA DE MONS. RAÚL BERZOSA
Al Pueblo que peregrina en Ciudad Rodrigo

Queridos hermanos y hermanas, bienvenidos seáis todos: ¡Bendito sea Dios Padre que, en Cristo, por el Espíritu, nos ha enriquecido con toda clase de gracias y dones, sin mérito alguno de nuestra parte! No podían ser otras mis primeras palabras en esta Catedral. Para seguidamente añadir, con sinceridad: gracias, ante todo y sobre todo, a los fieles de Ciudad Rodrigo, por vuestra generosa acogida y por las muestras de afecto sincero y desbordante, recibidas durante estos meses, desde el día en el que os anunciaron mi nombramiento, y que de nuevo expresáis hoy y aquí con vuestra presencia.

Al recibir la invitación del Santo Padre Benedicto XVI a aceptar el ejercicio del ministerio episcopal en esta diócesis civitatense, una vez más escuché en mi interior el eco del comprometido mensaje del ya próximo beato Juan Pablo II, cuando en nuestra ordenación presbiteral, en Valencia, en el año 1982, manifestó: “sed sacerdotes de cuerpo entero y al servicio de la Iglesia universal; allí donde os necesite”. Con esta actitud he tratado de vivir hasta ahora y hoy me presento ante vosotros. Sí, deseo de corazón servir, en la verdad y en la caridad, a una Iglesia, pequeña en número de fieles, pero con gran tradición secular y pastoreada en las últimas décadas, con generosidad y acierto, por Don Antonio, Don Julián y Don Atilano. Gracias, especialmente, a D. Atilano por su buen hacer, por su amistad y por su acogida tan fraterna hacia mi persona desde el primer momento.

Pido a San Isidoro y a San Sebastián, nuestros patronos, que acierte a ser “obispo de todos, con todos y para todos”. Y, siempre, según el corazón, el modelo y las actitudes del Buen Pastor.

Un saludo agradecido y muy cordial, en Cristo, al querido Sr. Nuncio, Mons. Renzo Fratini, y a los señores arzobispos y obispos presentes; en especial a D. Carlos Osoro, anterior arzobispo de Oviedo, y a D. Jesús Sanz, actual arzobispo de Oviedo, que tan fraternalmente me acogieron. También a los hermanos obispos de la Provincia Eclesiástica de Oviedo; y a D. Ricardo Blázquez, Arzobispo de esta provincia eclesiástica de Valladolid, así como a los hermanos Obispos de la misma, con quienes renuevo ya, desde ahora, mi comunión episcopal, mi disponibilidad de colaboración y mi afecto sincero. Agradezco la cercanía y amistad de D. Carlos, obispo de Salamanca, con el que he venido trabajando más estrechamente estos años en la Junta Jurídica de la Conferencia Episcopal. Finalmente, permitidme un saludo episcopal al Sr. Arzobispo de Burgos, D. Francisco, y al de Palencia, Don Esteban a quienes me unen lazos de amistad y de vecindad. A los obispos de Portugal y de tierras extremeñas. Y a Don José Sánchez, que se quedará con nosotros como emérito, a quien admiro y con quien, ya siendo presbítero, tuve ocasión de colaborar en Medios de Comunicación Social.

Un saludo muy agradecido a mi familia: a mamá Carmina, a mi hermana -Madre Verónica-, a mis hermanos de sangre –Ramón, Fernando y Jesús-, a sus consortes e hijos, tíos y primos, y a mis amigos más cercanos a quienes debo lo mejor de mí mismo;

gracias a todos los que, como colaboradores, de cerca o de más lejos, el Señor de la Providencia os ha colocado tan cerca de mí durante tantos años. En estos momentos saludo especialmente a los llegados desde Asturias, Burgos y tierras palentinas, a los arandinos y cebolleros. ¡Gracias de corazón! ¡Dios os pague todo el bien que me hacéis!

Un saludo muy cercano al presbiterio de esta Diócesis, a los Vicarios de Castilla y de otros lugares, a los Vicarios de la Prelatura del Opus Dei en España, a los Diáconos y a los seminaristas mayores y menores, a los sacerdotes que trabajáis en otras diócesis españolas o estáis en las misiones: y a quienes la enfermedad os ha impedido vuestra presencia física hoy. Como hermanos sacerdotes, sois sin duda los más estrechos colaboradores del obispo. Espero mantener con vosotros, al menos, la misma relación que tuvisteis con mis predecesores, quienes en verdad me han dejado el listón muy alto. Gracias también a los presbíteros llegados de otras tierras.

Un saludo agradecido a todos los consagrados, de quienes valoro vuestra misión cotidiana en diversos y cualificados campos: desde la contemplación al compromiso caritativo, pasando por la enseñanza. Seguid siendo parábola de fraternidad, profecía de caridad y entrega sincera de amor a Jesucristo, a su Iglesia y a los más pobres.

Saludo extensivo a todas las asociaciones, hermandades, cofradías y movimientos laicales. ¡Cómo no recordar, también, a los DED de Ciudad Rodrigo, a los miembros de la Pastoral Juvenil y a tantos voluntarios que estáis preparando con mimo la participación en la Jornada Mundial de la Juventud! ¡Sois levadura y fermento de nueva evangelización!

Saludo a las familias, particularmente a las más afectadas por el paro y la crisis. ¡Seguiremos estando con vosotras de forma solidaria, cercana y comprometida!

Un recuerdo y una oración para los enfermos, mayores, impedidos y hospitalizados. ¡Estáis también aquí presentes!

Y también, cómo no, un reconocimiento a cuantos habéis preparado esta ceremonia: cabildo, colegio de consultores, curia, coral mirobrigense “Dámaso Ledesma”, y voluntarios.

Saludo a quienes estáis siguiendo esta celebración desde la radio o la televisión.
Y finalmente agradezco a las autoridades civiles, judiciales, militares y académicas, y del mundo de la comunicación social, vuestra presencia. Particularmente a D. Juan Vicente Herrera, Presidente de la Junta de Castilla y León, y a los alcaldes de Ciudad Rodrigo, Oviedo, Burgos, Aranda de Duero y Palenzuela. Seguiré trabajando con vosotros, desde la libertad religiosa y la laicidad positiva, en favor del bien común y del desarrollo integral de todos. La fe cristiana es una dimensión necesaria y sana para crecer y dar sentido y esperanza a las personas y a las comunidades.

Pido para todos que, incluso en esta hora de crisis global y profunda, podamos siempre discernir los nuevos signos de los tiempos y las nuevas oportunidades para anunciar a Jesucristo y su Buena Nueva con nuevo ardor, con nuevos lenguajes y con nuevas expresiones, en fidelidad a la Tradición viva de la Iglesia y con la Luz que el Espíritu sigue irradiando hoy. Os confieso mi decidido interés por el fomento de las vocaciones, por la defensa de la vida –desde su concepción hasta su muerte natural-; y por la formación cristiana en todas las edades, que conduzca a un compromiso coherente de vida.

He tenido ocasión de manifestar que esta Diócesis me es familiar y que, desde hace años, la he contemplado con simpatía y admiración. Primero, por mi condición de Secretario de “Iglesia en Castilla”, durante casi doce años, y por los encuentros mantenidos en ella, siempre de tan grato recuerdo. Y, segundo, por su memorial episcopal, del que destaco a Fray Alonso de Palenzuela (1460-1469), al arandino D. Bernardo Sandoval y Rojas (1586-1588), al también arandino D. Silverio Velasco (1924-1927), y al burgalés D. Demetrio Mansilla (1964-1988). Desearía, humildemente, no solo rendirles un merecido homenaje por los lazos comunes de ascendencia territorial, sino, sobre todo, seguir su ejemplo pastoral.
Elevo oraciones para que todos, laicos-consagrados-presbíteros, como una sola familia, acertemos a hacer realidad una Iglesia que es Misterio trinitario de comunión para la misión. Desde el Padre, Pueblo de Dios; desde el Hijo, Cuerpo de Cristo y, desde el Espíritu Santo, Templo Vivo de Dios. Traducida, como venimos subrayando en nuestra región, en hogar de comunión, escuela de aprendizaje mutuo, y creativo taller evangelizador.
Es la iglesia sinodal y evangelizadora tal y como supieron resumir los Santos Padres: “Nada sin el obispo; nada sin vuestro consejo; nada sin la voluntad decidida de ser y sentirnos todos la única Iglesia”.
Y San Ignacio de Antioquia, en su Carta a los Magnesios, nos recuerda: “Y así como el Señor nada hizo sin el Padre, siendo uno con Él, ni por sí mismo ni por los apóstoles: así vosotros nada hagáis sin el Obispo y los presbíteros”.
Sin duda, con estos profundos consejos, sabremos unir lo sectorial con lo territorial, potenciar la fraternidad sacerdotal y los equipos apostólicos, y desarrollar el trabajo parroquial cotidiano junto al de las Unidades Pastorales. Así contribuiremos todas las vocaciones, carismas, ministerios y movimientos a edificar la misma iglesia, esposa de Cristo, y a transparentar lo mejor y más preciado que hay en ella: la presencia viva y real, siempre joven, del mismo Jesucristo, nuestro Señor. Como lo ha expresado el Papa Benedicto XVI: “Quien se encuentra con Jesucristo no sólo no pierde nada, sino que gana todo”. Porque Él es la Verdad que ilumina nuestra mente, la Belleza que calma el corazón y la Bondad que hace buenas nuestras pobres obras.

Quisiera, además, rogar al Dueño de la mies que nos envíe nuevas y santas vocaciones, y que nos ayude a ensanchar como dos orillas: por un lado, y como venís trabando en el Objetivo Pastoral de este curso, la de ser buenos y generosos samaritanos, con los más necesitados; y, dentro de nuestra pobreza, continuar apostando por un compromiso real con quienes han olvidado su dignidad de Hijos de Dios y hasta, muchas veces, los motivos para vivir. Sin asustarnos por los siempre escasos recursos materiales y humanos de los que disponemos. Cáritas continuará siendo el órgano privilegiado para la articulación diocesana de la caridad, tanto asistencial como promocional.
Sin olvidar nuestro apoyo a Manos Unidas, vinculada tan estrechamente al ministerio apostólico, en su lucha contra el hambre de pan, contra el hambre de cultura y contra el hambre de Dios.

La segunda orilla es la del diálogo sincero con el arte y las nuevas tecnologías de comunicación y creatividad de hoy; en este sentido, deseo valorar expresamente lo que ya realizáis, como pioneros, en el campo religioso, audio-visual, cinematográfico y dramático y, a la vez, seguir ampliando nuevas y realistas iniciativas que en su momento tendremos ocasión de presentar y dialogar con los diversos Consejos Diocesanos. Ciudad Rodrigo, de tan bellos e históricos monumentos, no puede quedarse anclada solo en la nostalgia de un pasado.

En mi escudo episcopal, seguiré manteniendo las mismas palabras de San Ireneo: “Gloria Dei, homo vivens”. Sí; la gloria de Dios es que el hombre encuentre la Vida verdadera; y la felicidad del hombre es ver siempre a Dios. ¡Somos carne ungida por el Espíritu y nos espera, por adopción, lo mismo que aconteció en la naturaleza humana de Jesucristo! Esta es nuestra dignidad, nuestra vocación profunda y nuestra grandeza.

Nos lo ha recordado la primera lectura de este domingo quinto de Cuaresma, por boca del profeta Ezequiel: “Os infundiré mi Espíritu y viviréis; y os colocaré en vuestra tierra”. Y, también, hoy en la segunda lectura de la Carta a los Romanos se nos dice “que el Espíritu habita en nosotros. Y que quien no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Ese mismo Espíritu, que resucitó a Cristo de entre los muertos, vivifica nuestros cuerpos mortales”.

Y como Marta, en el Evangelio que acabamos de escuchar, decimos a Jesús: “Sí, Señor, nosotros creemos que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir para dar la Vida al mundo”. Por eso puedo gritar aquí y ahora: ¡Es tiempo de esperanza, de gracia, de seguir trabajando por lo que los últimos papas han llamado “la civilización del amor y de la vida”! Dicho de otro modo, volver a anunciar-servir-y celebrar el Evangelio de la Esperanza. Para hacer realidad una triple escuela: la de la santidad, la de la comunión y la de la evangelización.

El Espíritu suscitará hombres y mujeres nuevos para una Iglesia y una sociedad nuevas. También en esta tierra. ¡Sin miedos! ¡Testigos y comunidades llenas de Vida! ¡No es tiempo de palabras, sino de hechos!

Permitidme, para concluir, una oración, inspirada en algún escrito del sacerdote José Luis Martín Descalzo:
A la hora de mi llegada a Ciudad Rodrigo,
poned solo en mi nombre y apellido:
“Cristiano-obispo”.
Y nada más.
Porque jamás quiero ser otra cosa.
Ni mejor cosa.
Deseo que mis manos estén siempre libres
para consagrar, perdonar y bendecir.
Y que mis ojos permanezcan
bien abiertos, asombrados aún
de tanto amor como recibí sin merecerlo,
y de tanto amor recibido para repartirlo.
Perdonad cuando no sepa entregarme
como el pan de la Eucaristía.
Deseo ser para todos
vaso transparente y comunicante
de los dones y misterios de Dios.
¡Cuando fui otras cosas,
al final, me descubrí volviendo a ser
tan sólo existencia expropiada y
mendigo de Cristo!
¡Soy tan débil y quisiera llevar sobre
mis espaldas a tantas personas y familias necesitadas!
Porto carbones encendidos en mi boca
y no son mías las palabras.
Son palabras prestadas por el Espíritu Santo,
que caerán sembradas con suavidad en cada corazón
e iluminarán con Aquella Luz que sólo Dios enciende.
¡Cómo me envuelve el misterio!
Ahora sé bien que nada es sólo mío.
Que donde pongo pan o vino,
Palabra y sacramentos,
Alguien los convierte en su carne y sangre,
en su Vida y en su Palabra.
No soy sólo yo quien bendice
ni mi sola voz la que habla.
Espíritu Santo, que guías mis pasos
y que ahora me seguirás sosteniendo;
Espíritu Santo, que haces grande mi amor pequeño
y que alumbrarás mis pasos hasta el final,
déjame suplicarte:
“Continúa, río y fuerza de Dios Uni-Trino,
fecundando mis resecas orillas;
continúa sosteniendo mis tartamudeos
y mis dudas en la noche;
continúa floreciendo el pan entre mis dedos
hasta que un día duerman, por fin,
mis huesos en el seno Trinitario”.
Mientras, te lo ruego,
sigue hablando con mis pobres labios,
con mi voz a veces cansada,
con mi corazón desgastado,
y con mis brazos siempre abiertos.
Todo es tuyo; y, por ti y contigo,
de Cristo y de su Iglesia,
para el Padre de todos los dones
y para estas comunidades de hermanos
que Él, como Pastor, me va regalando.

“¡Ayudadme a ser buen pastor de todos! ¡Ayudadme a hacer presente el bello misterio de Jesucristo y de su Iglesia!”. Si alguna vez me encontráis más cansado o desanimado, pedid con mayor fuerza por mí y regaladme el don de vuestra vida cristiana coherente y entregada. En esta hora de tantas desafecciones para con la madre Iglesia, es oportuno recordar unas palabras de San Juan Crisóstomo: “¡No te separes de la Iglesia! Ningún poder tiene su fuerza. Tu esperanza es la Iglesia. Tu salvación es la Iglesia. Tu refugio es la Iglesia. Ella es más alta que el cielo y más grande que la tierra. No envejece jamás; su juventud es eterna” (Homilía de Capto Eutripio, 6; PG 52,402).

Ya desde ahora os encomiendo en la Eucaristía de cada día y pido al Espíritu Santo, que hará posible un vez más el milagro de convertir el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, me conceda luz y fuerza para saber gastarme con todo mi ser en el “martirio de la caridad episcopal”. Y que María, la Estrella de la Nueva Evangelización y Madre de los Pastores, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Peña de Francia, interceda por todos nosotros. Amén.

 + Cecilio Raúl Berzosa Martínez, Obispo de Ciudad Rodrigo